Francia insiste en que respetará las normas de inmigración que viola Italia
El ministro francés de Interior, Claude Gueant - AP

Francia insiste en que respetará las normas de inmigración que viola Italia

«Nos veremos obligados a restaurar ciertos controles policiales en las fronteras italianas» si Roma continúa concedido permisos de residencia semestrales, advierte el ministerio galo de Interior

CORRESPONSAL EN PARÍS Actualizado:

Francia considera indispensable “respetar de manera estricta” las normas europeas en materia de inmigración que estaría “violando” Italia, concediendo “masivamente” permisos de residencia a los magrebíes y africanos, mayoritarimente tunecinos, a quienes se les “abren” las puertas de la Unión Europea (UE) sin “concertación” con los principales vecinos.

Claude Guéant, ministro francés del Interior, ha resumido la posición oficial francesa de manera apenas elíptica: “Haremos respetar de forma estricta los acuerdos de Schengen, que corren el riesgo de deshilacharse o algo peor si se viola la regla básica. Italia es el primer país que gestiona la entrada de inmigrantes en el espacio común de seguridad interior”.

En el espacio Schengen están integrados la mayoría de los Estados miembros de la Unión, aunque el Reino Unido e Irlanda nunca han aceptado la supresión de los controles policiales en sus fronteras. Y Bulgaria, Rumanía y Chipre deben mejorar ciertos aspectos de su seguridad interior para formar parte del espacio Schengen.

Este espacio con 400 millones de personas puede “violarse” con relativa facilidad. Si un estado fronterizo concede permisos de residencia a inmigrantes, éstos pueden viajar libremente dentro de la zona Schengen, con ciertas condiciones restrictivas como contar con los recursos necesarios para poder vivir.

Los trenes de la dignidad

A juicio del ministerio francés del Interior, Francia “se verá obligada” a restaurar ciertos controles policiales en sus fronteras italianas si Roma continúa concedido “indiscriminadamente” permisos de residencia semestrales. Desde la óptica francesa, esta permisividad tiene mucho de “cínica” e “hipócrita”, abriendo sus fronteras de manera “irresponsable”.

Las intervenciones de grupúsculos de extrema izquierda, organizando los viajes de los “trenes de la dignidad”, son percibidas en Francia como una “provocación que escapa a las normas estrictas del funcionamiento del espacio Schengen y corre el riesgo de precipitar disturbios”.

Según la legislación europea, tal como la interpretan Francia y la Comisión, cualquier Estado puede prohibir la circulación de un tren en su fronteras "si hay riesgo de perturbar el orden público”.

El espacio Schengen prevé la desaparición de los controles fronterizos. Pero el gobierno francés estima que “está en su derecho” de restaurar temporal o provisionalmente los controles policiales si los permisos concedidos por Italia provocasen un “efecto llamada” que Francia parece dispuesta a cortar de manera expeditiva, recurriendo a las medidas policiales que fuese necesario.