La actriz iraní Taraneh Alidoosti, protagonista de la cinta «El viajeron», no asistirá a la gala de los Oscar como protesta por la medida tomada por Trump contra los países musulmanes - REUTERS

Los musulmanes de países con terrorismo no entrarán en EE.UU.

La orden ejecutiva contempla a Siria, Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, como naciones de procedencia a cuyos ciudadanos se impedirá el acceso

CORRESPONSAL EN WASHINGTONActualizado:

Paso a paso, orden a orden, Donald Trump cumple literalmente con muchas de las promesas que lanzó en campaña. Al menos, con el anuncio y la firma de las acciones ejecutivas. Otra cosa será su cumplimiento efectivo, que deberá ser traducido en legislación en el Congreso, liderado por la mayoría republicana. La quinta iniciativa, que firmó ayer, supondrá la prohibición temporal de entrada en Estados Unidos de inmigrantes procedentes de países de mayoría musulmana vinculados de una u otra forma con el terrorismo. Con base en el refuerzo de la seguridad nacional que el nuevo inquilino de la Casa Blanca mantiene como objetivo prioritario, la orden ejecutiva contempla a Siria, Irak, Irán, Libia, Somalia, Sudán y Yemen, como naciones de procedencia a cuyos ciudadanos se impedirá el acceso. Se excluye expresamente a las personas de minorías religiosas que huyen precisamente de la persecución de lo que Trump llama «terrorismo radical islamista».

La decisión del presidente es coherente con el anuncio que realizó durante la campaña electoral, cuando aseguró que las fronteras del país eran un «coladero de potenciales terroristas», por lo que prometió que prohibiría la entrada a los ciudadanos de los estados más peligrosos. La mayor polémica está relacionada con la acogida de refugiados sirios, que el presidente Obama facilitó progresivamente, aunque no al ritmo que demandaba Naciones Unidas. El argumento de Trump para negarles el acceso, que ahora confirma con su nueva orden ejecutiva, consiste en que «no hay forma de comprobar con precisión su origen», y, por tanto, «son un peligro para nuestra seguridad».

Freno a los visados

Los departamentos de Estado y de Seguridad Nacional trabajan ahora en las diferentes formas de hacer efectiva la medida. La principal será el freno inmediato a la concesión de visados a ciudadanos en cada uno de los países de origen. Aunque también se baraja la coordinación con el departamento de Protección de Aduanas y Seguridad, que sería el encargado de impedir su entrada en el momento de la llegada al país, incluso de aquellos que ya hubieran recibido el visado previamente. Se estudian otras iniciativas para extremar la vigilancia en la frontera. Entre ellas, la de acelerar el refuerzo y mejora del sistema de identificación biométrica, en el que se trabaja ya desde hace tiempo. También, la Administración contempla la supresión inmediata de los beneficios del Gobierno Federal de que disfrutan algunas personas de manera fraudulenta.

Prevista para su firma el pasado miércoles, esta orden ejecutiva se ha demorado por el retraso en la llegada de Rex Tillerson a su puesto de secretario de Estado. Su amistad con el presidente ruso Vladímir Putin ha llevado a algunos senadores a extremar el celo antes de dar su visto bueno, dentro del proceso de audiencias del legislativo más lento y minucioso que se recuerda en muchos años.

No fueron las únicas órdenes ejecutivas que Trump suscribió ayer. Alcanzando las siete en su primera semana de mandato, frente a las cinco que suscribió Obama y las dos de Bill Clinton (George W. Bush no llegó a firmar ninguna), el presidente acudió al Pentágono para firmar otras dos iniciativas, una para reforzar el ejército, y la otra vinculada también a la seguridad nacional.

Como lo fue durante la campaña, Donald Trump ha hecho del reforzamiento de las fronteras una de sus principales apuestas. La primera de ellas se concretó el pasado miércoles, cuando el presidente ordenó el proyecto y construcción de un muro para separar los dos tercios de frontera entre Estados Unidos y México que no están divididos por una barrera física. Otra de sus promesas electorales.