El general Honore Traore, rodeado de la cúpula militar, anuncia en Uagadugú la dimisión del presidente
El general Honore Traore, rodeado de la cúpula militar, anuncia en Uagadugú la dimisión del presidente - efe

Lucha por el poder en la cúpula militar en Burkina Faso

El presidente Compaoré cede a las protestas y deja el cargo tras 27 años. La duda ahora es saber si lo que empezó como movimiento popular termina en golpe militar

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Más de 27 años de dictadura finiquitados en apenas cuatro días de protestas. El presidente de Burkina Faso, Blaise Compaoré, dimitió el viernes de su cargo después de ser acorralado por una oleada de violentas manifestaciones que exigían su salida del poder desde comienzos de semana.

Tras la marcha de Compaoré, el jefe de Estado Mayor, el general Honoré Nabere Traoré, asumió el nuevo Gobierno y anunció la celebración de elecciones en un breve espacio de tiempo. «Declaro el vacío de poder, con el fin de permitir una transición que debería terminar con elecciones libres y transparentes en un plazo máximo de 90 días», mostraba el comunicado de dimisión de Compaoré.

Por cuarta jornada consecutiva miles de personas se concentraban en las calles de la capital, Uagadugú, y en Bobo-Dioulasso, la segunda ciudad del país, en demanda de una salida sin condiciones del sátrapa Compaoré. El motivo de la revuelta radicaba en la intención del ya expresidente de reformar la Constitución para extender su mandato, que se prolongaba por más de 27 años.

«En toda mi vida, no he experimentado nunca lo que es democracia», aseguraba a ABC en conversación telefónica C. Kabore, un joven veinteañero que ayer se unía a las protestas. A pesar de su evidente alegría, de momento a Kabore todavía le tocará esperar. Lo que comenzó siendo una manifestación ciudadana, ha acabado en un golpe cuasi militar. Ahora, la principal duda es saber por cuánto tiempo se prolongará la actual situación, después de que la cúpula militar asegurara que el nuevo Ejecutivo estaría integrado por todas «las fuerzas vivas de la nación (sin especificar nombres)».

Se trata, sobre todo, de conocer realmente qué figura militar está al mando en Burkina Faso. Solo unas horas después de que Traoré fuera nombrado nuevo presidente, el teniente coronel Isaac Zida, antiguo miembro de la seguridad presidencial, anunciaba la suspensión de las garantías constitucionales en un discurso en la capitalina Plaza de la Nación (rebautizada ahora como «Plaza de la Revolución»). En este sentido, parte del Ejército parece no reconocer la autoridad de Traoré y el enfrentamiento entre el nuevo mandatario, el teniente coronel Zida ,e, incluso, el general retirado Kouamé Lougué, a quien la mayoría de voces opositoras piden que asuma la jefatura de Estado, parece evidente.

El «Che Guevara de África»

El depuesto Compaoré accedió al poder en octubre de 1987, tras un golpe de Estado contra Thomas Sankara, considerado el «Che Guevara de África» y todavía una de las figuras más reverenciadas de la política regional.

Desde entonces, el mandatario burkinés se había impuesto en cuatro elecciones presidenciales. En las últimas, en 2010, con el 80% de los votos. Un apoyo incondicional ciertamente extraño para un país situado en el puesto 181 de 187 en el índice de desarrollo humano y cuya renta per capita es de las más bajas del mundo.

Precisamente, para evitar una posible reelección de Compaoré, en 2005, se introdujeron en la Constitución una serie de reformas que impedían su candidatura. Sin embargo, con el cambio propuesto, el ahora exmandatario podría haber vuelto a presentarse no solo una, sino hasta tres veces más.