Daesh golpea a EE.UU. en Siria en la primera fase de su retirada

Un suicida se vuela por los aires en Manbij y provoca 20 muertos, cuatro norteamericanos

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La realidad supera a Twitter y el grupo yihadista Daesh (el autodenominado Estado Islámico), reapareció para golpear al Ejercito de Estados Unidos y a sus aliados kurdo árabes al norte de Siria. Un mes después de que Donald Trump proclamara en las redes sociales la victoria sobre los seguidores del «califa» y anunciara la retirada de sus 2.000 hombres, un suicida se inmoló al paso de una patrulla en esta ciudad y el portavoz de la coalición internacional informó de que «militares estadounidenses murieron en la explosión». Fuentes militares consultadas por la agencia Reuters elevaron a veinte el número de fallecidos, entre ellos al menos cuatro estadounidenses, lo que significa el ataque más sangriento que sufren los hombres de Trump desde su despliegue en 2014. En este tiempo el Pentágono ha confirmado cuatro bajas, dos de ellas en combate.

La operación reivindicada por Daesh se produjo en mitad de la polémica abierta por la retirada estadounidense y la posible creación de una «zona segura» para evitar el choque entre turcos y kurdos. Recep Tayyip Erdogan, que elevó a cinco el número de bajas de su aliado en la OTAN, dijo que el atentado «es un intento de Daesh de influir en la decisión de la retirada», pero confió en que los yihadistas «no logren su objetivo». Las Unidades de Protección Popular (YPG), principales aliados de los estadounidenses en su lucha contra el EI, son consideradas «terroristas» por Ankara debido a su vínculo con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

«Zona de seguridad»

Trump, que es quien dirige la operación tras la dimisión de su secretario de Defensa, James Mattis, amenazó con «devastar» la economía de Turquía si Erdogan atacaba a sus aliados y esta misma semana ambos presidentes comenzaron a discutir la creación de una «zona de seguridad» de 30 kilómetros para evitar choques. Los turcos no lo ven con malos ojos, siempre que ellos tengan el control, pero los kurdos exigen la supervisión internacional. Ante el temor de una nueva ofensiva, los kurdos han intensificado sus contactos con el Gobierno de Damasco y con Rusia.

Analistas y expertos coincidieron en señalar que este atentado en Manbij, situada a solo 30 kilómetros de la frontera, puede llevar a Turquía a incrementar su presión en la zona bajo el pretexto de que los kurdos no tienen capacidad suficiente para garantizar la seguridad ante la amenaza del EI. Turquía cuenta con su propia milicia siria y sus mandos aseguraron que esperan solo la orden final para avanzar sobre Manbij.

Con Mattis fuera de escena, la estrategia de Trump en Siria es caótica. El trío formado por el propio presidente, su asesor de seguridad, John Bolton, y el secretario de Estado, Mike Pompeo, lanza mensajes contradictorios, lo que añade incertidumbre a un conflicto que vive su octavo año y que en los últimos días ha visto el resurgir de Al Qaida, que se ha hecho con el control de la provincia de Idlib, y del EI, con capacidad de atentar contra las fuerzas internacionales. Este doble éxito yihadista no parece inquietar, sin embargo, a una cúpula estadounidense cuya máxima preocupación a nivel regional es frenar la expansión de Irán. Una estrategia consensuada con sus dos grandes aliados y enemigos de Teherán: Israel y Arabia Saudí.