La baronesa Thyssen
La baronesa Thyssen - Francis Silva

La baronesa Thyssen: «Tengo que pensar en el futuro de mis herederos»

Tita Cervera explicó lo avanzadas que están las conversaciones con el Ministerio de Cultura para llegar a un acuerdo con su colección de arte

MadridActualizado:

La baronesa Thyssen demostró durante la cena de los premios «Vanity Fair», que este año fue a parar a manos de la tenista Garbiñe Muguruza, que está perfecta de las cervicales. De otra manera no habría podido lucir el impresionante collar de brillantes y aguamarinas que según explicó era de su madre, a quien sigue echando de menos cada día. Con el pelo recogido y más relajada que en otras ocasiones, Tita Cervera habló sobre sobre la adaptación de sus mellizas de once años a su nueva vida en Andorra. La baronesa habló sobre la nueva vida de Borja y Blanca, instalados de nuevo en Madrid, y de sus nietos, que regresaron al mismo colegio que abandonaron el año pasado cuando se instalaron en Londres.

También habló sobre lo avanzadas que están las conversaciones con el Ministerio de Cultura para llegar a un acuerdo con su colección de arte: «Tengo que pensar en el futuro de mis herederos y después de muchos años ha llegado el momento de firmar ese acuerdo. Dentro de dos años se inaugurará el nuevo museo en San Feliú y espero que funcione tan bien como el de Andorra, que marcha estupendamente», aseguró en uno de los salones del hotel Ritz, donde se celebró la velada el pasado lunes.

A pesar de que la baronesa no pudo conversar esa misma noche con el ministro de Cultura Íñigo Méndez de Vigo, si lo hizo con otros líderes políticos como Albert Rivera o Pablo Casado. Tal vez comentaran la complicada situación de Cataluña, tema que a Tita le entristece mucho ya que como catalana de nacimiento sabe el daño que está haciendo tanta división.

Un clásico en esta cena es la presencia de jueces y fiscales. A esta edición acudieron los magistrados Eloy Velasco y Javier Gómez Bermúdez así como el fiscal Cándido Conde Pumpido, que horas antes había estado en la capilla ardiente del fiscal José Manuel Maza, fallecido este sábado de forma repentina en Buenos Aires. Durante la velada también se dejó ver Astrid Gil Casares, quien desde su divorcio con Rafael del Pino ha llenado su cuerpo de tatuajes, que según explica son «mis escudos para protegerme» y evitar una larga terapia tras una ruptura muy dolorosa.

Feliz y radiante con su vestido de Gucci llegó Tamara Falcó y coincidió otra vez con su padre, el marqués de Griñón, y su esposa Esther Doña. Hubo saludo pero cada uno se sentó en una mesa diferente. La marquesa de Griñón estaba radiante con vestido de Rosa Clará e insiste en que la relación con Tamara es muy buena en la intimidad. Nieves Álvarez y Bibiana Fernández también lucieron diseños de Gucci en una noche donde la homenajeada se llevó el mayor número de elogios.