El jefe del Estado Mayor del Ejército, George Casey - AFP

El Pentágono niega las acusaciones de WikiLeaks

EE. UU. desmiente haber ignorado las torturas en las cárceles de Irak y haber revisado a la baja el número de muertos

washington Actualizado:

El Ejército de EE. UU. niega haber revisado a la baja el número de muertes civiles en la guerra de Irak y haber ignorado los casos de abuso cometidos por las fuerzas iraquíes contra prisioneros, tal y como se apunta en los archivos de inteligencia desclasificados recientemente por la página Wikileaks. EE. UU. había condenado la filtración desde el primer momento, pero hasta ahora, no había negado la información desvelada.

En los documentos, dados a conocer el viernes, se habla de una diferencia de 15.000 víctimas mortales entre los datos oficiales del Ejército estadounidense y las cifras reales. El jefe del Estado Mayor del Ejército, George Casey, aseguró que los soldados entraban en las mezquitas para contar los cadáveres. "No recuerdo haber minimizado las bajas civiles", señaló quien estuviera al mando de la operación militar en Irak entre 2004 y 2007.

El portavoz del Pentágono, coronel Dave Lapan, afirma que el Ejército nunca dijo que contara con un balance exacto de bajas civiles, y señala que las estimaciones hechas por organizaciones privadas también suelen variar. "Durante los años ha resultado imposible para las distintas organizaciones (...) llegar a un acuerdo sobre una cifra específica", declaró. Durante la contienda las fuerzas norteamericanas recogían en sus balances menos bajas civiles que la Policía o fuentes del hospital.

Abusos a prisioneros

Respecto a los supuestos casos de abusos a prisioneros, Casey negó que los soldados estadounidenses los hubieran ignorado. "En todo momento nuestra política fue que donde los soldados americanos fueran sorprendidos abusando a un prisionero serían detenidos y se informaría inmediatamente a las cadenas de mando estadounidense e iraquí", relató. Sin embargo, esta afirmación no menciona los abusos cometidos por los agentes iraquíes, tolerados sistemáticamente por el Ejército de EE. UU. tal y como se denuncia en la filtración.

El Pentágono no ha anunciado una investigación de los hechos. Mientras, las autoridades iraquíes ya han prometido indagar. Otros implicados en la guerra, como el Reino Unido, también se han pronunciado. El ministro británico, Nick Clegg, insiste en la gravedad de las informaciones y pide igualmente investigar.