Reunión entre los líderes de Rusia, Turquía e Irán, ayer en Sochi
Reunión entre los líderes de Rusia, Turquía e Irán, ayer en Sochi - REUTERS

Rusia quiere ocupar el «vacío de poder» en Siria y evitar la fragmentación del país

Putin, Erdogan y Rohaní urgieron ayer a EE.UU. a cumplir cuanto antes su promesa de retirar las tropas

Corresponsal en MoscúActualizado:

La intervención militar rusa en Siria, que comenzó el 30 de septiembre de 2015, ha permitido al Ejército sirio recuperar el control de la mayor parte del territorio y ha dado mucho oxígeno al régimen de Bashar al Assad. Sin embargo, la complicada situación en la región de Idlib y la incertidumbre en torno a la retirada de las tropas estadounidenses impiden avanzar hacia la solución definitiva del conflicto.

El presidente Vladímir Putin apeló ayer en Sochi a «evitar vacíos de poder en Siria» y a «no permitir la fragmentación del país». Lo hizo tras una nueva cumbre, la cuarta ya, con sus colegas de Turquía e Irán, Recep Tayyip Erdogan y Hassan Rohaní. Sobre la mesa estuvo una vez más la discusión en torno al peligro de que se cree un vacío en el norte de Siria una vez se retiren las tropas norteamericanas, el deterioro de la situación en la región de Idlib y los preparativos para poner en marcha el Comité Constitucional, en donde los distintos grupos sirios deberán consensuar una Carta Magna y sentar las bases del futuro político del país.

Los tres mandatarios urgieron a Washington a cumplir cuanto antes su promesa de retirar sus tropas de Siria. «Todos aquí consideramos que el cumplimiento de los planes –de repliegue militar– de EE.UU. sería un paso positivo que ayudaría a estabilizar la situación en esa parte de Siria. Allí el control del Gobierno legiÍtimo debe ser restaurado», manifestó Putin durante la rueda de prensa conjunta.

El presidente ruso, no obstante, admitió que «por ahora, no vemos esa retirada sobre el terreno» de las fuerzas estadounidenses de una zona que, puntualizó, «debe ser transferida a Siria». No a los kurdos y aún menos a Turquía, aunque no lo enunció de forma tan explícita. Al hablar de los «vacíos de poder», Putin se refería, no sólo al que deje EE.UU. tras sacar de allí a sus militares, sino también al enclave de Idlib.

Erdogan, por su parte, coincidió en la necesidad de evitar esos huecos descontrolados, pero en su mente ronda más bien la idea de que sean sus tropas las que establezcan a lo largo de la frontera con Siria, que según él tiene una longitud de casi 900 kilómetros, una «zona de seguridad». «La decisión del presidente Trump tendrá un gran impacto. La retirada no debería llevar a un vacío de poder o al dominio de las milicias de los kurdos sirios del YPG», denunció el presidente turco.

El YPG (Unidades de Protección del Pueblo), que cuentan con el apoyo de EE.UU. por cooperar en la lucha contra Daesh, son consideradas terroristas por Ankara debido a sus vínculos con el Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK), guerrilla kurda que opera dentro de Turquía. Erdogan insistió en que acabará con la administración autónoma que los kurdos han creado en el norte de Siria.

«Turquía no permitirá la creación de un pasillo terrorista en sus fronteras meridionales», prosiguió el líder turco, quien solicitó a este respecto el apoyo de Moscú y Teherán y reiteró la necesidad de crear la «zona de seguridad», que exigió ya en su encuentro con Putin del pasado 23 de enero en Moscú. Eso sí, «respetando la integridad territorial de Siria».

Sin calendario

A este respecto, el jefe del Kremlin le remitió a un acuerdo firmado entre Turquía y Siria en 1998 de lucha conjunta contra el terrorismo y que, en determinados casos, permite incursiones puntuales de las fuerzas turcas en territorio sirio. Erdogan, sin embargo, puso en duda que los americanos tengan intención de retirarse realmente. "No hay ningún calendario de repliegue", señaló.

La otra gran cuestión tratada en la cumbre de ayer en Sochi fue Idlib, en donde, según aseguró el miércoles el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, el grupo Tahrir al Sham, HTS, (antiguo Frente al Nusra) "prácticamente ha triplicado el territorio bajo su control". Idlib es la única región siria de importancia en manos de fuerzas insurgentes. Moscú y Ankara acordaron en septiembre del año pasado el establecimiento de una zona desmilitarizada con la retirada escalonada de las milicias beligerantes y el material pesado, pero los términos del pacto no terminan de implementarse y la actividad de estos grupos va en aumento.

Al objeto de coordinar nuevas acciones en Idlib contra los rebeldes, esta semana se reunieron en Ankara los ministros de Defensa ruso y turco, Serguéi Shoigú y Hulusi Akar. Ayer, los tres presidentes convinieron que hacen falta «medidas adicionales», según palabras de Putin, para «estabilizar» la situación en esa provincia. El problema es que en Moscú consideran que Turquía apoya a algunas de las formaciones rebeldes que luchan contra el Ejército de Assad.

En relación con el Comité Constitucional, el presidente ruso deploró que "se están dando casos de boicot" por parte de facciones sirias, pero se mostró esperanzado en que el proceso político y de paz de Astaná (Kazajstán) se abrirá paso. Rohaní dijo que un millón de desplazados dentro de Siria necesitan ayuda humanitaria urgente. Erdogan afirmó haber acogido a cuatro millones de refugiados sirios.

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