David Martínez, el español apuñalado esta semana en el barrio londinense de Leyton
David Martínez, el español apuñalado esta semana en el barrio londinense de Leyton - Efe

Por qué el Reino Unido sufre una devastadora ola de apuñalamientos entre jóvenes

Los recortes policiales y el incremento alumnos expulsados de los institutos, entre los motivos que se apuntan

MadridActualizado:

El español David Martínez, (26 años) que aunque nacido en Bogotá paso muchos años en Valladolid, ha sido identificado como la última víctima mortal de la ola de apuñalamientos que sobrecoge al Reino Unido desde hace un tiempo. Con él son 24 los muertos en incidentes de este tipo en lo que va de año. El pasado fin de semana, habían perdido la vida una adolescente tras ser apuñalada por la espalda en un parque en Londres y un joven de 17 años acuchillado cerca de Mánchester.

El número de homicidios con arma blanca en Inglaterra y Gales se elevó a 285 entre marzo de 2017 y marzo de 2018, la mayor cifra desde 1946, y el número de homicidios en general en estos territorios británicos aumentó un 14% en el año comprendido entre septiembre de 2017 y el mismo mes del año siguiente. La mayoría de los presuntos autores y de las víctimas son varones de menos de 25 años. El servicio británico de salud, por su parte, asegura que el número de ingresos por heridas causadas por objetos punzantes ha aumentado en un 15%. Hay quien habla de «epidemia» y de «emergencia nacional». ¿Cuáles son las causas? No hay unanimidad en la respuesta, pero estas son algunas de las que se apuntan.

Menos policías

El número de agentes de Policía ha caído en más de 20.000 en los últimos nueve años. De los 143.769 que había en 2009 se ha pasado a 122.404 en marzo del pasado año, según los últimos datos oficiales disponibles del Departamento de Interior. Se trata del menor número de policías en activo desde 1981, si bien los registros anteriores a 1996 no son plenamente comparables.

Desde la oposición laborista y la propia Policía vienen señalando que la reducción de fondos ponen en riesgo la seguridad pública, mientras que el gobierno de Theresa May niega que haya una relación entre el descenso en la cantidad de agentes y el incremento en los apuñalamientos. La propia primera ministra insistió el pasado martes en que no hay «correlación directa» entre el número de policías y el de apuñalamientos, y rechazó que más agentes supusiera una reducción de este tipo de delitos.

Documentos del Departamento de Interior que fueron filtrados en abril del pasado año reconocían, sin embargo, que los recortes del gobierno a la Policía «pueden haber alentado» a los delincuentes violentos y «probablemente contribuido» al incremento de delitos violentos graves.

Según ha asegurado esta semana al diario «The Independent» el presidente de la Federación de Policía de Inglaterra y Gales, John Apter, «hasta que el gobierno pueda dar con una estrategia eficaz para combatir esta epidemia, el número de víctimas mortales seguirá aumentando». «La vigilancia policial se ha reducido al mínimo y las consecuencias están a la vista de todos. Este país es presa de una espiral de delitos violentos y tanto la Policía como la sanidad están luchando por enfrentarse a ella».

Reducción de los registros a sospechosos

Por otra parte, en la última década se viene produciendo un descenso en el uso de las facultades legales que tienen los policías para ejercer la práctica de «stop and search» (para y registra), como se conoce a parar a una persona sospechosa de llevar armas, drogas, bienes robados u otra cosa que pueda usar para cometer un crimen. Datos conocidos el pasado año indicaban que el número de estos «para y registra» habían caído de los 1,4 millones realizados en 2009 hasta 282.000 en 2017, lo que supone un 80% menos.

El motivo de la reducción de esta práctica es el temor a que se estaba empleando de forma excesiva y centrándose arbitrariamente en determinadas minorías étnicas, sobre todo en hombres de raza negra. El gobierno puso en marcha medidas para limitar su uso en 2014, que a su vez llevó a la creación de un código actualizado sobre cómo se debía emplear.

Responsables policiales han reclamado la supresión del requisito de que haya «fundamentos razonables» de sospecha para someter a una persona a un registro de este tipo, que fue incorporado en la época en que Theresa May era ministra de Interior, precisamente ante la preocupación de que el «para y registra» era ineficaz, discriminatorio y perjudicial para las relaciones en la comunidad. El gobierno rechaza eliminar esa condición para los registros.

La Estrategia contra la Violencia Grave, publicada el pasado abril por el Ejecutivo, reconoce que los delitos con arma blanca y con arma de fuego y los homicidios se han incrementado mientras decrecían los «para y registra», pero descarta que haya relación entre ambas tendencias, ya que hubo descensos en los apuñalamientos entre 2010 y 2011, y entre 2013 y 2014, periodos en los que caían estos registros, según recoge la BBC.

