Una nueva huelga general paraliza Grecia
Todo el sector público y parte del privado cierran hoy por la huelga en Grecia - reuters

Una nueva huelga general paraliza Grecia

Afecta a todo sector público, desde la administración local y los servicios sanitarios y docentes al transporte marítimo y ferroviario

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Hoy se vuelve a paralizar Grecia debido a la huelga de 24 horas convocada por la Confederación General de Trabajadores griegos GSEE y por el sindicato de los funcionarios, ADEDY. Está apoyada por todas las demás organizaciones sindicalistas, como la comunista PAME. En la práctica, afectará a todo sector público incluyendo la administración local, los servicios sanitarios y docentes y el transporte marítimo y ferroviario. Además se han añadido a la huelga los médicos y dentistas del sector privado, los abogados, los vendedores en los mercadillos al aire libre, los profesionales de la construcción y los ingenieros.

La convocatoria insiste en la necesidad de «luchar contra las medidas ineficaces y los intereses autoritarios del gobierno», destacando que las medidas de austeridad son contrarias a los obreros y a la sociedad. Los huelguistas del sector privado exigen que se vuelvan a introducir los contratos colectivos, algo que con el nuevo programa de reformas que incluye más cambios laborales pueden desaparecer. Se verán sustituidos en muchos casos por contratos individuales con menos sueldo, acercándose al salario mínimo interprofesional bruto de 596 euros al mes. Asimismo los sindicatos se oponen a todas las restantes medidas de ajustes recortes ya aprobadas y quienes trabajan en el sector público temen los cambios de puesto para los trabajadores estatales «sobrantes» que podrán perder dentro de unos meses sus empleos. La postura del gobierno es fuertemente criticada, especialmente tras la movilización obligatoria que se aplicó durante la huelga de personal de metro de Atenas hace pocas semanas, algo que enfureció a los sindicalistas.

Es la segunda huelga general de este año, ya que la anterior tuvo lugar el 31 de Enero para protestar contra todas las reformas y especialmente contra la unificación de todos los salarios públicos, algo que enfureció a miles de trabajadores estatales que ahora pueden perder su empleo. «Si no conseguimos atraer nuevas financiaciones europeas y nuevas inversiones, la presión social será inaguantable» comenta un diputado conservador en el anonimato. La constante crítica feroz de los partidos contrarios a los programas de ajustes impuestos por la troika, liderada por los radicales, hace crecer la inquietud de los partidos que apoyan al gobierno conservador (el reducido partido socialista y la izquierda moderada).

Nuevos recortes y despidos, pero también más impuestos

Grecia sufre seis años de recesión y el coste de vida y las imposiciones fiscales siguen subiendo mientras que los sueldos y jubilaciones siguen disminuyendo. «Después de tantos recortes, mi sueldo ya se ha reducido un 40 por ciento», comenta a ABC un funcionario que teme que su esposa, que aún trabaja en una empresa estatal y a la que también han recortado más de un 38% su salario, pueda perder su trabajo a finales de año.

En el sector privado, el miedo es no estar ya protegido por los convenios colectivos, pudiendo cada empresa ofrecer un contrato individual más cercano al salario interprofesional bruto, algo que reduciría no solo el salario sino la futura jubilación de millares de trabajadores. «Sin el convenio colectivo, me pueden exigir quedarme en la empresa cobrando el salario mínimo», comenta Yánis, un mecánico que trabaja en un garaje y hasta ahora cobra más de mil euros brutos. Teme que lo que se lleve a casa después de tres meses (la mayoría de los convenios colectivos tienen por ley una prórroga de esta duración) sea la mitad, mientras que aumentan los impuestos por su pequeño patrimonio (un piso en el Pireo y una casita en su pueblo). Lo que parecía una medida sensata para conseguir abaratar los salarios y despidos del sector privado para conseguir rebajar el coste de vida y atraer inversiones extranjeras es rechazado frontalmente por los trabajadores griegos.

El desempleo oficial alcanzó el mes de noviembre del año pasado el 27 por ciento (comparado con el 20,8% en el 2011) y para los jóvenes entre 15 y 24 años supera el 61,7 por ciento. Ello obliga a muchos jóvenes griegos a buscar de inmediato un trabajo en el extranjero, ya que sus posibilidades de obtener un trabajo en Grecia por el momento son muy reducidas. De encontrarlo si son menores de 25 años, su salario mínimo bruto es un 10% menor que el interprofesional, una medida destinada a conseguir más empleos para los jóvenes. Los que tienen estudios universitarios y hablan inglés ya están aceptando trabajos en el extranjero, empezando por Alemania, Inglaterra, África del Sur, Australia y distintos países árabes.