Campaña de defensa de la minifalda, en 1965
Campaña de defensa de la minifalda, en 1965 - ABC
EL PULSO DEL PLANETA

El controvertido medio siglo de la minifalda

Cualquiera que piense que la falda corta se inventó en Europa en los años 60 desconoce la historia y el proceder de las modas

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Se supone que ahora se celebran los 50 años de la invención de la minifalda. Esto tiene tanto fundamento como lo del día internacional de la croqueta, el 14 de enero pasado. Y es que la falda es el elemento de la moda que más se ha modificado a través del tiempo, debido a guerras, cambios económicos, políticos, sociales y culturales. Su largo ha sido siempre objeto de modas y tendencias durante siglos.

[Fotogalería: la prenda que revolucionó la moda]

Si bien es cierto que Mary Quant y André Courrèges popularizaron su uso y comercializaron de modo habitual los primeros modelos en sus tiendas hace ya 50 años, la realidad es que el invento lleva dando vueltas miles de años por el mundo.

Hace 3.000 años

Más de mil años antes de Cristo nació el hanfu, la ropa tradicional usada por laetnia china de los Han, que –ojo al dato– supone nada más y nada menos que el 95% de la población china y un 20% de la población mundial. En algún momento de su historia, los Han inventaron el uso de la falda para hombres y mujeres, e incluso combinaron una especie de minifalda con sus maravillosos shenyi, precursores de los kimonos japoneses. Un vestigio de semejantes usos y costumbres se encuentra en la provincia de Guizhou, donde desde hace cuatro siglos las mujeres de la etnia Miao utilizan unas originales minifaldas elaboradas con varias vueltas de una tela estrecha y alargada, abrochadas con joyas y abalorios. Semejantes prendas les facilitan trabajar en el campo, atravesar los ríos e incluso escalar árboles. En Egipto, ya hace cuatro siglos, tanto mujeres como hombres utilizaban una prenda similar a la minifalda.

Dejando atrás otros tiempos y continentes, en Europa fue en los años 20 cuando el largo de las faldas subió hasta la rodilla a manos de Jean Patou, el precursor de la ropa deportiva femenina. En esa animada década, plena de fiestas y celebraciones, muchas señoras comenzaron a dejar entrever sus rodillas utilizando faldas y vestidos rectos, a menudo cargados de flecos para disimular semejante atrevimiento. Josephine Baker escandalizaba a la población bailando con una minifalda hecha de bananas y las piernas de mujer se convirtieron en fetiche absoluto. Los años 30 bajaron el largo de la falda, los 40 –con la escasez de tela y el toque militar– lo volvieron a subir; y en los 50 reinó la amplitud de las largas faldas del «New Look» de Dior.

Pero en los 60 la mini se consolidó como una alternativa socialmente avanzada y liberadora para la mujer. El porqué del interés en mostrar las rodillas permanece como un misterio del subconsciente, y aunque Christian Dior afirmaba que «las rodillas son la parte más fea del cuerpo» y a Chanel la mini le parecía un feo invento, la minifalda se hizo «carne» entre nosotros. Con el empuje de Mary Quant y del elegantísimo Courrèges, las mejores modelos y actrices comenzaron a lucir la minifalda en revistas y saraos. Pero no se trataba solo de una prenda nueva, sino de todo un atuendo distinto: botas estrechas hasta la rodilla, colores fuertes, prendas y accesorios en vinilo, cortes de pelo drásticos y un maquillaje de «muñeca sideral» se pusieron de moda. Twiggi, Julie Christie, Anita Pallenberg, Sylvie Vartan, Brigitte Bardot, Janis Joplin o Catherine Deneuve consagraron la prenda en el mundo occidental. Y de ahí a la eternidad.