Árboles secos en un campo desolado por la sequía en la Vega Baja alicantina
Árboles secos en un campo desolado por la sequía en la Vega Baja alicantina - juan carlos soler
guerra del agua

El precio del agua desalada en origen es nueve veces más caro que el trasvase

El Gobierno ha rebajado a la mitad la tarifa -0,5 euros el metro cúbico- pero los agricultores niegan que Europa vaya a subvencionar y así aún es prohibitiva

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El debate entre desalación o trasvases tiene un componente económico determinante tanto para el futuro de la agricultura de la Comunidad Valenciana, como para la gestión de fondos públicos por parte de las administraciones.

El cálculo resulta demoledor desde el punto de vista del coste económico: cada metro cúbico extraido del agua del mar cuesta nueve veces más que el enviado por medio de un trasvase del Tajo al Segura.

Aunque esa tarifa de un euro por cada mil litros en origen de los que han empezado a salir, por ejemplo, de la desaladora de Torrevieja -que el Consell ha impuesto como alternativa a las transferencias entre ambas cuencas hidrográficas- ya se ha rebajado a la mitad, este «precio político» de 50 céntimos todavía resulta inviable para la producción agraria.

Así coinciden tanto desde Jóvenes Agricultores-Asaja Alicante, como desde Coag Murcia. El presidente de los primeros, Eladio Aniorte, asegura que, además, «con agua desalada no se puede regar todo», mientras que los murcianos advierten de que «a nadie se le ocurre pensar que se pueda disponer de decenas de hectómetros de agua desalinizada en unos pocos días, cuando la realidad es que la capacidad de producción de las más importantes desalinizadoras es de dos hectómetros cúbicos», amén de corroborar que su precio es «prohibitivo».

De hecho, Aniorte niega toda credibilidad a los anuncios hechos estos días desde la esfera política de que habrá ayudas económicas comunitarias. «Europa no tiene en sus programas de subvenciones la desalación, y no van dar dinero», desmintió.

Un parche temporal

Otro de las factores ahora obviados, pero que algunos regantes dependientes del Tajo-Segura, como Javier Gómez, de La Murada (Alicante), ponen de relieve, es que estas plantas desaladoras funcionando a pleno rendimiento requerirán de nuevas inversiones multimillonarias pasados entre 10 y 15 años, por el necesario recambio de parte de su tecnología. Por lo tanto, se temen que esta solución de emergencia alternativa a los trasvases se convierta a medio plazo en un parche temporal al problema.

Hasta ahora, los referentes que existen se refieren a las islas Canarias, donde llevan trabajando varias décadas y se vienen renovando parte de sus elementos cada 25 años, aunque al tratarse del abastecimiento para la población, con volúmenes menores de agua de los destinados al riego.

Según datos del informe titulado «Las técnicas de desalación y sus costes», de J. M. Cámara Zapata y M. A. Melián Navarro, de la Universidad Miguel Hernández (Escuela Politécnica Superior de Orihuela), el gasto en mantenimiento y mano de obra en una planta como la de Torrevieja -ósmosis inversa- va entre 5 y 10 céntimos por metro cúbico y hasta 4 céntimos por la reposición de membranas.

En este estudio, en el que se cita al Centro de Investigación del Rendimiento de Centrales Eléctricas (CIRCE) para la elaboración de estos cálculos, se reitera en varias ocasiones que esta fuente de abastecimiento hídrico resulta viable únicamente para la población, no para uso agrícola.

«Está llevada a desempeñar un papel destacado en el suministro urbano de agua en las poblaciones costeras, dada la escasez de la misma y a pesar de sus costes», e incluso tiene más futuro «en los sectores de ocio, con capacidad de pago más elevada». Pero concluyen los autores que «no obstante, para el regadío, el coste no puede ser asumido salvo en situaciones de extrema escasez y en cultivos de alta rentabilidad».