Sebastian Kurz, primer ministro austriaco y Manfred Weber presidente del PPE en Viena
Sebastian Kurz, primer ministro austriaco y Manfred Weber presidente del PPE en Viena - AFP

El austriaco Kurz respalda a Weber para presidir la Comisión Europea

El candidato alemán recaba apoyos en Viena entre los miembros del Partido Popular Europeo

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El canciller austriaco, Sebastian Kurtz, ha sido el primero en recibir al líder del grupo parlamentario popular, Manfred Weber, después de que este anunciase su candidatura para aspirar a ser el próximo presidente de la Comisión Europea. En Viena se celebra precisamente una reunión del PPE a la que acudirán todos los líderes europeos de la formación y que a falta de que otros posibles candidatos se hayan manifestado, está siendo un primer gran espaldarazo para Weber.

Aunque nadie quiere enseñar todavía sus cartas hasta ver el panorama completo, Weber ha logrado ya un gran objetivo. Que el canciller austriaco haya dicho simplemente que el bávaro «es un excelente candidato» representa un gran avance para él, teniendo en cuenta que no tiene experiencia ejecutiva y aspira a ponerse al frente de la Comisión Europea, donde la tradición era situar a antiguos jefes de Gobierno. Dicho por un jefe de Gobierno joven como el austriaco -que tampoco tenía experiencia antes de serlo- puede entenderse como una confirmación de que esta carencia no va a pesar mucho a la hora de que los líderes populares tomen la decisión definitiva.

Queda por ver cuáles son las maniobras de los otros dos posibles candidatos, que aún no han anunciado si se presentan o no. Tanto el negociador del Brexit, el francés Michel Barnier, como el ex primer ministro finlandés Alexander Stubb, han dado a entender que quieren optar también al puesto de «Spitzenkandidate» o «candidato especial» del PPE a la presidencia de la Comisión, pero no lo han formalizado todavía.

Tienen tiempo hasta el 17 de octubre, cuando finaliza el plazo para anunciarlo. Después, un congreso del PPE en Helsinki el 6 y el 7 de noviembre, lo decidirá. Según fuentes populares, nadie quisiera una aclamación de Weber a falta de otros candidatos, pero teniendo en cuenta que es alemán y tiene el apoyo de Angela Merkel y del grupo de eurodiputados más numeroso, sería muy difícil derrotarlo en la votación. Y por otro lado, sus potenciales adversarios podrían negociar algún puesto en el organigrama europeo en la próxima legislatura a cambio de participar en el proceso de la forma más decorosa posible.

Fricciones con Viktor Orban

En todo caso, la reunión del PPE en Viena para reflexionar sobre el futuro de Europa no se centra en la candidatura de Weber. El jefe de la delegación española en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons, intervino para pedir a los líderes comunitarios que luchen por «defender los valores europeos» o de lo contrario el proyecto de la UE «se convertirá en un sueño roto». Pons se ha forjado una sólida experiencia en Bruselas y si Weber llegase a ser presidente de la Comisión, él tendría muchas posibilidades de ocupar su puesto como portavoz del grupo popular en el Parlamento de Estrasburgo en la próxima legislatura.

En este sentido, Weber había dicho poco antes en una entrevista a la radio austriaca que «los valores fundamentales en la familia del PPE no son negociables», en referencia al debate sobre el comportamiento de Viktor Orban, el primer ministro húngaro, al que se acusa de rozar un comportamiento autoritario o de al menos menospreciar algunos de los principios esenciales de la vida europea. Las relaciones de Orban con el resto del grupo son cada vez más difíciles y en el próximo pleno de la eurocámara la cuestión será sometida a votación. Obviamente, los votos de los diputados del partido de Orban y del primer ministro húngaro mismo serán necesarios para Weber, tanto en la votación de Helsinki como después en el seno del Consejo Europeo.