Nuevos disturbios antigubernamentales en Turquía
Una mujer herida es ayudada durante una protesta convocada por la muerte de Berkin Elvan - efe

Nuevos disturbios antigubernamentales en Turquía

Los multitudinarios funerales de un joven de 15 años, en coma por el impacto de un bote de gas, desembocan en enfrentamientos con la policía

Actualizado:

Decenas de miles de personas se han lanzado hoy a la calle en toda Turquía para protestar por la muerte del joven Berkin Elvan, un adolescente de 15 años que permanecía en coma desde hace nueve meses. Elvan, que recibió el impacto de un bote de gas lacrimógeno disparado por la policía durante la revuelta por el parque Gezi del pasado junio, se ha convertido en uno de los símbolos del movimiento de protesta contra el ejecutivo del primer ministro Recep Tayyip Erdogan. Por ello, su muerte durante la madrugada del martes, tras 269 días en coma, amenaza con provocar una nueva oleada de disturbios antigubernamentales.

«¡Berkin Elvan no ha muerto!», reza el eslogan bajo el que se agrupan los manifestantes. Durante su funeral, celebrado hoy en el barrio de Feriköy de Estambul, la ira de muchos de los asistentes era patente. Por ello, era casi inevitable que la situación desembocase en enfrentamientos con la policía. Cuando la marcha -a la que han asistido al menos cincuenta mil personas- se ha dirigido hacia la plaza de Taksim, los agentes antidisturbios han empleado abundante gas lacrimógeno para dispersar a los participantes. Algunos de ellos han fabricado barricadas y arrojado piedras y objetos a los agentes, al tiempo que lanzaban una convocatoria para resistir en Taksim.

En Ankara, los agentes también cargaron contra grupos de estudiantes y miembros de la Asociación de Abogados de la capital del país. En otras ciudades como Izmir y Gaziantep, las concentraciones han transcurrido sin grandes incidentes.

Se trata de las protestas más multitudinarias desde las movilizaciones de Gezi de la pasada primavera, en las que cientos de miles de manifestantes salieron a las calles en más de setenta ciudades de todo el país para criticar las políticas de Erdogan. Seis participantes murieron por acciones de la policía, varias docenas resultaron gravemente heridos, y miles fueron detenidos o golpeados por los agentes. Un séptimo joven, que padecía una dolencia coronaria, falleció en septiembre por los gases lacrimógenos durante un rebrote de los disturbios en Estambul.

Berkin Elvan es, pues, la octava víctima de la contundente actuación policial contra los contestatarios, muy criticada tanto por la oposición turca como internacionalmente. Elvan, además, ni siquiera se trataba de un manifestante: según su familia, había salido a comprar el pan cuando fue golpeado en la cabeza por uno de los botes de gas lacrimógeno disparados por la policía. Al menos otra decena de personas resultaron heridas de la misma forma durante aquellos incidentes, y varias de ellas permanecen hospitalizadas con pronóstico grave o parálisis cerebral.