Mohamad Mohamadi posa para ABC en un hotel madrileño
Mohamad Mohamadi posa para ABC en un hotel madrileño - óscar del pozo
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«Yo fui el intérprete de Chávez»

Mohamad Mohamadi fue el traductor del líder bolivariano en más de un centenar de encuentros con sus aliados iraníes

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Ahora trabaja para la Embajada iraní en Madrid, pero durante varios años fue el intérprete que tradujo los encuentros que el presidente venezolano Hugo Chávez mantuvo con las autoridades de su país, con el que la Venezuela bolivariana tejió una sólida alianza. Mohamad Mohamadi cuenta cómo era Hugo Chávez en sus entrevistas con líderes como Mohamad Jatami o Mahmoud Ahmadineyad.

¿Cuántos años pasó en la embajada iraní en Caracas?

Legué a Venezuela en 2005, con motivo de la visita del entonces presidente Jatami. Yo había sido admitido ya para estudiar en una universidad española, pero en esa visita se concretó un proyecto del Ministerio de Industria de Irán y me pidieron que me quedara. Empecé a acudir como intérprete a las reuniones de una empresa que formaba parte de ese proyecto y el embajador en Venezuela se fijó en mí. Me convenció de que no tenía por qué estudiar en España, que también podía hacerlo en Venezuela.

¿Cuándo conoció a Hugo Chávez?

A finales de 2005 ya estaba trabajando como intérprete de la Embajada, pero antes ya había estado en muchas reuniones con el presidente Chávez. La primera vez cuando, con apenas 24 años, les hice una traducción a él y a Jatami.

¿Cómo fue ese primer encuentro?

Estábamos un grupo de unas 20 o 30 personas, esperando a que llegaran el presidente Chávez y el presidente Jatami. Iban a tratar de un proyecto de investigación geológica que se había llevado a cabo en Irán y en Venezuela querían hacer lo mismo. Cuando llegaron ambos líderes, que eran muy queridos y populares, se armó un alboroto. Había unos diez jóvenes venezolanos y diez iraníes. Cuando Chávez preguntó cómo se habían entendido hasta el momento, todos me señalaron. Entonces él se me acercó y me dijo: «gracias, hermano». Nunca lo olvidaré.

¿Le interesaba el personaje?

Antes había tenido noticias suyas y me llamó mucho la atención que se sometiera a un referéndum revocatorio, a una segunda votación después de haber sido elegido presidente.

¿Qué destacaría de él?

Lo que más me llamó la atención fue su calidad humana al acercarse a la gente. Con él no existía el protocolo. Con el presidente Chávez se sentía cercanía.

Muchas veces su imagen pública no parece tan cordial como usted la describe

Siempre era muy firme y resolutivo. Cuando yo lo he visto así ha sido siempre para defender al pueblo, cuando sentía que se estaba irrespetando a Venezuela.

¿Cuántas veces diría que se encontró con él?

Yo calculo unas cien reuniones, entre visitas de ministros, empresarios iraníes y presencias en el programa de «Aló, presidente», a los que también asistí.

¿Qué temas se trataban en esas reuniones?

Eso no corresponde contarlo a un intérprete.

¿Cómo era con sus interlocutores? ¿Cómo era negociando?

A mí me gustaba el antes y el después de las reuniones. Con Chávez nunca vi que tuviera en privado una cara diferente a la que tenía en público. Pero me llamó la atención el respeto enorme, el cariño que le tenía su equipo.

¿Cómo trataba a sus subordinados?

Con mucho cariño. Los llamaba a todos por su nombre de pila. Nunca vi que le faltara al respeto a nadie. A veces, él veía que se producía alguna irregularidad y entonces sí se molestaba con algún ministro o con quien fuese para arreglarlo. Pero él sobre todo era sincero.

¿A esas reuniones asistía Maduro?

Ocurría como en todo el mundo. Si asistía el ministro de Exteriores de Irán, Chávez acudía acompañado por el entonces canciller Maduro. Maduro estaba sujeto a lo que le pidiera Chávez, que le profesaba un gran respeto y estaba muy satisfecho con él. Chávez era en privado tal y como lo veías por televisión. Era amable, pero exigente, y siempre respetuoso.