El ataque a Siria: cómo será y sus consecuencias
Lanzamiento de un misil Tomahawk desde el destructor USS Preble - reuters

El ataque a Siria: cómo será y sus consecuencias

El objetivo sería obligar a Bashar al Assad a sentarse en una mesa de negociaciones

Actualizado:

Una vez descartada la baza diplomática y con la vía militar como canal para hacer frente al conflicto sirio, el presidente de EE.UU., Barack Obama, lidera una coalición internacional que busca mandar un mensaje al régimen de Bashar al Assad, una advertencia tras el supuesto ataque con armas químicas.

Tanto Estados Unidos como Reino Unido, actor básico ya que ha sido el que ha presentado el borrador de resolución ante el Consejo de Seguridad de la ONU para buscar el respaldo del organismo, han querido reiterar que con esta acción no pretenden provocar un cambio de régimen en el país árabe, sino impedir que el actual Gobierno sirio haga uso de armas químicas contra su población. Por otro lado, según «The New York Times», la finalidad sería también la de obligar a Assad a sentarse en una mesa de negociaciones.

Se perseguiría lanzar un mensaje de advertencia, no un cambio de régimenDelimitados los objetivos, el secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, ha asegurado en una entrevista a BBC que las tropas de Estados Unidos están «preparadas» por si Barack Obama decide ordenar el ataque: «Hemos desplazado efectivos a la zona para ser capaces de responder a cualquier opción que decida el presidente».

Pero, ¿qué tipo de ataque sería? En ningún caso se contempla la vía terrestre y, según informa «The Washington Post», las operaciones durarían entre dos y tres días y se limitarían a objetivos estratégicos del régimen sirio -nada de arsenales químicos-, tales como instalaciones militares, carreteras y televisiones. También podría caer algún misil sobre una residencia presidencial deshabitada.

Armas y bases militares

Para llevar acabo esta operación «castigo», Estados Unidos cuenta con cuatro destructores en el Mediterráneo -USS Mahan, Ramage, Barry, y Gravely-, cada uno dotado con dos docenas de misiles Tomahawk. Estos proyectiles tienen una capacidad destructiva limitada -en principio, sólo dañarían el objetivo-, con un alcance de entre 1.600 y 1.800 kilómetros, por lo que pueden lanzarse desde un buque fondeado en aguas internacionales. Según fuentes del «New York Times», en la lista inicial hay unos 50 objetivos que recibirían, cada uno, el impacto de dos o tres misiles de este tipo.

Los aliados contra la dictadura en Siria dispondrían en la región de las bases británicas de Dekelia y Akrotirí, en Chipre, y la base aérea estadounidense de Incirlik, en Turquía, país fronterizo con Siria que ha defendido con firmeza una intervención militar internacional contra el régimen de Bashar al Assad. Desde esta base se podrían disparar los misiles Patriot de la OTAN. Además, Estados Unidos cuenta en la Península Arábiga con bases militares en Kuwait, Bahréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, esta última compartida con Francia, otra de las naciones que se han posicionado contra Assad.

Por su parte, el Ejército de Israel, vecino odiado por el régimen sirio, el iraní y el radicalismo islámico en general, movilizará a sus reservistas ante la presente escalada bélica. «Nos estamos preparando y estamos planificando, pero no hemos entrando en pánico», ha afirmado el ministro de Defensa hebreo Moshé Yaalón. En cualquier caso, la inmensa mayoría de los israelíes cuentan ya con una máscara de gas ante el temor a ser objeto de las represalias de Damasco tras el más que probable ataque contra el régimen presidido por Bashar al Assad.

Los refugiados

La operación contra el régimen liderado por Bashar al Assad tendrá también como consecuencia inevitable el incremento del número de refugiados que huyen del drama que está viviendo el país árabe. Según informaron recientemente el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Alto Comisionado para los Refugiados (ACNUR), unos seis millones de sirios se han visto obligados a abandonar sus casas a causa de la guerra civil. De ellos, casi dos millones, la mayoría niños, han salido del país buscando refugio en Turquía, Jordania, Líbano e Irak. Algunos también están intentando sobrevivir al actual conflicto marchando a tierras europeas y del norte de África. Se estima que unas 6.000 personas huyen cada día de Siria.

Por otra parte, no cabe duda de que el ataque que se está gestando, así como la tragedia que ya sufre el país, tendrán imprevisibles consecuencias psicológicas, alimentarias y de desamparo en gran parte de la población siria, sobre todo y como ocurre en todas las guerras, en los niños.