JOSÉ RAMÓN LADRA

«La menopausia es la época del NO a cosas absurdas y del SÍ a lo que me viene bien»

Laura R. de Galarreta es coautora, junto a Charo Izquierdo, del libro «¿Soy yo o es que aquí hace mucho calor?»

MADRIDActualizado:

«Escribimos este libro para desmitificar la menopausia. No es una enfermedad, y cuando llega, en una edad media, la mujer tiene toda la vida por delante. De hecho es probable que pasemos más tiempo con la menopausia que sin ella». Toda una declaración de intenciones de Laura G. de Galarreta, la mitad del libro «¿Soy yo o es que aquí hace mucho calor?». El otro 50% es la conocida periodista Charo Izquierdo. Ambas hacen una defensa de este periodo de la vida, para disfrutar sin complejos de una etapa que puede ser «como tú quieras que sea».

«Se sigue relacionando la menopausia con una época ancestral, en la que la esperanza de vida era muy inferior. O con generaciones anteriores, donde era muy común abandonarse un poco: engordar, cortarse el pelo, hacerse la permanente, calzarse zapato plano… Pero hoy en día a los 45-50 años todavía queda mucha vida por delante y, de hecho, hay mujeres que en esa edad se sienten, y están, mucho más guapas que con 30», advierte De Galarreta.

En el libro se apunta a que prácticamente todos los síntomas relacionados con la menopausia tienen remedio.

Sí, de hecho algunas molestias tienen un remedio muy sencillo si se consulta al especialista adecuado. Lo que ocurre es que hay que preguntar. Y para ello hay que saber que algunos síntomas que no parecen tener relación con la menopausia, la tienen, y también hay que llamar a las cosas por su nombre. Si no, es difícil que encuentres el experto adecuado o que te atrevas a comentar con el médico que tienes una serie de molestias y el único recurso que te queda entonces es sufrir y aguantar…

Lo habitual es pensar que cuando llega la menopausia cae sobre una la espada de Damocles.

No tiene por qué ser así. Es verdad que hay una serie de cuidados y de hábitos que debes adoptar. Cuanto antes lo hagas, mejor vivirás el proceso. Pero todo, o casi todo, tiene remedio, siempre y cuando escuches a los especialistas correspondientes, y no dejes nada sin preguntar.

¿Qué papel ocupa la prevención y los buenos hábitos en una buena menopausia?

Es verdad que la genética es muy importante pero como en todo, los buenos hábitos también cuentan, y mucho. Si una está habituada a hidratarse correctamente, tanto internamente, como externamente, a cuidar su piel…, lo más probable es que la sequedad propia de la menopausia tenga una menor incidencia. Por este motivo, y aunque en la parte de la genética haya poquito que hacer, adoptar cuanto antes una serie de hábitos que sí responden a una forma de vida sana nos pueden cambiar muchísimo la intensidad de algunos de los síntomas. No hay que esperar.

Cuándo se puede decir que ya es oficial la menopausia?

Esto es muy importante. La menopausia no es «llevar un tiempo sin regla». La menopausia la diagnostica el médico, después de 12 meses seguidos sin regla. Hasta entonces, existe todavía la posibilidad de embarazo.

¿Cuáles son los principales temores de la mujer ante esta etapa?

El tema del peso es una de las consultas más recurrentes, según el endocrino entrevistado en nuestro libro, el doctor Luque. Es verdad que el metabolismo se ralentiza y que la grasa se redistribuye de una forma diferente -a partir de ese momento se acumula más en la zona abdominal-, pero con una vida saludable (unos hábitos de alimentación sensatos y ejercicio físico regular) es fácil conseguir mantenerte en tus medidas o disfrutar de un cuerpo con nuevas curvas, pero sano y atractivo.

¿Y si no hemos prevenido, todavía se puede hacer algo contra ese cambio de cuerpo?

