La opción de un ataque a Irán sigue avanzando pese a las negociaciones
Un periodista indio acusado de atentar contra la Embajada de Israel llega ayer al tribunal. Aquel atentado fue atribuido a los servicios secretos iraníes. Un episodio más de la guerra oculta mantenida entre Irán e Israel - reuters

La opción de un ataque a Irán sigue avanzando pese a las negociaciones

La prensa israelí asegura que Obama estudia la venta a Israel de potentes bombas antibúnker y de aviones de repostajeFrancia teme que las conversaciones con Teherán no tendrán éxito alguno

JERUSALÉN/MADRID Actualizado:

El acuerdo de las grandes potencias de reanudar las conversaciones nucleares con Irán no silencia los tambores de guerra. Ni la urgencia de quienes consideran que habría que lanzar un ataque preventivo antes del verano. El ministro francés de Exteriores, Alain Juppé, expresó su falta de fe sobre el éxito de las conversaciones: «Soy más bien escéptico... Creo que Irán continúa siendo hipócrita». Y si las negociaciones fracasan, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ya ha advertido que se reserva el derecho a lanzar un ataque preventivo contra las instalaciones nucleares iraníes «antes de que sea demasiado tarde».

Tras la visita de Netanyahu a Washington, el tono belicista se extiende en casi toda la clase política israelí, incluido el hasta ahora más cauto ministro de Defensa, Ehud Barak. La prensa israelí asimismo asegura que Netanyahu ha pedido a Washington la entrega de las poderosas bombas antibúnker GBU-28 y de aviones de suministro en vuelo imprescindibles para un ataque a las instalaciones nucleares iraníes.

Israel ya pidió este mismo tipo de armas a George W. Bush, que se las negó precisamente porque no quería que Tel Aviv lanzara un ataque a Irán en aquel momento. Algunos periódicos israelíes señalan, sin embargo, que ahora Obama se habría mostrado más favorable a acceder a la petición, y que habría encargado al secretario de Defensa, Leon Panetta, que trabaje con su homólogo israelí, Ehud Barak, sobre el particular. La condición, no obstante, sería que Israel no lane un ataque inmediato a la república islámica. Así, Obama ganaría tiempo para la vía diplomática, y Netanyahu garantías de seguridad. En todo caso, podría ser la contrapartida si Teherán utiliza las negociaciones como cobertura de «entretenimiento» mientras no deja de avanzar en su programa nuclear.

Con una izquierda que apenas se ha pronunciado, casi toda la clase política israelí apoya un ataque a las centrales nucleares iraníes. Incluso la opinión pública, arrastrada por el temor de un nuevo Holocausto ante los paralelismos que Netanyahu hace entre Irán y la Alemania nazi, se muestra cada vez más a favor de un ataque preventivo contra la república islámica.

También en Irán se da por sentado que el hombre fuerte del país, el ayatolá Alí Jamenei, no va a ceder un ápice en las negociaciones. El todavía presidente, Mahmud Ahmadineyad, era considerado un hombre ligeramente más inclinado a entenderse o pactar con Occidente. Pero Ahmadineyad ha recibido una seria derrota en las recientes elecciones parlamentarias, y se ha convertido en un presidente sin autoridad.

Jamenei mantuvo siempre un discurso inflexible en su desafío a los «arrogantes poderes occidentales» y en el desarrollo del programa nuclear iraní. Y tras las recientes elecciones, los propios comentaristas iraníes esperan que una actitud de dureza ayude a Jamenei a ganar prestigio, cerrar filas en torno a su figura y a superar discrepancias. En la cuestión nuclear el consenso interno iraní es considerablemente alto. «La posición de Jamenei sobre la cuestión nuclear será apoyada por todos los estamentos», afirma el analista iraní Babak Sadeghi, citado por Reuters.

En Israel existe la urgencia de que un ataque preventivo debe ser lanzado antes del verano. Si se deja pasar ese plazo, Irán habrá cobijado sus instalaciones nucleares en construcciones subterráneas casi invulnerables a un ataque aéreo, como la de Qom, alojada bajo un búnker de 75 metros de granito. Mientras EE.UU. no le venda bombas antibúnker, Israel tiene una capacidad militar limitada para destruir tal tipo de instalaciones. De aquí la urgencia por evitar lo que se denomina «zona de impunidad».

Eso sí, ningún ataque aniquilará por completo el programa nuclear iraní. Como mucho, solo se conseguirá retrasarlo durante unos años y encolerizar los ánimos. Pero para Israel un retraso del programa ya parece suficiente.