Sara Carbonero, a su llegada al CUF Porto Hospital, el pasado jueves
Sara Carbonero, a su llegada al CUF Porto Hospital, el pasado jueves - Gtres

Sara Carbonero, el latido más poderoso de Casillas

La periodista muestra su fuerza tras el infarto sufrido por Íker. La pareja ahora encara nuevos desafíos: la recuperación del futbolista y un incierto futuro profesional

Sara Carbonero atraviesa una difícil situación: es operada de cáncer de ovario

Corresponsal en LisboaActualizado:

«La vida tiene a veces esta extraña manera de recordarnos que celebremos cada latido». Estas palabras que Sara Carbonero (35) escribió en sus redes sociales resuenan en el hospital CUF Porto, donde se encuentra ingresado Íker Casillas desde que sufrió un infarto de miocardio agudo el pasado 1 de mayo, al final de la sesión de entrenamiento del Oporto.

Si bien es cierto que el corazón del guardameta madrileño presenta hoy serios problemas que pueden obligarle a retirarse del fútbol, su otro «corazón», la estilosa Carbonero, late junto a él en todo momento. No se separa de su lado en todo el día y solo abandona el centro privado por las noches, pues los médicos recomiendan que el exídolo del Real Madrid ha de dormir en soledad para garantizar el reposo absoluto.

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La vida del portero nacido en Móstoles no corre peligro; de hecho, ayer abandonó la UCI y, según su esposa, se prevé que el próximo lunes reciba el alta hospitalaria. Lo que preocupa es su carrera profesional, pues como mínimo tardará varios meses en estar de nuevo apto para el ejercicio físico.

Rápida intervención

Inmediatamente después de desencadenarse la crisis, los facultativos le practicaron un cateterismo, que consiste en un procedimiento para introducirle un catéter con el fin de comprobar el estado de sus funciones cardiovasculares y ver cuánta sangre bombea. El mecanismo permite igualmente medir la presión en las cavidades cardiacas, averiguar si alguna de las válvulas se halla alterada y retratar posibles defectos congénitos. La rápida intervención quirúrgica le salvó la vida porque evitó el fantasma de la «muerte súbita», tal cual aconteció en casos como el del sevillista Antonio Puerta en agosto de 2007.

Hoy Casillas respira tranquilo y podrá retomar su apacible vida junto a Carbonero, cada vez más volcada con su marido y sus dos hijos, Martín y Lucas. Y es que ella, con quien se casó en una ceremonia secreta hace tres años, se ha convertido en su verdadero sustento emocional y vital

La mediática pareja está encantada de vivir en Oporto, donde alquilaron una casa de lujo en una urbanización de la exclusiva zona de Foz. Desde su domicilio, tienen unas vistas espectaculares del Océano Atlántico, a dos pasos de la playa y del paseo marítimo. Su calidad de vida resulta indiscutible, y no los abandonará al menos durante un año más ya que Íker tiene contrato vigente con el club blanquiazul hasta junio de 2020. Cierto que ahora se abren incógnitas sobre su futuro, pero el apoyo del presidente de la entidad, Pinto da Costa, es total.

Un gran susto

Sara se encontraba en Tarifa cuando recibió una llamada para comunicarle la noticia del infarto. Estaba trabajando en una entrevista a Gisela Pulido, la diez veces campeona del mundo de kitesurf para Deportes Cuatro, su actual ocupación desde que dio por finalizado su periodo de excedencia. Inmediatamente, se puso en camino hacia la ciudad portuguesa, con el objetivo de regresar lo antes posible.

La noticia del infarto sufrido por Íker Casillas le pilló a Sara Carbonero en Tarifa entrevistando a la campeona de kitesurf Gisela Pulido para Deportes Cuatro
La noticia del infarto sufrido por Íker Casillas le pilló a Sara Carbonero en Tarifa entrevistando a la campeona de kitesurf Gisela Pulido para Deportes Cuatro - Redes Sociales

La periodista se llevó un gran susto, mientras le llegaban mensajes de afecto a través de las redes sociales. Una solidaridad que apenas podía aliviar la preocupación que invadió a la influencer.

El principal episodio oscuro que persigue a esta gran aficionada a tocar la guitarra y admiradora de la poesía de la escritora portuguesa Florbela Espanca tiene que ver con la estafa urdida por su padre, Carlos Javier Carbonero, en su pueblo toledano, Corral de Almaguer. El juicio demostró que había engañado a numerosos vecinos de la localidad al convencerles para invertir en unos supuestos negocios a lo largo de una década. Nunca más recuperaron su dinero y él se apropió de un total de un millón de euros.

El padre de Sara fue condenado a dos años de prisión, pero no ingresó intramuros porque carecía de antecedentes penales y, por tanto, los dos años de la condena no se aplicaban en la práctica. Todavía hoy le escuecen a la mujer de Casillas los detalles de esta historia que permanecen en el baúl de su mente.

La relación de Íker Casillas con sus progenitores, José Luis Casillas y Mari Carmen, tampoco ha sido un camino de rosas. En 2010, el portero tomó la decisión de apartarlos de sus negocios. Les sacó de la sociedad que tenía en común con ellos y les indemnizó con una importante suma de dinero y varias propiedades. Nunca lograron superar sus diferencias y el matrimonio no ha viajado a Oporto para estar junto a él en estos momentos tan delicados.

Embajadores de Oporto

El guardameta madrileño desembarcó en Oporto en 2015, después de salir del Bernabéu entre lágrimas y de haber conquistado dos campeonatos de Europa y un Mundial al frente de la selección española. Su cuarta temporada en Portugal toca a su fin, pero para él las puertas se le han cerrado de manera un tanto brusca. La pareja se ha ganado la simpatía de los portuenses, rendidos ante ellos y orgullosos de su labor promocional de la ciudad, pues Íker y Sara no paran de decir que adoran el enclave a orillas de la desembocadura del río Duero.

Le restan al legendario portero poco más de dos semanas para cumplir los 38 años, una conmemoración que celebrará el próximo 20 de mayo. Lo hará con más ganas que nunca, pues la vida le vuelve a sonreír después de pasar este mal trago, el más difícil que haya conocido nunca.