¿Cómo mantener la leche materna tras volver al trabajo?

En la actualidad existen algunas técnicas para almacenar y conservarla y así el bebé puede tomarla aunque la madre no esté presente

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La leche materna tiene muchos beneficios para el bebé, ya que tiene todas las proteínas, grasas y azúcares necesarias y elementos que lo protegen de enfermedades que ha padecido la madre.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna durante los primeros seis meses. Sin embargo, en España hay que reincorporarse a los cuatro meses tras el parto, por lo que muchas madres no pueden amamantar a su bebé durante el tiempo suficiente. Afortunadamente, en la actualidad existen algunas técnicas para almacenar y conservar la leche materna y así el bebé pueda tomarla aunque la madre no esté presente.

Almacenar la leche materna

Volver al trabajo no significa sólo no tener tanto tiempo para amamantar, sino que también puede significar una bajada drástica de la producción de leche materna debido a los niveles de estrés y de angustia a causa de una separación temprana. Es por ello que en las consultas de Pediatría se recomiendan dos técnicas para almacenar la leche materna:

Banco de leche. Después de que el bebé queda saciado, se puede intentar sacar la leche sobrante con el extractor de leche, que se guarda en bolsas especiales, se marca la fecha de extracción y se congela para que se utilice cuando la madre no esté con el bebé.

Copas recolectoras. Son unas membranas de silicona que se ajustan a los pezones y recogen la leche materna mientras se trabaja, para luego congelarla cuando llegue a casa.

Conservación de la leche materna

Para conservar y administrar la leche correctamente, los consejos a seguir son:

Fraccionar la leche extraída en pequeñas cantidades (60-120 ml).

— Utilizar preferentemente bolsas recolectoras de leche o envases de plástico duro o vidrio, con tapa hermética y que estén limpios y hervidos.

— La leche extraída se puede conservar entre cuatro y ocho horas a temperatura ambiente, mientras sea un lugar fresco, durante un máximo de 48 horas en la nevera y durante un máximo de tres meses en el congelador.