El ministro de Exteriores polaco, Jacek Czaputowicz ofrece una rueda de prensa junto al secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo
El ministro de Exteriores polaco, Jacek Czaputowicz ofrece una rueda de prensa junto al secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo - EFE

Trump puentea a la diplomacia europea con una cumbre en Varsovia sobre Oriente Medio

Los únicos gobiernos europeos que han enviado ministros son los de Italia, República Checa, Hungría y Eslovaquia, cuya capacidad de influencia en la región es limitada

Corresponsal en BerlínActualizado:

El desprecio de Donald Trump y su gobierno por las instituciones europeas cobra cuerpo en la cumbre que arranca hoy en Varsovia sobe Oriente Medio, en la que el presidente de EE.UU. pretende promover entre los países europeos, pero al margen de las autoridades de Bruselas, su visión sobre el asunto, que consiste básicamente en ejercer la máxima presión posible sobre Irán, país al que identifica como «influencia desestabilizadora» en la región. La única presencia destacada será la del primer ministro israelí, Benjamin Netanjahu.

Se espera que el yerno de Trump, Jared Kushner, cuya familia es muy cercana a la de Netanjahu, avance algunas de las medidas que al parecer presentará después de las elecciones del 9 de abril en Israel. Por lo demás, los únicos gobiernos europeos que han enviado ministros son los de Italia, República Checa, Hungría y Eslovaquia, cuya capacidad de influencia en Oriente Medio es, por así decirlo, limitada y cuyo papel parece restringido al de claque de las proclamas de Trump. Reino Unido envía a su Secretario de Estado de Exteriores, Jeremy Hunt, que llega con agenda propia. Dice que la prioridad es abordar la crisis humanitaria en Yemen causada por Arabia Saudí. Polonia, anfitrión del evento y sin duda el país más volcado en la relación con EE.UU., continúa apoyando el acuerdo nuclear de 2015 negociado con Barak Obama, que contempla aliviar las sanciones impuestas a Irán.

En el foro estarán representados por sus titulares de Exteriores, por lo demás, Arabia Saudí, el Yemen, Jordania, Kuwait, Marruecos, Omán, Emiratos Árabes, pero Irán no ha sido invitado. El conjunto augura una serie de brindis al sol cuyo único avance plausible sería un refuerzo al frente de resistencia al gasoducto ruso Nord Stream 2. Quizá el electorado norteamericano, que no domina del todo el complicado mapa europeo, compre la foto de Trump dirigiendo la estrategia geopolítica de este continente. Pero ese será seguramente el único efecto de la reunión, al margen de la cuña que EE.UU. se esfuerza por abrir entre el Grupo de Visegrado y las instituciones europeas.

Polonia, «Un buen aliado»

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, ha llegado a Varsovia declarando que la OTAN «es capaz de contrarrestar cualquier amenaza» y agradeciendo a Polonia el que sea «un buen aliado con compromiso activo con la Alianza». Palmadas en la espalda. En una rueda de prensa junto a su homólogo polaco, Jacek Czaputowicz, Pompeo se ha referido también a los riesgos que entraña la tecnología china, «algo sobre lo que están alertando las autoridades estadounidenses, aunque corresponde a cada país soberano tomar sus propias decisiones y decidir si quiere usar estas tecnologías o no». Czaputowicz se apresuraba a añadir que «la Unión Europea está abierta a la inversión internacional», aunque admitía que «también se tendrán en cuenta los aspectos sobre seguridad de los que ahora estamos hablando».

Según el diario polaco «Rzeczpospolita», Pompeo aprovechará esta visita para ofrecer al Gobierno de Varsovia una mayor presencia militar de EE.UU. en Polonia, a cambio de que ésta renuncie a colaborar más estrechamente con China e Irán. Y el Gobierno de Varsovia está más que abierto a esa propuesta. También se espera que quede firmado el contrato por el que Polonia comprará a EE.UU. un sistema lanzador de misiles superficie-superficie por un valor de 414 millones de dólares, según ha anunciado el ministro de Defensa, Mariusz Blaszczak. El contrato contempla el suministro en 2023 de 20 sistemas móviles, cada uno capaz de lanzar seis misiles teleguiados HIMARS, producidos por la empresa estadounidense Lockheed Martin, con un alcance de hasta 300 kilómetros y que «aumentará de forma significativa las capacidades militares del ejército polaco».

El secretario de Estado de EEUU, por otra parte, tiene un gran interés en fortalecer la oposición en Europa del Este al gasoducto Nord Stream 2, un proyecto que pretende transportar carburante ruso hasta Alemania a través del mar Báltico, evitando las tres repúblicas Bálticas y Polonia, además de Ucrania. «Este oleoducto fortalecerá la posición de ventaja rusa y hará que otros países europeos se vean obligados a depender más de los suministros rusos», ha dicho Pompeo, alabando los esfuerzos polacos por reducir su dependencia del gas y petróleo rusos, entre otras vías mediante las importaciones de carburante estadounidense. Alemania ha expresado ya su compromiso de construir las infraestructuras necesarias para poder importar gas procedente de EE.UU., pero esa declaración de intenciones no es suficiente para Washington, que insiste en que el Nord Stream 2 es una fragilidad de seguridad geoestratégica.

Pompeo también ha hecho hincapié en que las relaciones entre Polonia y EEUU en el campo de la energía son «muy buenas y muy importantes». Polonia se opone firmemente al tendido de este gasoducto, que considera una concesión inadmisible a Rusia que puede debilitar la unidad y la seguridad energética de Europa.