Hombres armados escoltan en Donetsk a Denis Pushilin, portavoz de los rebeldes
Hombres armados escoltan en Donetsk a Denis Pushilin, portavoz de los rebeldes - afp

Poroshenko declara el estado de guerra al este de Ucrania

Los rebeldes afirman que Donetsk está al borde de la «catástrofe humanitaria» y se teme una entrada por tierra del Ejército

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La llegada de Petro Poroshenko al poder ha intensificado la campaña militar al este del país, que vive inmerso en lo que el nuevo presidente califica de «estado de guerra» y donde cuatro observadores de la OSCE permanecen en paradero desconocido tras perder el contacto con ellos el lunes en un puesto de control insurgente en la entrada de Donetsk. Después de dos días en silencio, los líderes insurgentes salieron a la luz para denunciar que «los ciudadanos de Donetsk están al borde de la catástrofe humanitaria», según palabras del portavoz del parlamento rebelde, Denis Pushilin, debido a una ofensiva del Ejército que habría dejado «más de cien muertos».

El aeropuerto internacional sigue siendo la zona de mayor tensión y pese a los rumores en los medios locales sobre su inminente apertura, lo que ocurrió es que siguieron los tiroteos en la zona. «Según nuestros cálculos dentro del aeropuerto y también en sus accesos hay entre 80 y 100 cadáveres. Llevan allí varios días, no nos dejan sacarlos», informó el viceprimer ministro de la autoproclamada República Popular de Donetsk (RPD), Andréi Purgín, a la agencia rusa Interfax.

Estos muertos se sumarían a los cuarenta que el alcalde de la ciudad, Oleksander Lukianchenko, reconoció el martes tras consultar fuentes hospitalarias. Son las consecuencias del uso del uso de la aviación por parte del Ejército, que por primera vez desde el estallido de la tensión al este del país empleó toda su fuerza para enfrentarse a los separatistas. El máximo dirigente municipal, del Partido de las Regiones, sigue al frente de la administración local pese a la proclamación de la RPD y volvió a pedir a los ciudadanos que no salieran de sus casas.

El transporte público ha dejado de funcionar, las clases están suspendidas en escuelas y universidad, la mayoría de comercios han cerrado sus puertas y los rebeldes refuerzan las barricadas con sacos terreros ante la previsión de una posible entrada por tierra de las fuerzas leales a Kiev. En medio de este escenario prebélico un millar de mineros de la provincia se manifestaron en el centro de la ciudad para mostrar su apoyo a la RPD.

Denuncia de Moscú

Desde Moscú calificaron la situación en el país vecino de «guerra fratricida» y Sergei Lavrov, ministro de Exteriores, insistió en la necesidad de que Kiev detenga la operación militar. De momento el Kremlin se limita a usar palabras, pero los rebeldes esperan más y por eso Denis Pushilin no dudó en hacer una nueva petición pública de ayuda diciendo que «nos matan porque somos rusos porque queremos formar parte de la Federación Rusa».

Esa ayuda no llega –según la OTAN Rusia habría incluso retirado parte de las tropas concentradas en la frontera- y desde Chechenia el dirigente local, Ramzán Kadírov, negó haber enviado unidades militares al sureste de Ucrania para apoyar a la insurgencia prorrusa tal y como publican varios medios en los últimos días. «Chechenia es una de la entidades de la Federación de Rusia y, de conformidad con la Constitución rusa, no tiene fuerzas armadas. Si en la zona del conflicto alguien ha visto a algún checheno, está allí a título personal», escribió Kadírov en su página de Instagram.