Los insultos de Dijsselbloem al sur de la UE dejan en el aire su futuro

El rival de De Guindos es descalificado hasta por su propio partido para seguir al frente del Eurogrupo por sus comentarios sexistas y denigrantes

BRRUSELASActualizado:

Es difícil saber si será una tormenta en un vaso de agua, pero lo que pasó ayer en el Parlamento Europeo tendrá consecuencias políticas más temprano que tarde. Y falta saber si esas consecuencias tendrán de rebote un impacto en la política española. La expresión chusca del todavía presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, en una entrevista publicada en Alemania dando a entender que los países del sur se gastan el dinero de la solidaridad de los del norte en "copas y mujeres" acabó siendo el centro del debate en la comisión de Asuntos Económicos del Parlamento, donde este se negó a disculparse ante los requerimientos de los diputados de todos los grupos, incluyendo el socialista (el suyo). Es más, el portavoz del grupo socialista en el Parlamento Europeo, el italiano Gianni Pittella, publicó un comunicado en el que calificaba de "vergonzosas" sus declaraciones y se sumaba a los que piden su dimisión.

"Yo sé lo que dije porque salió de mi propia boca y no hace falta que lo lea", dijo el todavía ministro de Finanzas holandés ante los reproches de los diputados españoles que le pedían que se disculpase por sus declaraciones. Apenas accedió a explicar que lo que quería era "dejar claro que la solidaridad va de la mano de la responsabilidad y de los compromisos" y que si los gobiernos hacen los deberes "entonces, la solidaridad ha de estar presente y siempre disponible; ese es el argumento que di en la entrevista y esa es mi posición". Lo que dijo es que "en la crisis del euro, los países del Norte se han mostrado solidarios con los países afectados por la crisis. Como socialdemócrata, atribuyo a la solidaridad una importancia excepcional. Pero el que la solicita, tiene también obligaciones. Uno no puede gastarse todo el dinero en copas y mujeres y pedir luego que se le ayude".

Permanecer en el puesto

Dijsselbloem ha empezado a hacer campaña para intentar permanecer en el puesto de presidente del Eurogrupo y su principal afán pasa por convertirse en portavoz de la corriente ortodoxa representada por el ministro alemán Wolfgang Schauble, aunque sea a través de declaraciones tan sorprendentes como esta. En la comisión de Asuntos Económicos los diputados españoles de todas las tendencias le pidieron que se disculpase y que retirase esa expresión, pero el holandés es conocido por su poco respeto hacia el Parlamento Europeo, del que ha llegado a decir que considera que no está obligado a rendirle cuentas. Pero hasta ahora nunca había escuchado peticiones de dimisión como las que lanzaron diputados de la importancia de Esteban González Pons diciendo que debe "disculparse o dimitir" porque "ha ofendido a los países del sur y a las mujeres con su declaración racista y machista". También desde la izquierda ecologista, Ernest Urtasun le dijo que su comentario había sido "inaceptable" y "machista y lleno de estereotipos completamente falsos sobre los países del sur". La representante de izquierda Unida Marina Albiol se sumó a las críticas con un comunicado.

Pero la reprobación vino también de su propio grupo. El socialista Javi López dijo que el holandés debe dimitir porque ha sido "ofensivo, ignorante y arrogante". Su correligionario Jonás Fernández dijo más o menos lo mismo. El comunicado de Pittella, que fue publicado poco después, deja a Dijsselbloem en una situación delicada, porque sobre todo en su país atribuyen a su gestión una de las razones que han llevado al partido al que pertenece (el laborista) a la mayor catástrofe electoral de su historia y tienen ganas de encontrar un responsable.

El ministro español de Economía, Luis de Guindos, a quien Dijsselbloem disputó el puesto de presidente del Eurogrupo, ha sido el más magnánimo en sus declaraciones sobre el caso. Para Guindos, este comentario "no es afortunado, ni en la forma, ni el fondo" porque "aquí nadie se ha gastado el dinero en ese tipo de gastos" y "estoy convencido de que el propio Dijsselbloem estará arrepentido de sus palabras". Todo el mundo sabe que en caso de que Dijsselbloem no continúe, Guindos es un candidato perfecto para el cargo. Perfecto si no fuera representante popular, porque los socialistas exigirían sin duda que fuera uno de su grupo. Pero lo que se ha desvelado es que son los primeros que quieren matar (políticamente) al holandés.