Qué es el «happy slapping» y cómo afecta a tus hijos

La práctica del bullying que más repercusión mediática genera tiene severas consecuencias, por lo que hay que saber prevenirla y cómo actuar

MADRIDActualizado:

El acoso o «bullying» es una práctica que, desgraciadamente, ha existido siempre. Sin embargo, desde que las redes sociales inundan la sociedad ha nacido una nueva práctica que no deja de coger fuerza: el «happy-slapping». Tal y como recuerda Elisa García, psicógola de El Prado Psicólogos, «el "happy slapping" o "bofetada feliz" consiste en la grabación de abusos (ya sean bofetadas, empujones u otras formas de violencia) con el objetivo de su difusión en redes sociales o internet. Se diferencia fundamentalmente del bullying "clásico" en que existe una exposición no autorizada de un menor, en el que su derecho a la intimidad queda absolutamente vulnerado. La exposición y la repercusión emocional que puede tener esta nueva forma de acoso online es, si cabe, más nociva que la anterior».

Para García, «esta práctica surge debido al acceso a las redes sociales tan exponencial y prematuro de los menores en los últimos años, que ha contribuido a las nuevas formas de violencia online hayan sufrido un tremendo repunte. El hecho de que el "happy slapping" esté de moda entre los adolescentes puede tener que ver con una forma de sentir poder o ser reconocido frente a su grupo de iguales».

Edades a las que se practica

La psicóloga explica, además, que en cuanto al factor de la edad «este tipo de prácticas se realizan desde la preadolescencia hasta la adolescencia más tardía, aunque ello no quita que existan casos que se salgan fuera de esa horquilla temporal».

Las implicaciones psicológicas que pueden provocar estos videos, en comparación con el « bullying clásico» supone, en palabras de la psicóloga «algo que queda registrado en los medios siempre será algo de lo que sea más difícil "salir" o elaborar y poder procesar para cualquier persona. Una de las consecuencias psicólogicas más graves puede ser un Trastorno de Estrés Postraumático donde existirían secuelas de una vivencia que no se ha podido desarrollar adecuadamente».

Para la prevención, lo más importante según García es «empezar cuanto antes, educar en hábitos de uso adecuados en la red y valores éticos basados en el respeto será la clave. Tanto en casa como en el colegio será fundamental llevarlo a cabo y no perderlos de vista».

¿Cómo tratar a la víctima?

La experta recalca que «lo primero de todo será valorar qué impacto ha tenido este suceso en su forma de vida y de qué manera ha interferido. No a todo el mundo le afecta de la misma manera, hay personas que pueden sufrir efectos muy negativos en su día a día y por tanto hay que hacer una intervención más seria y completa, y personas que con apoyo y cariño por parte de su grupo más cercano pueden volver a la normalidad poco a poco».

Para saber si un joven sufre de esta práctica, serán necesarias unas serie de pautas, y hay que saber cómo tratar el asunto, la profesional de El Prado Psicólogos recomienda «estar muy atentos y observar si existen cambios en su rutina, funciones básicas como sueño o comida, en su estado de ánimo, cómo se relaciona con adultos e iguales. Por supuesto, que haya una buena comunicación con los menores, que todos los días haya un rato para hablar con ellos sobre como se encuentran será la base que permita identificar problemas a lo largo del tiempo».

«Si a pesar de eso, encontramos que nuestro hijo está envuelto en un caso de "happy slapping" como víctima, lo primero será acudir a la policía y tomar las medidas pertinentes para paralizar la difusión del vídeo cuanto antes».

Sin embargo, cómo afrontar el tema cambiará si se descubre que es el propio hijo quien realiza esta práctica a otros jóvenes. Según García, el mejor modo de proceder es «tener actitud de escucha y de diálogo con nuestro hijo es un primer paso para entender que está ocurriendo. Si abordamos el problema de forma agresiva u hostil mediante reproches es probable que se pueda cerrar en banda y no darnos información sobre qué ha pasado o qué motivos le han llevado a realizar un acto de esta índole».

«Si vemos que no conseguimos entender o llegar a comunicarnos de forma eficiente, el acudir a un psicólogo o profesional cualificado puede ser un paso muy positivo para reconducir una situación tan complicada como un caso de happy slapping», concluye.

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