El presidente Emmanuel Macron, durante la entrevista en la televisión TF1
El presidente Emmanuel Macron, durante la entrevista en la televisión TF1 - AFP

Macron afirma tener pruebas contra Assad y apunta una respuesta bélica

París tomará la decisión de llevar a cabo un bombardeo de represalia por el uso de armas químicas de modo coordinado con Estados Unidos

JUAN PEDRO QUIÑONERO
CORRESPONSAL EN PARÍSActualizado:

Emmanuel Macron afirma «tener pruebas de la utilización de armas químicas, por parte del régimen de Bashar al Assad, la semana pasada, en Siria», subrayando que «será necesario tomar decisiones, cuando llegue el momento», aunque antes de una posible intervención aérea «hará todo posible para evitar una escalada en la región».

En una entrevista de 70 minutos de duración, en la primera cadena de TV francesa, TF1, privada, el presidente de la República consagró unos minutos a la crisis siria y la posible intervención aérea de Francia, junto a los EE. UU., en la que no es previsible que participen ni Italia ni Alemania, entre otros aliados.

El presidente Macron anunció hace meses su disposición personal a ordenar el bombardeo de posiciones sirias (relacionadas con la industria de producción o distribución de armas químicas). Y la opinión pública francesa parece dispuesta a respaldar una «respuesta enérgica» (militar), en Siria. Con esos antecedentes, Macron hizo ayer una revelación: «Tenemos la prueba de que el régimen de Bashar al Assad utilizó la semana pasada armas químicas en Duma, en la periferia de Damasco».

Tras la revelación, Macron dejó en suspenso la posible participación francesa en bombardeos aliados (franco - estadounidenses) contra objetivos y blancos industriales o militares, declarando: «Llegado el momento, deberemos tomar las decisiones que nos parezcan más eficaces. Francia actuará cuando se hayan verificado todas las informaciones». Seis palabras que parecen sugerir la determinación militar francesa, matizada con cierta sutileza: «Haremos todo lo posible para facilitar un alto el fuego». Para añadir a continuación: «Francia no dejará, en ningún caso, que se produzca una escalada que podría hacer peligrar la estabilidad en la región».

Cuando Francia estime confirmada la información esencial (la utilización de armas químicas), Macron anuncia acciones destinadas a «quitar al régimen sirio los medios de intervención química». El presidente francés apunta a posibles «bombardeos quirúrgicos», operaciones militares, aéreas, muy alejadas de cualquier compromiso militar, en el terreno. La estrategia persigue forzar alguna forma de negociación, con dos objetivos: seguir la lucha contra el terrorismo e intentar favorecer la transición de Siria hacia un régimen «donde todas las minorías estén representadas». Objetivos a largo plazo, poco compatibles con una escalada militar internacionalizada.

En un segundo plano, las relaciones entre París y Washington, entre Trump y Macron, están también sujetas a compromisos en curso de negociación. El presidente francés utiliza el arma de la retórica con unos matices alejados del lenguaje mucho más truculento del presidente norteamericano.

Constatado el alejamiento táctico de Berlín hacia la diplomacia armada de Trump, Macron tampoco desea dejarse arrastrar más allá de lo imprescindible en ningún campo de batalla. La jerarquía militar francesa aconseja prudencia y concertación sobre los posibles objetivos industriales y militares de los eventuales bombardeos, forzosamente negociados con Trump y el Pentágono. Se trata de un punto capital: París desea preservar su propia autonomía de gestión de la posible escalada militar, sin dejarse arrastrar por ningún tipo de aventurerismo imprevisible. Se trata de una constante diplomática nacional, desde la fundación de la V República: la alianza y concertación con Washington se consuma en la más absoluta independencia, con objetivos diplomáticos propios.

Presidente jupiterino

En voz baja, Macron subrayó hoy que ha sostenido «varias conversaciones» (telefónicas) con Trump y Putin. Dicho de otro modo, la gesticulación militar («¡ojo.. los misiles llegan..!») no es incompatible con el chalaneo permanente, siempre en curso. Queda en suspenso el alcance de tales diálogos e intercambio de amenazas más o menos virtuales.

Si esos contactos oficiales y oficiosos no permitiesen evitar el recurso final a la fuerza aérea, en el momento oportuno, los estrategas franceses son partidarios de una «respuesta muy enérgica y creíble», con efectos militares limitados pero con una dimensión diplomática muy elocuente.

En el teatro de las operaciones políticas, estrictamente nacionales, el anuncio oficioso de eventuales bombardeos contra objetivos industriales o militares sirios forma parte de la «operación reconquista» de Macron, instalado en el pedestal de presidente jupiterino, confirmando la imagen ya canónica del joven presidente que conquistó el Elíseo a paso de carga, en la mejor tradición del héroe bonapartista.