El agente 007 está obsoleto: Daesh desnuda la ingenuidad de la inteligencia europea

Un exanalista de la CIA analiza para ABC la evolución de las agencias occidentales frente al nuevo desafío yihadista

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No son meses, sino años en los que Bruselas, exponente de lo ocurrido en Europa, se ha «relajado» pensando que se trataba de lobos solitarios y no de células que se desplazaban libremente por sus autopistas. «No ha sido una explosión repentina de los últimos seis meses», expone el « The New York Times» en su radiografía de las redes europeas del Daesh. Salah Abdeslam, principal sospechoso de los atentados de París, será extraditado a Francia para colaborar con la inteligencia del país. Fue detenido por los belgas cuatro días antes del peor atentado que ha sufrido jamás su capital, Bruselas. En las primeras horas bajo custodia policial solo habló de París -luego recurrió a su derecho de silencio- y por tanto no dijo nada de un inminente atentado en Bélgica.

«¿Nos podremos anticipar a lo que estaría ocurriendo?», se pregunta Randolph Pherson, analista de la CIA durante 28 años y ahora escritor. Con motivo de la publicación de su manual -« Técnicas analíticas estructuradas para el análisis de inteligencia» (Plaza y Valdés Editores)- en España, ha hablado junto a su esposa Katherine -llegó a liderar el Centro de Evaluación de Seguridad de la Agencia Central de Inteligencia- con ABC sobre los desafíos de la inteligencia occidental en los últimos años, desde el 11-S hasta ahora. «Hay tanta información que lo importante será el análisis. La gente no prestaba atención a los comunicados de Bin Laden porque estaban en árabe. Ahora es diferente. Todo está en sus webs sobre qué van a hacer: hay que aprender y adaptarse», cuentan.

Los portavoces del Daesh siguieron la estela de Osama Bin Laden y su yihad global. «Si puedes matar a cualquier infiel, europeo o estadounidense, mátalo de cualquier forma. No preguntes a nadie ni busques consejo», instaba en 2014 Abu Muhammad al Adnani un alto mando del grupo terrorista. Aunque fuera un mensaje al mundo, los líderes yihadistas comenzaron a pensar a gran escala.

En una entrevista para el semanario alemán « Der Spiegel», el experto en terrorismo Peter Neuman critica la poca anticipación de los servicios de seguridad occidentales a estos ataques simultáneos y altamente organizados. «Asumimos durante mucho tiempo que todo quedaría en asaltos independientes de los llamados lobos solitarios. Nunca creímos que podría ser parte de una estrategia. En enero de 2015, fueron enviadas de vuelta a Europa auténticas células cuyo objetivo era sembrar el caos. Y estos procesos pasaron desapercibidos», asegura.

¿Un atentado es una derrota para la CIA?

«No es un error de inteligencia cuando sabemos que están planeando algo, que tienen algo en mente, pero si piensas en ataques como el de San Bernardino, es muy difícil saber el día exacto en el que van a hacer algo», se excusa Pherson. «Si te sorprende, sí que lo es. Con el 11 de Septiembre, la gente se dio cuenta de que tenía que tener unos servicios de inteligencia efectivos. Otro ataque como el 11-S sería un fallo enorme. Es indudable. Fuimos criticados por falta de creatividad y había que esforzarse más en mejorar los análisis», agrega. Pero para él, el gran impacto fue la guerra de Irak: «El 11-S: les dio una excusa para la invasión».

Tras la matanza de San Bernardino en la que murieron 14 personas a tiros por una pareja de musulmanes radicalizados, Pherson recordó en su web Globalytica que todo «Master Thinker» debe desafiar sus suposiciones. «Muchos asumieron que el hombre era "responsable" y la mujer sólo su cómplice; más tarde se afirmó que la mujer podría haber sido el que radicalizó a su pareja tras jurar fidelidad al Daesh en las redes sociales».

Según el exanalista, las agencias de inteligencia tienen que encontrar vías legales para acceder a toda la información posible cuando hay un atentado. Se refiere a la batalla legal entre FBI y Apple que parece haberse resuelto de forma abrupta con el acceso de la agencia federal al iPhone 5 de la terrorista de San Bernardino sin el permiso de la multinacional. El FBI acusó a Apple de torpedear su investigación sobre los vínculos con células y grupos terroristas de los dos atacantes al negarse a hackear el smartphone. «Como americano, yo querría que siguieran investigando aunque fuera mi ordenador y los terroristas lo hubieran utilizado para esconder su identidad. No estoy preocupado por la privacidad cuando mi seguridad está en juego. Debería haber una solución tecnológica para «este teléfono concreto de esta persona». No necesitamos saber lo que dice la gente, solo cuándo y qué va a ocurrir. Lo que nos enseña todo esto es que cuanto más avanzamos y nos movemos en internet, más vulnerables somos», asevera.

En la formación y la planificación operativa de Daesh, según la serie de reportajes de «NY Times» sobre este tema, el grupo terrorista empezó a utilizar de forma rutinaria un software llamado TrueCrypt. Cada vez que un combatiente yihadista regresaba a Europa se le entregaba un USB: tenía el CCleaner, para borrar el historial online del usuario, y TrueCrypt, uno de los programas más potentes de cifrado y que se puede descargar de forma gratuita. Opera desde 2004, mucho antes de que las gigantes Apple y Microsoft introdujeran la encriptación en sus productos.

REUTERS
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«Tiene mucho riesgo si todas las máquinas cuentan con una puerta trasera, eso es una invasión de la privacidad y muy peligroso por los hackers. Pero sí tiene que haber una puerta trasera que le dé acceso a los servicios de inteligencia, que no te diga qué dicen las llamadas, pero sí quién las hizo», afirma Pherson.

Las investigaciones posteriores al tiroteo de diciembre mostraron las grandes cantidades de municiones y armas de los terroristas con las que pudieron haber planeado un ataque mucho más mortífero de lo que se apuntó en un primer momento. Se pensó que el principal y único móvil de la matanza era vengarse del centro de servicios sociales para el que habían trabajado. A partir de ese momento se intensificó el debate sobre la radicalización de estadounidenses y de su conexión con el autodenominado Estado Islámico. Hasta 82 individuos fueron señalados con más o menos puntería por los servicios secretos. Para Pherson, «los americanos tienden a reaccionar demasiado ante los ataques terroristas. Lo que hay que entender es que nosotros tenemos el "shooting club" (club del tiro), un cáncer, y seguimos con gente disparando a gente y EE.UU. tiene un problema con la regulación de las armas».

Occidente, dice el exanalista, va camino de sufrir y adaptarse a la cultura de Irlanda del Norte con el IRA hace unos años. «Van a pasar cosas y algunos van a morir, pero en los ataques terroristas seguiremos adelante, somos una sociedad fuerte y podemos resistirlo».

Para el público ajeno al mundo del espionaje y los análisis de inteligencia, la serie « Homeland» ha supuesto una auténtica revelación. También un lavado de cara para las agencias cuyo trabajo quedó en entredicho con las revelaciones de Julian Assange, primero, y sobre todo las del exanalista Edward Snowden. Pherson es muy crítico con él, pero también con las propias agencias. «Cada vez que salga a hablar frente a una cámara habría que incluir un cartel que pusiera “narcisista”. Eso no quita que tendríamos que haber salido antes a explicar nuestro trabajo».

Carrie Mathison, de «Homeland», es analista de inteligencia de la CIA
Carrie Mathison, de «Homeland», es analista de inteligencia de la CIA - ABC