Vox y el Frente Nacional dejan solo a Salvini en su intento por unir a la derecha radical europea

Fuentes del partido español han afirmado a ABC que no fueron invitados al evento de Milán

Corresponsal en Roma - MadridActualizado:

Partió hoy lunes de Milán la batalla de los ultraderechistas en su intento por conquistar Europa. El vicepresidente del gobierno italiano y ministro del Interior, Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, convocó en la capital lombarda una reunión de los partidos populistas europeos con el objetivo de construir un bloque cuya gran ambición es «convertirse en el primer partido en Europa», según explicó el propio Salvini.

Algunos analistas consideraron un fracaso la convocatoria del líder de la Liga, porque a Milán no acudieron algunas de las figuras clave de la derecha radical europea, como Marine Le Pen, líder del Frente Nacional, o Viktor Orban, primer ministro de Hungría. Al líder de la Liga solamente lo acompañaron Joerg Meuthen (Alternativa para Alemania), Olli Kotro (Verdaderos Finlandeses) y Anders Vistisen (Partido Popular Danés). Salvini, que recientemente prometió que 20 partidos populistas de diferentes países asistirían a la cumbre de ayer de Milán, justificó así las ausencias: «Hoy hablo en nombre de todos los partidos, la gran cita de todos ellos será el 18 de mayo en Milán», que servirá de cierre de la campaña de las elecciones europeas.

Vox tampoco acudió. Según medios locales italianos, el partido español sí estaba invitado al encuentro para trazar una futura alianza para la Eurocámara, pero fuentes de la formación liderada por Santiago Abascal confirmaron a ABC que ni les llegó una invitación ni asistieron a la cita. Vox de hecho siempre ha evitado que se les identifique con las formaciones de ultraderecha. No obstante, Abascal y su vicesecretario de Relaciones Internacionales, Iván Espinosa de los Monteros, sí buscan una alianza con el Gobierno «anti Macron» polaco.

Internacional populista

El objetivo de estos partidos es impulsar una internacional soberanista o populista en la que se integren todos los partidos ultraderechistas y euroescépticos. Se trata de un proyecto contradictorio, porque se piensa en una alianza, lo que, por definición, implica una cesión parcial de soberanía, pero estos líderes colocan en el primer puesto de sus objetivos la defensa a ultranza de los intereses de cada Estado.

El crecimiento en votos y la llegada al gobierno de algunos países europeos de fuerzas políticas antisistema, a las que genéricamente se les llama populistas, ha reactivado su aspiración de unirse para cambiar los equilibrios del Parlamento Europeo, tradicionalmente controlado por los socialistas y populares. Con este proyecto, Salvini intenta que la Liga juegue la carta de eje de la balanza o pernio para unir a las derechas radicales de Francia, Austria, Bélgica, Alemania, Polonia y hasta Finlandia y Dinamarca. A pesar de los esfuerzos de Salvini, que sueña con que surja una «nueva primavera unida», las diferencias en las estrategias y perspectivas políticas de los diferentes partidos populistas pueden impedir o dificultar que formen un grupo unido. Hay quien vaticina su fracaso, como han hecho los populistas del Movimiento 5 Estrellas (M5E). El M5E tiene claras diferencias políticas con la Liga, a pesar de que forman un gobierno de coalición en Italia. El líder del Movimiento, Luigi Di Maio, ha afirmado que le «preocupa la alianza de Salvini con quien niega el Holocausto».

Salvini definió a esta alianza, o «internacional soberanista», como la «Europa del sentido común». El manifiesto programático conjunto, por ahora, se limita a una serie de líneas comunes muy generales, cuyo principal objetivo es que se conceda mayores poderes a los gobiernos. Por ejemplo, en relación con la defensa de las fronteras externas de la Unión, el líder de la Liga solo apunta una frase genérica: «Nosotros sabremos cómo usar bien los 10.000 hombres de Frontex» (Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas). En un intento por hacer una síntesis de los objetivos de las distintas fuerzas de derecha radical, Salvini se refirió sobre todo, como punto de unión de la alianza, a la «recuperación de la soberanía nacional», un capítulo que el ministro del Interior le sirve para evocar fundamentalmente el problema de la inmigración: «No queremos redistribuir los inmigrantes -dijo Salvini-, sino controlar las fronteras».