El primer ministro húngaro, Orbán, a su llegada a la asamblea del PPE en Bruselas
El primer ministro húngaro, Orbán, a su llegada a la asamblea del PPE en Bruselas - EFE

El PPE suspende al partido de Orbán por sus enfrentamientos con la Comisión Europea

El voto en la reunión del Partido Popular Europeo, a la que no asistió Pablo Casado, se tomó por amplia mayoría

BruselasActualizado:

La Asamblea Política del Partido Popular Europeo decidió ayer suspender la membresía de Fidesz, el partido del primer ministro húngaro Viktor Orban. Se trata del más importante terremoto político en el centro derecha europeo, sin precedentes desde que hace diez años el Partido Conservador británico decidió abandonar esta familia política. El primer ministro húngaro había amenazado con tomar una decisión similar y salir del grupo del PPE si era sancionado, pero ayer reconoció que pese a todo había sido «tratado con respeto» y anunció que consultaría «a los húngaros» para decidir sobre eventuales nuevas alianzas. «La gran pregunta -dijo- es si el PPE debe seguir en sus alianzas actuales o en otras. Nosotros lo preguntaremos a los húngaros porque tenemos tradición de consultar a la gente», Su jefe de gabinete, Gergely Gulyas, había dicho que si el PPE suspendía de militancia a Fidesz, se irían «por dignidad nacional».

La mayoría de los miembros del grupo popular eran favorables a la expulsión total, pero la nueva dirigente democristiana alemana, Annegret Kramp-Karrenbauer, encabezó una propuesta de compromiso junto al canciller austriaco, Sebastian Kurz, para dejar abierta la puerta a la posible vuelta de Orban al redil.

La suspensión de Fidesz significa que a partir de ahora este partido no puede presentar candidatos ni participar ni, por tanto, votar en las reuniones de dirigentes del PPE como la que tendrá lugar mañana jueves, como sucede ante cada una de las cumbres europeas. El líder parlamentario de la familia popular, Manfred Weber, dijo que la discusión había sido «difícil» pero la votación fue clarísima: 190 de los participantes en la Asamblea Política votaron a favor de la suspensión, solo 3 en contra. Weber insistió en que los valores del PPE no están en discusión. Un comité de evaluación ha sido constituido para determinar las futuras decisiones de acuerdo con la actitud del polémico primer ministro húngaro.

Los dirigentes populares han tomado esta decisión seguramente estimando que el evidente coste político que tiene haber tomado es menor que el de seguir cargando con el peso que representa la discutible política de Orban en la campaña electoral de las europeas. El presidente del PPE, el francés Joseph Daul dijo que este «es un partido de valores y no podemos poner en juego ni la democracia, ni la libertad académica ni los derechos de las minorías. Y la retórica antieuropea es inaceptable».

Esto puede significar también que ahora los populares van a poder reforzar sus ataques a otros países del este de Europa cuyos gobiernos también han sido acusados de menospreciar los valores esenciales de la UE, como Polonia o Eslovaquia. Hasta ahora, Fidesz era una pesada rémora política para los populares. Probablemente los liberales y los socialistas no dejarán de criticar que hayan preferido la opción de suspender la militancia de Fidesz en lugar de la expulsión.

Orban dijo que habría preferido que la «familia» popular hubiera proporcionado «más espacio» para que pudieran sentirse más cómodas las «diferentes sensibilidades» sobre todo teniendo en cuenta que Fidesz «es uno de los principales miembros» del grupo. «El PPE es un partido, una familia, que acoge partidos liberales, cristianos demócratas, muchos diferentes en busca de unidad», dijo en una multitudinaria rueda de prensa en el Parlamento Europeo.

En las últimas semanas, Weber había ofrecido a Orban la posibilidad de rectificar pidiendo perdón a los demás partidos por el coste político que les ha significado su actitud, también al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, al que dedicó una campaña denigrante. Y, finalmente, autorizando el funcionamiento de la Universidad de Europa Central que Orban ha prohibido.