Cumbre en la zozobra

Salzburgo recibe a una UE angustiada por el Brexit y la inmigración

Hermann Tertsch
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La cumbre informal del Consejo Europeo en Salzburgo se celebra en un momento de profunda crisis de la idea misma del proyecto europeo y con gran zozobra por las grandes tensiones y diferencias políticas. Hay tanta angustia por buscar una solución al reto sin precedentes de la salida de un miembro de la Unión como por evitar grandes enfrentamientos que pudieran convertir el Brexit en un precedente de otros abandonos. En todo caso la cumbre convocada por la presidencia rotatoria austriaca con los 27 más el Reino Unido se marca dos grandes intenciones en dos cuestiones urgentes que no pueden cumplirse allí. Una, la de máxima urgencia es buscar una fórmula de acabar con el bloqueo del proceso negociador del Brexit entre la UE y el Reino Unido. Porque, como advirtió el presidente del consejo Donald Tusk, si no hay acuerdo para la salida del Reino Unido en marzo próximo, podemos asistir a una catástrofe para todos. Tusk dijo que las cesiones de Theresa May en su propuesta de Chequers, que han generado indignación en parte de su partido, van en la buena dirección, pero no son suficientes. Lo cierto es que cada vez hay menos tiempo. Lo cierto es que nadie quiere dar facilidades al Reino Unido, pero todos saben el poco margen de May ene Londres. Y pesa la certeza de que sin acuerdo la deseada limitación de daños puede saltar por los aires.

El otro gran reto es buscar fórmulas de limitación de daños al gran choque de trenes entre conceptos opuestos en la política de inmigración. El canciller austriaco Sebastian Kurz ha tenido un gran protagonismo en buscar puntos de encuentro y conciliación entre unas posturas y otras. Para su objetivo de cerrar las fronteras exteriores ha conseguido concesiones para un incremento masivo de las fuerzas de Frontex de diversos países. Aunque su voto en favor del proceso contra Hungria en el parlamento europeo han deteriorado sus relaciones con los países vecinos miembros del grupo de Visegrado. Claro está que la línea dura frente a la inmigración gana peso día a día convertida en una propuesta política global que es la que teme la postura aun mayoritaria aun liderada por Merkel y Macron.

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