Un joven lanza piedras a la policía durante las protestas de este martes en El Cairo - EFE

Las protestas contra el Gobierno en Egipto dejan al menos tres muertos

Un policía y dos civiles fallecen durante la jornada de protestas, inspiradas en la revuelta popular contra Ben Alí en Túnez

CORRESPONSAL EN JERUSALÉN Actualizado:

Egipto quiso dejar clara ayer su sed de una revolución liberadora como la de Túnez, y miles de jóvenes salieron a la calle para iniciarla desafiando las advertencias del régimen de Hosni Mubarak y de su policía, que acabó cargando contra las manifestaciones en ciudades como El Cairo o Alejandría.

«MC»Inspirándose en las protestas que este mes acabaron con el derrocamiento del presidente Ben Alí, la movilización había sido convocada a través de internet por activistas frustrados ante la pobreza y el desempleo que asfixia el país, y que anunciaban la jornada de ayer como «el principio del fin». «Es el fin del silencio, de la aquiescencia y la sumisión. Será el comienzo de una nueva página en la historia de Egipto, una de activismo y de exigencia de nuestros derechos», era uno de los llamamientos aparecidos en una página Facebook con 87.000 seguidores, en la que se invitaba a portar «cámaras como armas» para registrar la represión.

Y la hubo. Los agentes apostados en centros neurálgicos de la capital como la Universidad de El Cairo y los accesos al Parlamento permitieron en un primer momento la presencia de las masas, pero luego demostraron con palos, gases lacrimógenos y chorros de agua lanzados contra los manifestantes quién manda en Egipto.

Con la fuerza bruta se intentaba aplastar también, al menos de momento, las reivindicaciones ciudadanas: la derogación de la Ley de Emergencia de 1981 que niega libertades y derechos humanos y la limitación de los mandatos presidenciales como reforma política necesaria para sacar a Mubarak del poder. A él se dirigieron muchas de las pancartas exhibidas el martes con los mensajes de «¡Lárgate!» y «¡Fuera!» que empuñaron jóvenes junto a banderas de Túnez y Egipto.

La onda expansiva de la expulsión de Ben Alí ya se ha hecho sentir en el mundo árabe con manifestaciones controladas en Libia, Jordania, Yemen o Argelia, mientras que en ese último país, al igual que en Egipto o Mauritania, se han registrado también suicidios a lo bonzo de ciudadanos desesperados por los excesos policiales, la miseria y la carencia de derechos civiles.

El pasado miércoles por la tarde, en el marco de un encuentro de la Liga Árabe en Sharm El-Sheij, su presidente, Amor Mussa, reconocía que «el alma árabe está roto por la pobreza, el desempleo y la recesión general», al tiempo que constataba que «la revolución tunecina no está lejos de nosotros; la ciudadanía árabe ha entrado en un estado sin precedentes de miedo y frustración».

Al Qaida en Gaza

Por otra parte, y según reveló el ministro del Interior egipcio, Al Qaida está intentando establecer células terroristas en la Franja de Gaza. El general Habib Adli precisó que las fuerzas de seguridad de su país han detenido recientemente a 19 presuntos miembros del grupo de Osama bin Laden que planeaban atentados en Egipto. En una entrevista concedida al diario egipcio Al Ahram y recogida por el diario israelí Haaretz, el titular de Interior indica que los milicianos de Al Qaida entran en la Franja a través de los túneles excavados en el sur cerca de Rafá.