Emmanuel Macron, durante su discurso televisado a la nación tras el incendio en Notre Dame - Afp

Macron: «Reconstruir Notre Dame es esencial para la continuidad de la nación»

El presidente de Francia asegura que la catedral estará reconstruida «y más bella» en cinco años

Corresponsal en ParísActualizado:

Veinticuatro horas del pués del histórico y trágico incendio de la catedral de Notre Dame, el presidente Emmanuel Macron dirigió un mensaje a la nación para reafirmar que la reconstrucción de ese monumento capital para la historia de Francia y de Europa será la matriz de la más alta causa cívica: «La reafirmación de la continuidad de la nación francesa».

La noche del lunes, cuando el incendio comenzó a ser controlado, Macron hizo su primer balance: «Reconstruir nuestra catedral será una gran causa nacional, más allá de todas las diferencias sociales, religiosas, culturales y políticas».

Un día después, esa ambición fue confirmada por todas las fuerzas políticas, sociales, culturales, los representantes de todas sensibilidades religiosas. Y Macron se dirigió a la nación visiblemente emocionado, al borde de las lágrimas por momentos, recordando puntos capitales: «Somos un pueblo de constructores. El incendio de Notre Dame nos ha tocado a todos en nuestros corazones. Y hemos recibido el amor y la solidaridad de millones de hombres y mujeres de todo el mundo. Todos, cada uno en nuestros puestos, hemos dado y vamos a dar lo mejor de nosotros mismos. Nuestra gran misión colectiva es asegurar la continuidad de la nación francesa, reconstruyendo nuestra catedral. Reconstruiremos Notre Dame, más bella que nunca. Y ese será nuestro trabajo y nuestra misión para los próximos cinco años».

Sin embargo, expertos consultados por ABC consideran que el tiempo necesario para la reconstrucción será mayor, hasta incluso más allá de 20 años.

Respaldo internacional

Macron mantuvo ayer una conversación personal con el papa Francisco. Más allá del intercambio de informaciones, se trata de una «cumbre» política y cultural. Al frente de la comunidad católica internacional, Su Santidad desea estar presente de alguna manera en la gran concertación que comienza y ha lanzado un vibrante llamamiento a la movilización internacional, «esperando una reconstrucción rápida de esa joya de nuestra arquitectura y memoria colectiva».

Macron ya había sostenido conversaciones diplomáticas con Donald Trump, Angela Merkel y António Guterres, secretario general de la ONU. Pekín, Moscú, las grandes capitales de los cinco continentes, han reaccionado con mensajes de emoción y solidaridad.

Los primeros balances técnicos confirman la gravedad de la catástrofe, incluso si se ha evitado lo peor. Queda por evaluar el alcance final del incendio en la arquitectura global de uno de los monumentos capitales de la historia religiosa, cultural y política de Francia y Europa. El estudio definitivo de los daños sufridos por la catedral y sus fondos artísticos y religiosos será largo y minucioso. Parte de las obras artísticas rescatadas serán restauradas en el Louvre, donde han sido depositadas muchas joyas del patrimonio artístico y religioso de la catedral.

La Santa Corona, una reliquia preciosa, pudo salvarse de las llamas, así como la túnica de San Luis de Francia. Del exterior de la catedral pudieron salvarse una gran colección de apóstoles y evangelistas, que podrán ser restaurados. El órgano de Notre Dame, una leyenda, también escapó del incendio.

En el terreno religioso, Michel Aupetit, arzobispo de París, la gran autoridad católica, en contacto personal y directo, permanente, con el Vaticano, ha hecho un elogio del diálogo interreligioso que desea favorecer el papa Francisco: «La primera llamada de solidaridad que recibí ayer fue la del gran rabino de París, diciéndome que los judíos de todo el mundo estaban con los cristianos de París y de Francia. Esta mañana he recibido mensajes de solidaridad sin falla de las autoridades religiosas musulmanas. Desde Moscú, el patriarca ortodoxo me ha transmitido su inmensa tristeza».

Discurso en directo

En su discurso a la nación, retransmitido en directo por todas las cadenas de radio y televisión, el presidente de la República no olvidó la actualidad política más inflamable, subrayando: «Cada cosa a su tiempo. La reconstrucción de Notre Dame es una gran causa nacional, la matriz de nuestra unidad colectiva. Dentro de unos días, la política recobrará todos sus derechos».

Tragedia histórica, sin duda, el incendio de Notre Dame también fue una «pausa» en el inflamable debate nacional de la gran crisis de la franquicia de los chalecos amarillos, que estalló a mediados de noviembre pasado. Macron tiene pendiente presentar las medidas prácticas y concretas destinadas a intentar salir de ese campo de minas sociales y políticas. La causa nacional de la reconstrucción de Notre Dame quizá permita reconstruir «puentes», evitar la agravación de los enfrentamientos. Incluso pudiera ser una suerte de «bálsamo» moral, destinado a intentar curar heridas sociales y políticas graves. En marcha la gran ambición de la reconstrucción de Notre Dame, Macron deberá «descender» a la escena política, cuando pase Semana Santa, quizá.

A última hora de la tarde de ayer, las campanas de todas las catedrales de Francia volvieron a repicar al unísono, en recuerdo y homenaje a la más grande y herida, Notre Dame de París. Era un mensaje de esperanza y concordia. En Semana Santa, Saint-Sulpice y Saint-Eustache celebrarán los oficios que estaba previsto realizar en Notre Dame.