El pasado año, un estudio del Colegio de Policía que evaluaba los datos de «para y registra» de la Policía Metropolitana, señalaba que mayor cantidad de estos registros únicamente suponía a la semana o mes siguientes una «cantidad muy ligeramente inferior a la esperada».

Incremento de expulsiones de malos alumnos

El alcalde de Londres, Sadiq Khan, puso el foco de la discusión este jueves, junto con siete responsables de Policía británicos, en el sistema educativo. En una carta enviada a Theresa May, los firmantes reclamaban acabar con el aumento de las expulsiones no oficiales de alumnos, las conocidas como «off-rolling» (sacar de la lista).

«Evidentemente, la forma en que el sistema educativo aborda a los jóvenes excluidos está roto. No puede ser correcto que tantos de aquellos que han cometido infracciones hayan sido expulsados del colegio o estén fuera de la educación convencional», señala el escrito, firmado por Khan, seis comisionados de Policía de Inglaterra y uno de Gales. «Esta es la razón por la cual ha llegado la hora de actuar de forma urgente -añade la carta-. En primer lugar, las autoridades locales necesitan autoridad y responsibilidad sobre todas las exclusiones escolares».

En declaraciones al programa Radio 4 Today, aseguró que cada vez más jóvenes, menores vulnerables, son expulsados y nadie se ocupa de ellos». «Cuando miras los informes de inspección de las prisiones, nueve de cada diez jóvenes detenidos han sido expulsados».

Según datos que publica « The Guardian», las expulsiones permanentes de los colegios ingleses han aumentado un 56% entre el curso 2013-14 y el 2016-17.

El comisario de Policía de la región de West Midlands, David Jamieson, asegura que «esto es una emergencia nacional, y debemos hacer algo acerca de la exclusión de niños, porque esos niños están casi en el camino de la delincuencia y la violencia».

Se ha detectado que en Gran Bretaña hay centros que sacan a los peores estudiantes de sus listas para mejorar las notas de su alumnado. De hecho, la Ofsed, la oficina británica que vela por el nivel de la educación, formará a sus inspectores para investigar a los colegios que incurran en estas prácticas y les rebajará su valoración. Así mismo, esta entidad se ha mostrado «preocupada» por el hecho de que los estudiantes con necesidades educativas especiales tienen cinco veces más probabilidades que el resto de sufrir una expulsión permanente.

Falta de oportunidades y recortes sociales

La pobreza y la falta de oportunidades de los jóvenes y la desigualdad se apuntan entre las principales razones del incremento de los apuñalamientos. Los críticos de los recortes sociales del Partido Conservador a lo largo de la última década apuntan además a esta razón, por la falta de recursos de los servicios sociales y el incremento de jóvenes en situación vulnerable.

La comisaria asistente de la Policía Metropolitana, Patricia Gallan, apuntaba, en declaraciones a «The Guardian», a la desigualdad social como motivo de estos delitos. «No creo que los niños nazcan malos», aseguraba. «Si empiezas a ver dónde afecta la criminalidad, ocurre en las zonas más pobres de la sociedad». «Si tú eres una persona joven y no tienes oportunidades, qué arriesgas -se preguntaba, aclarando que era una explicación, no una excusa-. Tienes la sensación de pertenencia si estás en un grupo o una pandilla..., y tienes los aspectos materiales que te gustaría, de modo que eso es parte del reto».

«Jóvenes y chicos que creen que el mundo no les ofrece nada los vuelve enfadados, temerosos, y en riesgo de ser explotados por organizaciones criminales que los usan para vender drogas», señalaba recientemente en un editorial ese mismo periódico.

El alcalde londinense aboga por un enfoque de salud pública para resolver este problema en la capital, aplicando métodos que se probaron antes en Chicago y Glasgow en los que se trata la violencia como un contagio social y emplea diversas agencias para acabar con ella.

Cultura del cuchillo entre los adolescentes

Entre los datos más preocupantes de este aumento de delincuencia está la extensión de una «cultura de llevar cuchillo» que se está extendiendo entre los menores británicos.

El responsable del grupo de trabajo para los delitos con arma blanca del Consejo Nacional de Jefes de Policía, Alf Hitchcock, aseguraba al «Evening Standard» ya en 2017 que la edad en la que se lleva cuchillo es cada vez más temprana y se encuentra ya entre los 13 y los 17 años. «Tienes un grupo de gente que probablemente ha sdio influida por sus hermanos, por su grupo de amigos, y lo llevan, lo cual no es una buena tendencia», lamentaba.