Ciudadanos sirios regresan a su país desde el Líbano
Ciudadanos sirios regresan a su país desde el Líbano - EFE

Los kurdos y el Gobierno sirio negocian el fin de su confrontación

Al Asaad siempre mantuvo su intención de recuperar «cada centímetro» de Siria

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El Gobierno sirio y las fuerzas kurdas que controlan el noreste del país han acordado negociar el final de sus hostilidades y preparar una hoja de ruta que conduzca a una «Siria descentralizada y democrática», según anunciaron los kurdos y sin que exista confirmación oficial de Damasco.

El Consejo Democrático de Siria (CDS), rama política de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza de milicias lideradas por los kurdos y que cuentan con el respaldo de Washington en su lucha contra el Daesh, anunció el sábado que el acuerdo se alcanzó esta semana en Damasco en una reunión organizada por el gobierno sirio. En el comunicado emitido por el CDS se manifiesta la decisión de formar comités en varios niveles con el fin de llevar a cabo negociaciones que pongan fin a una confrontación que se ha desarrollado enmarcada en una guerra civil iniciada en 2011 y que ha dejado más de 500.000 muertos. Todavía no se ha precisado el número de comités ni los temas que se abordarán en próximas conversaciones aunque sí se ha acordado el suministro de servicios básicos a las zonas bajo dominio kurdo.

Visiones opuestas

Las relaciones entre el régimen sirio de Bashar al Assad y la administración kurda en el noreste, los dos bandos que controlan mayor territorio en Siria, han sido determinantes desde el principio. Si bien ambas partes han evitado en la mayoría de los casos el conflicto directo, sin embargo, sí han manifestado visiones diametralmente opuestas en torno al futuro de la región, con los kurdos aspirando a la autonomía y a un estado descentralizado y Damasco intentando recobrar el control total del país. De acuerdo con Efe, quien cita al portavoz del CDS, Burham Ozman, las fuerzas kurdas «no tienen ninguna intención de entregar» las zonas que supervisan al Gobierno de Damasco y asegura que serán los habitantes de esas regiones quienes decidan su porvenir.

El movimiento de los kurdos, quienes recelan de su impredecible aliado norteamericano a la hora de sentarse en una mesa de negociaciones, busca un acuerdo con Assad para preservar su autonomía, en un momento en el que el gobierno sirio, con la ayuda de Irán y Rusia, ha recuperado la mayoría de áreas en manos de los rebeldes. Tras 7 años de guerra la situación es hoy completamente diferente con las tropas regulares sirias acumulando victorias, lo que obligaría a la comunidad kurda a un acercamiento al gobierno de Damasco.

Aunque Assad ha jurado recobrar «cada centímetro» de Siria y ha descrito a la administración kurdacomo una «estructura temporal», en mayo anunció por primera vez estar dispuesto a establecer un encuentro con las Fuerzas Democráticas Sirias.

Los analistas se muestran escépticos ante la posibilidad de que se llegue a un acuerdo sustancial en los próximos meses dado el gran abismo existente entre las dos partes sobre la configuración de la futura Siria. Es posible que Assad esté dispuesto a hacer concesiones para una administración local más amplia, pero los expertos descartan que acceda a la autonomía de la región. En 2016 los kurdos declararon unilateralmente un sistema federal en el norte y noreste de Siria, lo que fue rechazado por el Gobierno de Damasco, Turquía y EE.UU.

Cualquier negociación de los kurdos con el régimen genera a su vez nuevas preguntas para la política estadounidense en Siria, ya que el Ejército de EE.UU. apoya y se ha desplegado en territorio kurdo durante la campaña contra Daesh. Fuentes militares consultadas por ABC señalan que la consecución de esta hoja de ruta sugiere la existencia de un entendimiento tácito entre Rusia y EE.UU. para acelerar el fin de la guerra una vez que Washington da por cumplida su misión principal en Siria: La derrota del Daesh.

Otra posición difícil es la de los propios kurdos ante las declaraciones contradictorias de la Administración Trump sobre sus planes en Siria y por la presión ejercida sobre EE.UU. por Turquía, quien ha organizado incursiones militares en Siria para luchar contra la milicia kurda del YPG, a la que considera un grupo terrorista.