Captura de la carta donde Cristina Fernández de Kirchner se ha referido a la muerte del fiscal
Captura de la carta donde Cristina Fernández de Kirchner se ha referido a la muerte del fiscal - abc

Cristina Kirchner, convencida ahora de que la muerte Nisman «no fue suicidio»

Según la presidenta, al fiscal «le plantaron pistas falsas» en el marco de una «operación contra el Gobierno» y después le mataron

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La presidenta de Argentina ha dado un giro de 180 grados en su visión sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman. Ahora, está convencida de que fue un asesinato y el objetivo del mismo era potenciar la «denuncia del siglo» (sic) de Nisman contra ella. Sobre la acusación, considera que está vacía de contenido y con «datos falsos».

«Hoy no tengo pruebas pero tampoco tengo dudas» sobre que fue un asesinato, escribe Fernández. La carta, de seis hojas y media, la subió parcialmente a Facebook pero, en esta ocasión, con un link a su blog. En la misma plantea las mismas interrogantes que preocupan a buena parte de los argentinos.

-¿Porque habría de suicidarse alguien que escribe un mensaje en su chat como el que escribe el Fiscal Nisman cuando explica a un grupo cerrado de amigos su regreso intempestivo al país? En un tono casi épico, reflejando que venía a cumplir una tarea «para la que se había preparado pero no se la imaginaba tan pronto».

-¿Por qué se iba a suicidar alguien que en su chat explica que la tenía pensada (la idea de presentar la denuncia) hace tiempo pero que la había tenido que adelantar?

-¿Por qué se iba a suicidar alguien que el sábado a las 18.27hs le envió una foto a un Wolff, miembro de la DAIA (institución israelita), de una imagen de su escritorio donde se ven papeles y resaltadores (rotuladores), y le aseguraba que se estaba preparando para la reunión del día lunes en Diputados?

-¿Por qué se iba a suicidar si no sabía que era falsa la información que estaba en el informe?

Engañado por el servicio de inteligencia

La presidenta también descarta el suicidio en el caso de que, como ella asegura, hubiera sido engañado por agentes del servicio de inteligencia y tuviera datos falsos en la denuncia.

«Si hubiera tenido sospechas de falsedad de información o de falta de sustento en el supuesto de que se lo habían escrito “otros” ¿Por qué se iba a suicidar alguien que ya había sido acusado por numerosos familiares de las víctimas del atentado en la AMIA o directamente lo habían recusado? ¿En qué hubiera cambiado su vida si el informe no tenía sustento y el Juez a cargo, como es común, corriente y sucede a diario, le dicta un “téngase presente y resérvese hasta que se adjunte más prueba”»?

En la misma línea y en contra de lo que ella manifestó en su primera carta que encabezaba con la idea de suicidio aunque en un párrafo posterior puso la palabra entre signos de interrogación, plantea: «¿Por qué se iba a suicidar alguien que siendo fiscal gozaba, él y su familia, de una excelente calidad de vida?»

Pero además ¿Por qué iba a pedir prestada un arma para suicidarse cuando el Fiscal tiene registradas dos armas a su nombre en el RENAR? (registro).

Protección para quien le prestó la pistola

Dicho esto, el párrafo siguiente resulta estremecedor: «En cualquier lugar del mundo, si alguien aparece muerto por un arma que está registrada a nombre de otra persona y esa misma persona resulta ser la última que estuvo con él en vida, le entregó el arma en el mismo lugar del hecho, su casa, y es un íntimo colaborador suyo especialista en informática que trabaja también en la causa AMIA desde el año 2007, resulta cuanto menos raro. Muy raro. Por eso es más que conveniente que se le otorgue mucha protección al Sr. Daniel Ángel Lagomarsino», el dueño de la pistola.

El senador Sergio Sanz, consideró la carta «gravísima». Si ahora piensa que lo mataron tiene que echar ya a la cúpula de la secretaria de Inteligencia por no preservar la vida del fiscal. No puede quedar sin consecuencias esta carta de la presidenta. «Más que una comentarista criminológica que es en lo que se ha convertido la presidenta, los argentinos necesitan una presidenta que tiene que traer tranquilidad y no zozobra y miedo».

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