Universidad de Harvard, en Boston
Universidad de Harvard, en Boston

Las universidades de Harvard, Yale y Stanford demandan el veto migratorio de Trump

Consideran que la orden ejecutiva, actualmente bloqueada, pone en peligro su capacidad para formar a los líderes mundiales del futuro

MADRIDActualizado:

El campo de la educación es uno de los que primero levantaron la voz cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó, una semana después de asumir el cargo, la orden ejecutiva que prohibía la entrada de ciudadanos de sietes países de mayoría musulmana (Irak, Irán, Libia, Yemen, Somalia, Siria y Sudán).

Desde entonces se han multiplicado las acciones de protesta, con concentraciones en medio centenar de universidades y la firma de comunicados suscritos por académicos, premios Nobel y miembros de la comunidad educativa. Si bien entienden que la orden pretende combatir el terrorismo y salvaguardar la seguridad del país y de sus ciudadanos, la comunidad educativa sostiene que el veto va en contra de los valores americanos, que se sustentan en la libre circulación de ideas y de personas a través de las fronteras, y en dar la bienvenida a los inmigrantes a las universidades.

En el comunicado, denuncian que el veto ha provocado la separación de los estudiantes y sus familias. De hecho, inmediatamente después de ser aprobada la orden, muchos centros aconsejaron a aquellos estudiantes que proceden de los países incluidos en la orden ejecutiva que no salieran del país, para evitar así problemas a su regreso.

La última reacción de la comunidad educativa de Estados Unidos contra el veto ha sido esta semana: una demanda interpuesta por diecisiete de las más prestigiosas universidades de EE.UU., entre las que se encuentran Harvard, Yale y Stanford. En la demanda, los centros aseguran que la prohibición pone en peligro su capacidad para reclutar estudiantes, profesores y académicos del extranjero, así como «cumplir con sus objetivos de educar a los líderes del mañana de todo el mundo.» «Estos estudiantes internacionales, profesores y estudiosos hacen contribuciones significativas a sus campos de estudio y de vida en el campus», argumentan.

El documento legal fue presentado en una corte federal de Brooklyn. En él, piden permiso para sumarse a una demanda contra el veto presentada con anterioridad por la Unión Americana de Libertades Civiles y derechos de los inmigrantes (ACLU).

Un millón de estudiantes extranjeros

En Brooklyn, los centros reivindicaron que su objetivo es atraer a los mejores académicos, profesores y estudiantes de todo el mundo para fomentar un ambiente educativo rico. Durante el año académico 2015-2016, más de un millón de estudiantes internacionales se matricularon en universidades de Estados Unidos.

Yale tiene más de 4.000 estudiantes internacionales, mientras en la Universidad de Columbia, los estudiantes extranjeros representan el 16%; y en la Universidad de Chicago, el 24% de sus profesores y el 65% de sus investigadores postdoctorales son de fuera de los EE.UU, según informa Bloomberg.

«Estados Unidos y el mundo obtienen beneficios en una amplia gama de campos, incluyendo los avances en la medicina y la ciencia, la igualdad de trato para las mujeres y las minorías religiosas, y el respeto por la democracia y el estado de derecho», sostienen los centros universitarios sostienen las universidades demandantes.

Aunque el veto ha sido bloqueado -Trump ha prometido reelaborarlo para que obtenga el visto bueno de los jueces-, los efecto negativos ya se han comenzado a sentir en la comunidad educativa.

Una de las consecuencias del veto que más preocupa es el descenso de matriculaciones de estudiantes extranjeros en los próximos años. Según el Institute of International Education, en el curso 2015-16 se matricularon en las universidades de EE.UU. 17.354 estudiantes procedentes de alguno de los países vetados. El mayor número procedía de Irán, superando los 12.000 estudiantes, matriculados principalmente en centros especializados en ciencias o ingeniería.

El veto de Trump ha supuesto un shock no solo para los que ya cursan estudios en EE.UU. sino también para aquellos que estaban planeando hacerlo. Es el caso de la iraní Zahra Rabinia, una estudiante de ciencias de postgrado que ha invertido gran parte de su vida y de su dinero en prepararse para estudiar en EE.UU. «Sus universidades son un sueño para muchos estudiantes de mi país. Antes era dificíl para los iraníes solicitar una plaza, pero en este momento, ya no es difícil, simplemente es un camino cerrado», publica Globalnation.

La prohibición también pende sobre la cabeza del hermano de Zahra, que, pese a estar ya estudiando en la Universidtrabajar algún día en la NASAad Tecnológica de Texas, soñaba con . Ahora no sabe si podrá realiza su sueño.

Apoyo psicológico y espiritual

Lo cierto es que la llegada de Donald Trump a la presidencia de EE.UU., el pasado 8 de noviembre, supuso un gran shock entre los estudiantes de las universidades, hasta el punto de que algunos centros ofrecieron al día siguiente de la inesperada victoria del magnate servicios de apoyo tanto a nivel psicológico como espiritual y religioso para aquellos que tuvieran problemas a la hora de gestionar la nueva situación, sobre todo, tras las advertencias y acusaciones lanzadas por Trump, durante la campaña, contra musulmanes y ciudadanos latinoamericanos.