Guerra abierta por la millonaria herencia del dueño de Sotheby’s

La viuda y los hijos del magnate Alfred Taubman airean los trapos sucios familiares

MadridActualizado:

Alfred Taubman se sentiría orgulloso del arte de desplumar que han desarrollado sus hijos. Es sabido que la ambición de este rico promotor inmobiliario por convertir la casa de subastas Sotheby’s en una máquina de ganar dinero le llevó a puentear a galeristas y marchantes, a engatusar a artistas e incluso a dar con sus huesos en la cárcel por pactar el precio de las comisiones que cobraba a los clientes con Christie’s, su gran competidora. Ahora que ha muerto, sus retoños, Gayle, Robert y William, de 64, 62 y 57 años, respectivamente, están decididos a desempolvar las armas de negociación de su padre para utilizarlas contra su propia madrastra.

Este miércoles Sotheby’s comenzará a subastar la fabulosa colección de arte de Taubman, fallecido en abril de este año víctima de un ataque al corazón. La firma espera recaudar la cifra récord de 500 millones de dólares (453 millones de euros) con la venta de los tesoros de este magnate americano que popularizó los centros comerciales en EE.UU. Sin embargo, entre bambalinas se ha desatado una guerra abierta entre la viuda del empresario, Judy Taubman, y sus tres hijastros. La contienda ya es la comidilla de la alta sociedad neoyorquina. «Ella les odia, y ellos a ella», revela un amigo de la familia a «Vanity Fair». «Ahora los hijos de Alfred se cobrarán su venganza».

La viuda de Taubman, una elegante dama de 70 años que en su juventud llegó a ser Miss Israel, habría heredado 400 millones de dólares, un sueldo anual de 10 millones y propiedades en Nueva York, Londres, Palm Beach y Gstaad. Por su parte, sus hijastros, fruto de un matrimonio anterior de Taubman, han recibido el control de un imperio construido a golpe de ladrillo. Sin embargo, los herederos del que fuera propietario de Sotheby’s no están dispuestos a facilitar que su madrastra acceda a su trozo del suculento pastel.

Desahuciada

El mes pasado, Judy Taubman acusó a sus hijastros de haberla desahuciado de la mansión que compartía con su marido en el exclusivo barrio londinense de Mayfair. Gayle, Robert y William habrían cambiado las cerraduras de la casa y contratado a unos guardaespaldas que escoltaron a la mujer de su padre hasta la calle. Judy, que sólo atinó a rescatar diez maletas repletas de ropa, llamó a los paparazis, que llevaron su historia hasta la portada de los tabloides.

«Los niños enviaron a unos estúpidos que no me dejaban entrar en mi propia casa. Hice algo de lo que no estoy orgullosa, pero era la única forma de luchar contra la crueldad con la que me han tratado», explica la propia señora Taubman a «Vanity Fair». La viuda incluso asegura que los hijos de su marido estaban dispuestos a vender la colección de arte de su padre en Christie’s, la casa de subastas que cooperó con la Justicia en el caso que llevó al rey de los centros comerciales a la cárcel.

Todo lo recaudado en la subasta de este miércoles será destinado a la Fundación A. Alfred Taubman; sin embargo, aún no está del todo claro que la viuda del millonario reciba su parte del botín. «La antipatía entre Judy y los hijos de Taubman era palpable en el funeral», aseguran. Está por verse cuál será la atmósfera durante el remate, a la que se espera que asistan ambos bandos. «Mi marido se revolcaría en su tumba si viera lo que están haciendo sus hijos», dice Judy. O quizá aplaudiría la astucia de sus vástagos.