Claro, estamos a tiempo. Los expertos nos dicen que con una alimentación basada en la dieta mediterránea, cuidando las cantidades pero comiendo casi de todo, compensando con una dieta un poco más ligera cuando has tenido una celebración o algún exceso y una práctica regular y adecuada de ejercicio físico, podemos mantenernos perfectamente. El simple ejercicio de caminar, por ejemplo, es fantástico para mantener el colesterol a raya, para la tensión, la circulación… y mantener el tono de la zona abdominal.

El libro, además de buenos consejos sobre nutrición, deporte, salud, sexo o belleza, también destila humor. ¿Es importante tomar distancia?

Sí, hay humor, pero sin ridiculizar el tema. El libro pretende ir más allá y, aunque todo está aderezado con situaciones que nos han pasado, a nosotras o a nuestras amigas, hay una investigación muy seria detrás, una labor de consulta de expertos y documentos. Pero a veces contar ejemplos reales como reconocer haber tirado toda la comida basura a la papelera para evitar tentaciones y volver al cabo de media hora a rescatar el bote de la Nutella viene muy bien para aliviar así un poco el sentimiento de culpa mostrando que no estamos solas, que ese tipo de cosas, aparentemente ridículas y vergonzantes, nos pasan a todas.

¿Y los temidos sofocos, que dan título a la obra? Se dice que pueden desaparecer con la terapia hormonal.

Común a todas no hay nada, ni siquiera los sofocos. La menopausia la tiene cada una, y en función de su genética, sus hábitos de vida… tiene más o menos síntomas, unos sí otros no, y algunos los vive con más intensidad o con menos. Por eso los sofocos ni los tienen todas las mujeres, ni duran para siempre. Quizás dos o tres años, pero luego desaparecen. Y sí, la terapia hormonal, que ayuda a mantén los niveles hormonales que disminuyen con la menopausia, puede minimizar o acabar con los sofocos. Sin embargo, la terapia sustitutiva la tiene que prescribir siempre el médico, en función de la genética, los antecedentes, el nivel de estrógenos, los hábitos de vida… de la paciente. No es ni buena, ni mala, ni para todas, tampoco es una receta universal y su prescripción debería relacionarse también con otros motivos, no solo con los sofocos.

En esta obra se recomienda a las mujeres que se cuiden, pero existe una tendencia generalizada de «cuidadoras».

Nosotras decimos en el libro «cuídate, al menos como cuidas a los demás». Sabemos cuidar, lo que no sabemos es cuidarnos a nosotras mismas. En esta etapa, la parte psicológica es especialmente importante. La revolución hormonal de la menopausia provoca vaivenes de humor, melancolía, irritabilidad, y el temido insomnio, que intensifica todo lo anterior. Además, acaba la procreación, lo que también puede contribuir a un mayor tristeza de algunas mujeres… Todo ello hace que, en un momento dado, puedas ver la vida como un punto final. Pero hay que tener pensamientos positivos, convencernos -porque es así- de que nos quedan muchas cosas por vivir y que puede ser el mejor momento (probablemente tus hijos ya están criados y no te necesitan tanto, y por ello tienes un poquito más de tiempo para ti, profesionalmente quizá ya estás donde querías llegar, o donde la vida te ha llevado…) para marcarte nuevos objetivos: cuidarte, quererte, y esforzarte por convertir tu vida en una sucesión de acontecimientos agradables.

Se trata justo darle la vuelta.

En el nuevo «yo» que surge a partir de la menopausia, tú tienes mucho que decir. Depende en gran medida de lo que te quieras plantear y de lo que quieras llegar a ser. Es probable que ese «yo» lo puedas alcanzar. Quizá como nunca antes. Porque tienes mucho más claro lo que quieres y las herramientas a tu alcance. Es la época del NO a todo lo que son tonterías, cosas superficiales, personas tóxicas o tareas absurdas, porque sabes discernir lo que es importante de lo que no, porque ya no eres ninguna niña. Y también la etapa del SÍ, pero a lo que a mí me viene bien, me interesa, o me aporta. Porque te lo has ganado.

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