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Putin abre una web para que los occidentales le pidan perdón

Se trata de una carta donde el presidente ruso ajusta cuentas con los «delincuentes patológicos de Occidente»

j.f.
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El presidente ruso Vladímir Putin cree que Occidente debe pedirle perdón y por ello ha abierto una página web con un manifiesto que cualquier ciudadano occidental puede firmar. Traducida a varios idiomas, se trata de una carta dirigida tanto a Putin como a todo el pueblo de ruso, y cuyas primeras líneas van directas al grano: «Les rogamos acepten nuestras disculpas por el comportamiento de nuestros Gobiernos y medios de comunicación». Hasta ahora, y según el portal, la han firmado 23.649 personas.

Se trata de un texto que exonera a Putin de toda culpa y coloca al político como la persona que «ha logrado evitar que Rusia sea arrastrada a una guerra nuclear». Tampoco pierde la oportunidad de saldar cuentas con la guerra de Ucrania, pues afirma que se le ha presentado «como un agresor» cuando los hechos demuestran «lo contrario». «El ejército ucraniano ha atacado puestos de control y ciudades rusas», señala el texto, que también se detiene en la tragedia del vuelo MH17 de Malaysia Airlines: «las pruebas sugieren que fue derribado por el ejército ucraniano».

La misiva se pregunta por qué Putin es «el blanco de estas mentiras y provocaciones». La respuesta acusa a los «delincuentes patológicos de Occidente», que ven en Rusia el necesario «enemigo externo» para evitar que se hable «de la caída de la economía estadounidense y de su sistema social». Y continúa con una extensa cita de un discurso de John F. Kennedy, «el último gran presidente de Estados Unidos».

Pronto regresa al supuesto buen hacer de Putin, de quien se dice que supo reconocer «la locura de la guerra nuclear» y que «aboga por la paz». Es el preámbulo para utilizar la anulación del 90% de la deuda contraída por Cuba con la URSS como propaganda, y para recordar el «enfoque multipolar» de las relaciones internacionales rusas. Las de Occidente, sin embargo, se califican como «unipolar e imperialista». Y es que aunque cada línea venda el teórico buenismo de Vladímir Putin, el final afirma que sí a la paz pero «no a una Pax Americana impuesta al mundo por las armas de guerra estadounidenses». Es una previa al desenlace: «La paz y la justicia verdaderas son imposibles mientras la "conspiración despiadada" gobierne desde las sombras Estados Unidos y otras naciones». En Moscú, para Putin, solo hay días soleados.