El alcalde prófugo de Iguala, José Luis Abarca, y su mujer, María de los Ángeles Pineda, vinculada familiarmente al cártel de «Guerreros Unidos»
El alcalde prófugo de Iguala, José Luis Abarca, y su mujer, María de los Ángeles Pineda, vinculada familiarmente al cártel de «Guerreros Unidos» - facebook

Vida de lujo y crimen del siniestro alcalde de Iguala y su mujer

Los dos presuntos responsables de la desaparición de 43 estudiantes siguen en paradero desconocido

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El cártel de narcotraficantes mexicano «Guerreros Unidos», responsable de la desaparición de 43 estudiantes, tejió una red de complicidades en varias alcaldías del Estado de Guerrero y, en el caso de Iguala, recibía del alcalde, José Luis Abarca, «de dos a tres millones de pesos de manera regular: mensual, bimensual, semanal». Así lo subrayó el procurador (fiscal) general de la República, Jesús Murillo Karam, quien señaló a Abarca y a su mujer, María de los Ángeles Pineda, como «autores intelectuales» de los sucesos de Iguala, que se saldaron con seis muertos además de los estudiantes desaparecidos.

A esta conclusión se llegó a partir del testimonio de varios detenidos, principalmente Sidronio Casarrubios Salgado, presunto líder de «Guerreros Unidos» capturado el pasado sábado 18 de octubre. Mientras el alcalde y su esposa permanezcan huidos no se sabrá toda la verdad, aunque es cierto que la «pareja imperial», como recoge la prensa mexicana, nunca pasó inadvertida. Muchos en Iguala señalan que era notorio su afán de ostentación, su patrimonio de 17 propiedades, su ropa de marca y su preocupación por el cuidado de su aspecto físico.

De familia de comerciantes –sus padres tenían una sombrerería–, Abarca se dedicó a la joyería, una tradición muy arraigada en Iguala, cuyas minas de oro, hoy exhaustas, fueron explotadas desde épocas prehispánicas. Abarca ya era rico antes de convertirse en alcalde, aunque quienes lo conocen aseguran que su patrimonio se elevó rápida y sospechosamente. Los negocios de los Pineda son de lo más turbio: uno de los detenidos desde el infausto 26 de septiembre es un cuñado de Abarca, Salomón Pineda, alias «El Molón», acusado de estar relacionado con el desaparecido cártel de los hermanos Beltrán Leyva, escindido en varias ramas de lo más siniestras, una de las cuales es «Guerreros Unidos».

Represión «preventiva»

El fiscal describió los ataques de Iguala como una «represión violenta por parte de policías de Iguala y Cocula dirigidos por Guerreros Unidos con la intención de impedir que los estudiantes reventaran el acto de la presidenta del DIF», la institución de asistencia social que dirigía María de los Ángeles Pineda. Ese acto se consideraba preludio para el lanzamiento de la campaña de Pineda como candidata a alcaldesa en las próximas elecciones municipales, el 7 de junio de 2015.

A nadie le extrañaba. «No era una mujer discreta. Más bien se metía abiertamente en los asuntos de gobierno y hablaba a cualquier institución para pedir esto o aquello», dice un funcionario de Guerrero que pide el anonimato. Acerca de las declaraciones de uno de los detenidos, que apunta hacia Pineda como principal operadora de las actividades delictivas desde la alcaldía, este opina: «Es muy fácil decir que ella era la mala, pero no tiene por qué ser así». Abarca está en busca y captura también por el homicidio el año pasado de Arturo Hernández Cardona, un militante de su propio partido, el izquierdista PRD. El testigo presencial que lo acusa asegura que Abarca le espetó a Hernández antes de matarlo: «¡Qué tanto estás chingando! ¡Me voy a dar el gusto de matarte!».