Los Duques de Sussex el día de Navidad
Los Duques de Sussex el día de Navidad - REUTERS

Meghan Markle aparca su pasión animalista en el Boxing Day

La presencia del hijo pequeño del Príncipe de Gales en la jornada de caza no tendría nada de particular -al cabo, lleva haciéndolo desde los 12 años- si antes no se hubiera ausentado de dos citas cinegéticas especialmente significativas

MadridActualizado:

El otoño en pie de guerra en la trastienda de Kensington Palace ha dado paso a la Navidad del deshielo en Sandringham House, donde se ha escenificado la paz entre Catalina de Cambridge y Meghan Markle, quienes, a decir de ciertas voces maliciosas, más que sisters-in-law (cuñadas) en privado se comportan como sisters-in-war (hermanas en guerra). La mañana siguiente a la Nochebuena, flanqueadas por el Príncipe Guillermo y el Príncipe Harry, la Duquesa de Cambridge y la Duquesa de Sussex hicieron juntas el paseíllo entre la residencia de la Reina Isabel II y la pequeña iglesia de Santa María Magadalena.

Se regalaron sonrisas y alguna palmadita en la espalda. Ayer, todos los medios se hacían eco con evidente regocijo de que el Príncipe Harry se sumó al resto de la Familia Real en la tradicional jornada de caza del Boxing Day -festividad que, el 26 de diciembre, promueve la realización de donaciones y regalos a los pobres-. Y no solo eso: la mismísima Meghan Markle aparcó su pasión animalista para, con los cazadores ya de vuelta, unirse al banquete al aire libre en Wood Farm, la granja donde el Príncipe Felipe ha establecido su retiro.

La presencia del hijo pequeño del Príncipe de Gales en la jornada de caza no tendría nada de particular -al cabo, lleva haciéndolo desde los 12 años- si antes no se hubiera ausentado de dos citas cinegéticas especialmente significativas: la caza del urogallo, el pasado verano en Balmoral; y la caza del faisán, precisamente hace un año.

A principios de otoño, desde el «Sunday Mirror» se afirmaba que Meghan Markle, quien detesta los «deportes sangrientos» y se niega a lucir pieles en sus estilismos, habría prohibido al bueno de Harry disfrutar de una de sus grandes aficiones. Además, señalaba el supuesto enfado de Meghan con su marido al enterarse de que, mientras ella estaba de viaje en Canadá, él se fue a Alemania a disparar jabalíes. Tal revuelo se montó, que un portavoz de Kensington Palace salió al paso: «Esto es completamente falso», dijo. Lo que parece evidente es que con su presencia el miércoles en Wood Farm, Meghan Markle no quiere más polémicas.