China y Japón calientan la nueva Guerra Fría del Pacífico
Un mar de banderas japonesas durante una manifestación contra China en Tokio - reuters

China y Japón calientan la nueva Guerra Fría del Pacífico

La nueva fase de la disputa por las islas Senkaku/Diaoyu hace crecer el militarismo de ambos países

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Recrudecida por la última escalada militar a cuenta de las disputadas islas Senkaku, o Diaoyu en mandarín, en Asia se está gestando una nueva Guerra Fría entre China y Japón. Tan preocupante comparación fue sacada ayer a relucir por el periódico «Global Times», portavoz del Partido Comunista chino, después de que varios aviones de Japón, EE.UU. y Corea del Sur sobrevolaran sin identificarse la nueva zona de defensa aérea decretada por Pekín en torno a dichas islas.

Mediante tal medida, China obliga a comunicar su rumbo por radio a los aviones que sobrevuelen la zona, ya sean de pasajeros o militares, so pena de tomar las «medidas defensivas de emergencia oportunas». Una orden que el Gobierno japonés considera una intromisión en su soberanía nacional por incluir al archipiélago de las Senkaku-Diaoyu, que permanece bajo su control pero es reclamado por Pekín.

«Hay tensión en el aire como en la época de la Guerra Fría entre EE.UU. y la Unión Soviética», asegura el «Global Times» en un editorial, donde afirmó que China está «dispuesta a enzarzarse en una confrontación prolongada con Japón». Adoptando su habitual tono nacionalista, el periódico incluso sugirió «llevar a cabo sin dudar contramedidas oportunas contra Japón cuando desafíe la nueva zona defensiva de identificación aérea». Beligerante, propuso además que «si Tokio hace volar sus aviones sobre nuestra zona, debemos enviar los nuestros sobre la suya», que también incluye al disputado archipiélago.

Consumo interno

Aunque estos islotes enclavados entre Okinawa y Taiwán están deshabitados, enfrentan a China y Japón por sus supuestos yacimientos submarinos de gas y petróleo y sus ricos bancos de pesca. Pero, por encima de la importancia de sus recursos o de su posición geoestratégica, se han convertido en una recurrente arma arrojadiza entre ambos Gobiernos, fundamentalmente para cohesionar a la opinión pública en sus respectivos países.

«China necesita gesticular ante su propio pueblo, sobre todo para apoyar las reformas recientemente aprobadas, pero la creación de esta zona de identificación aérea no es un hecho aislado, sino que responde al acuerdo de pesca suscrito hace poco entre Japón y Taiwán y a la visita hace dos semanas del Dalai Lama a Tokio», analizó para ABC Xulio Ríos, director del Observatorio de Política China. A su juicio, «no parece probable que se produzcan incidentes armados a corto plazo porque a nadie le interesa, pero a medio plazo se están enrareciendo las relaciones entre ambos países y se puede interiorizar la idea de que esta escalada desembocará algún día en un conflicto entre China y Japón. De hecho, ambos países viven un proceso paralelo de militarización porque compiten por la hegemonía regional en Asia y el Pacífico, que además tiene implicaciones internacionales».

Cazas chinos

En consonancia con sus palabras, las Fuerzas Aéreas chinas enviaron ayer a sus cazas a seguir a dos aviones de vigilancia estadounidenses y otros diez japoneses que estaban cruzando la zona. Aunque Xulio Ríos no descartó que «se pueda producir una escaramuza», confía en que «las aguas se calmen con la visita del vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, la próxima semana a China, Japón y Corea del Sur».

El motivo es sencillo: al autoritario régimen de Pekín no le conviene involucrarse en una escalada militar porque su prioridad es el crecimiento económico y cualquier tensión empaña su discurso de ascenso pacífico, al tiempo que despierta el miedo en los países vecinos y justifica la presencia de la flota estadounidense en el Pacífico.

En este sentido, el periódico nipón «Yomiuri Shimbun» informó de que EE.UU. y Japón iban a estrechar su alianza militar con aviones de alerta rápida en Okinawa y drones Global Hawk. Por su parte, el Gobierno filipino alertó de que Pekín podría extender esta zona de control aéreo a otras latitudes del Mar Meridional de China donde también están en disputa varias islas, como las Paracelso y Spratly, con Vietnam, Malasia, Taiwán y Brunéi. «Hay una amenaza de que Pekín controle el espacio aéreo en esa zona, lo que supondría una infracción que comprometería la seguridad de la aviación civil y la integridad de las naciones afectadas», alertó el secretario de Exteriores filipino, Albert del Rosario, tras conocer que el portaaviones «Liaoning» se dirige al Mar del Sur de China junto a varios buques de guerra para unas maniobras.