La primera ministra Theresa May, con su marido, cuando acude a un servicio religioso
La primera ministra Theresa May, con su marido, cuando acude a un servicio religioso - EFE

May, a la desesperada, dice que rechazar su Brexit es un atentado a la democracia

A falta de 24 horas para la votación, el Gobierno británico afronta una más que probable y humillante derrota sin saber qué pasará después

Corresponsal en LondresActualizado:

Theresa May ya no sabe qué más hacer para conseguir los apoyos suficientes para aprobar su acuerdo en el Parlamento. Mañana se votará su acuerdo de salida de la UE en la Cámara de los Comunes, y todo hace indicar que la derrota será humillante para su Gobierno; y lo peor de todo: nadie sabe qué puede pasar en los frenéticos días posteriores a este martes 15 de enero que marcará un antes y un después en el proceso del Brexit.

La primera ministra sigue advirtiendo de que no aprobar su plan es un error y ha elevado sus amenazas hasta el punto de asegurar ayer, en una columna publicada en «The Sunday Express», que bloquear el pacto al que ha llegado con Bruselas sería un «catastrófico e imperdonable» atentado contra la democracia de Reino Unido.

En un artículo marcado por su tono severo, May volvió a pedir a los diputados británicos que respalden su plan -«ha llegado la hora de olvidar los juegos»- porque si no estarán obrando en contra de la voluntad de los ciudadanos de Gran Bretaña. «No podemos ni debemos decepcionarles», aseguró la «premier», advirtiendo de nuevo del riesgo de salir sin acuerdo de la UE. Este escenario, a su juicio, generaría «incertidumbre para el empleo y la seguridad». Además de esto, el país se arriesgaría, según May, a quedarse sin Brexit ante la falta de un plan B que nadie en Reino Unido pone sobre la mesa.

Falta un plan B

La líder conservadora, que sigue buscando garantías por parte de la UE para poder vender su plan a los rebeldes de su partido, arremetió de nuevo ayer contra el líder de la oposición, Jeremy Corbyn. Al líder laborista, May le reta a dejar de «hacer política en lugar de pensar en el mejor interés del país». Corbyn, que ha pedido unas nuevas elecciones si el pacto es rechazado, ha amenazado los últimos días con presentar una moción de censura contra el Gobierno en una fecha aún por confirmar y que sería «en el momento que elijamos, pero pronto».

Pero hasta el principal adversario de May ha confirmado que si los comicios salen adelante, el Brexit se tendría que retrasar. Una medida que el propio Ejecutivo valora en estos momentos para tratar de ganar tiempo y poder activar un plan B o una estrategia diferente y conseguir así abrir el melón del acuerdo para que Bruselas acepte a sentarse en la mesa de negociación de nuevo.

Es uno de los posibles escenarios que se sucederán a partir de esa votación clave, la más importante en las últimas décadas en la política británica. Los otros: apostar por devolver la decisión a la ciudadanía y convocar un segundo referéndum o salir de forma abrupta de la UE, algo para lo que el Gobierno ya se está preparando.

Lo único que parece claro es que May luchará por salvar su plan y tendrá que hacerlo en los 3 días posteriores a partir de esa votación tras aprobarse la semana pasada la enmienda parlamentaria que la obliga a presentar una propuesta alternativa en ese periodo de tiempo.

Parece harto complicado en Downing Street a pesar de que desde la cabeza del Ejecutivo hablan de que ese plan B estará listo para el lunes de la semana que viene. May y su gabinete van asumiendo así una derrota que se antoja irremediable.