Tsipras estrecha la mano de Mitsotakis - EFE

La derrota de la izquierda radical obliga a Tsipras a moderar su discurso

Syriza convocará un congreso y espera «madurar» tras el baño de realidad del triunfo de Mitsotakis en las elecciones griegas del pasado domingo

Corresponsal en AtenasActualizado:

Apartir de hoy Alexis Tsipras y su partido tendrán que volver a la oposición, que ya han anunciado que será democrática pero dura. Estar en la oposición era la gran especialidad de Tsipras desde que se convirtió en 2009 en diputado y Syriza en partido. Ha dejado claro que tiene experiencia y sabe atacar donde duele. Y ha gobernado más de cuatro años, en un momento dificilísimo y con un electorado desesperado.

Fuera de Grecia el líder radical es conocido por haber mantenido el país en la Eurozona y por haber firmado el Tratado de Prespa por el que se reconoce la República del Norte de Macedonia, algo que le pasó factura con los nacionalistas griegos. Pero en Grecia, nada más conocerse los primeros resultados electorales el domingo, hizo unas declaraciones muy medidas y pensadas, dirigidas a sus votantes. Les recordaba que de un partido de protesta con un 4% pasó a asumir después responsabilidades gubernamentales en 2015, con los votos de los ciudadanos democráticos y progresistas del país, que le dieron un 35% -una media de los resultados de enero (36,34%) y de septiembre de aquel año (35,4%)-. Y dejó bien claro que el resultado del domingo, ese 31,53% obtenido, «no es un préstamo, sino una orden de transformación con pasos rápidos, de un partido con un gran desajuste entre miembros y votantes a un gran partido».

Y ese nuevo partido en el que se convertirá Syriza, siendo ya líder de la oposición, lo describe como «un movimiento progresista moderno, masivo, de izquierda, con raíces profundas y fuertes vínculos con los trabajadores y la sociedad». Tsipras se ha comprometido a que Syriza y la alianza progresista que le apoya «se transformen en un gran partido democrático progresista».

Un fracaso no tan abultado

La cuenta final no ha sido tan dolorosa como algunos temían: la diferencia en las urnas del domingo con Nueva Democracia ha sido finalmente del 8,3%, lejos de los entre 10 y más de 12 puntos que algunos sondeos preveían. Los conservadores consiguieron 39,9% y 158 diputados, frente al 31,5% y 86 diputados de los radicales. Es decir, una diferencia menor que la derrota sufrida en las elecciones europeas del pasado 26 de mayo, en las que Nueva Democracia triunfó con un 33,12% y Syriza con tan solo un 23,76%.

También hay que recordar que en enero de 2015 la gran victoria de Syriza se obtuvo con un 36,38% y en septiembre con un 35,4%, frente a los resultados de Nueva Democracia de 27,81% y 28,16%, respectivamente, demostrando que el país ha vuelto al bipartidismo, tan criticado por los radicales precisamente, salvo que ahora es Syriza ocupa el lugar del antiguo Pasok socialista.

Los votantes de Syriza sabían que iban a perder desde mayo y ahora se preparan para analizar primero con calma las razones de su derrota y posteriormente convocar un congreso de la organización. El único líder del partido sigue siendo Alexis Tsipras y no parece que le hayan salido todavía candidatos a sustituirlo.

Pános Skurletis, el diputado radical que fue ministro de Trabajo y de Ambiente y Energía hasta ser nombrado por Tsipras secretario general del Comité Central, declaró ayer por la mañana a la radio radical «Al Rojo» (Stó Kókino) que en los próximos días «se reunirá el aparato de Syriza para redefinir lo que entendemos como un partido de izquierda contemporáneo en el siglo XXI». Y reconoce que ahora existe bipartidismo, pero no quiere que se compare a la Coalición de la Izquierda Radical con el Pasok.

Por su parte, Constantinos Marku, un catedrático de Endocrinología de la Universidad de Patras que ha sido elegido por la circunscripción de Ajaía, en el Peloponeso, confirma a ABC que «Syriza ya se ha transformado en un partido maduro y con el resultado de este domingo, pese a no vencer, podrá organizarse, madurar y prepararse para el día siguiente y sus deberes como oposición».

La nueva misión

Marku considera que su misión ahora es conseguir conservar lo que el nuevo Gobierno querrá suprimir, refiriéndose a los logros sociales (derechos sociales y laborales, mejor acceso a la sanidad pública para los mas vulnerables etc.) y confirmó que habrá un congreso, que ya estaba programado para este año. «Todo se hará a su tiempo», apuntó.

Y a la pregunta sobre si hay dudas sobre Tsipras en el futuro, es tajante: «No hay absolutamente ninguna duda sobre el liderazgo de Tsipras, porque entre las dudas que surgen en la izquierda, especialmente después de una derrota, se cuestionan las opciones políticas. En el caso de Tsipras y de Syriza son las mismas».

Y como dice Margarita S., una funcionaria de sueldo recortado, «Alexis nos llevó al poder, aguantó los rescates y las humillaciones de los acreedores y ahora nos sigue representando como cabeza del segundo partido del país. No le vamos a abandonar ahora. Sin él sí que nos hundimos». Los radicales también son realistas.

Entre tanto, Kyriakos Mitsotakis tomó posesión ayer mismo, menos de 24 horas después de las elecciones del domingo, como nuevo primer ministro de Grecia. El ganador de los comicios con mayoría acudió al Palacio Presidencial (antiguo Palacio Real) en Atenas para jurar su cargo sobre los Evangelios y ante el arzobispo de Atenas y primado de la Iglesia Ortodoxa Griega, Su Beatitud Jerónimo, y del presidente de la República, Prokopis Pavlópulos, un conocido abogado que fue diputado de Nueva Democracia muchos años.

Mensaje de «premier»

Mitsotakis acudió acompañado por su esposa Mareva y sus tres hijos adolescentes, a los que abrazó emocionado tras su juramento. Presentes estaban también sus familiares, empezando por sus tres hermanas, Dora (diputada, exministra y exalcaldesa de Atenas), Katerina y Alexandra, así como su suegra, Ivi Gondika.

Al salir del Palacio para dirigirse a la Oficina del Primer Ministro, Kiriakos hizo una corta declaración a los medios: «El pueblo griego nos dio ayer el mandato de cambiar Grecia. Lo honraremos en su totalidad. Empezamos hoy con duro trabajo y confío totalmente en nuestra capacidad para estar a la altura de las circunstancias».