Abbott califica de «terrorismo» el secuestro en Sídney, pero no lo vincula al yihadismo

El primer ministro de Australia ha afirmado que el secuestrador era un «enfermo mental con un largo historial de delitos»

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El primer ministro de Australia, Tony Abbott, ha calificado este martes como «terrorismo» el secuestro el lunes de 17 rehenes en una cafetería de Sídney, donde han muerto tres personas -dos civiles y el secuestrador-, aunque ha precisado que sería «equivocado» ligarlo con grupos extremistas.

En rueda de prensa, Abbott ha dicho que el secuestrador, identificado como Man Haron Monis, era un «enfermo mental con un largo historial de delitos» y ha condenado el uso del grupo yihadista «Estado Islámico» en referencia al incidente.

Katrina Dawson, una abogada australiana de 38 años y madre de tres niños, y su compatriota Tori Johnson, de 34 y gerente del establecimiento asaltado, han muerto durante el incidente, así como el secuestrador.

Tras 17 horas de secuestro, la policía entró en el local tras supuestamente escuchar unos disparos y mató al secuestrador, aunque a penas se han ofrecido detalles de lo ocurrido en el interior del local «Lindt Chocolate Cafe».

El primer ministro ha alabado la valentía de la «gente decente e inocente» que fue tomada como rehenes durante «la fantasía enferma de un individuo profundamente perturbado».

«No somos inmunes a la violencia con motivaciones políticas que ha acechado a otros países», ha apuntado el jefe del Ejecutivo australiano.

Abbott ha agradecido la «profesional» actuación de la policía y ha indicado que se había puesto en contacto con el agente herido durante la intervención.

«Australia siempre será una nación libre, abierta y generosa (...) que le abrirá el corazón a todas las comunidades sin excepción», ha aseverado el mandatario.

Las autoridades mantienen cerrada la zona aledaña al corazón financiero de Sídney, donde ha tenido lugar el suceso, mientras proceden a la investigación de la escena del crimen.

El primer ministro ha apuntado que tomará algún tiempo clarificar exactamente lo sucedido en la víspera.

El secuestrador era un radical iraní que llegó a Australia en 1996 y le fue concedido asilo político. Cambió su nombre, Manteghi Bourjerdi, por el de Man Haron Monis y adoptó el apelativo de jeque Haron.

El sujeto había protagonizado en los últimos años numerosas protestas contra la intervención militar de Australia en Afganistán, además de tener cuentas pendientes con la justicia por violencia y asalto sexual, entre otros cargos.