Puerta Bonita vuelve a Carabanchel, veinte años después de desaparecer

La puerta, de hierro forjado, desapareció en 1982 arrastrada por un camión de basura, y se reproducirá según su diseño original, que data de comienzos del siglo XIX

SARA MEDIALDEA/
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Puerta Bonita volverá a Carabanchel. La cancela de hierro forjado que daba entrada, en el siglo XIX, a la finca real de Vista Alegre fue destruida en 1982 y ahora, 22 años después, será reconstruida por la concejalía de Vivienda y Rehabilitación del Ayuntamiento madrileño.

El proyecto ya está redactado y presupuestado. Según explicó el concejal responsable, Sigfrido Herráez, se trata de «recuperar el patrimonio histórico de la ciudad, con elementos que la enriquecen».

Residencia regia

Puerta Bonita es un barrio popular -con más de 33.500 habitantes- del aún más populoso distrito de Carabanchel. Recibe su nombre de la cancela que, desde 1830, era una de las entradas a la finca real de Vista Alegre, residencia temporal de la reina regente María Cristina.

La puerta dejó de existir en 1982, merced a la acción accidental de una grúa, según algunas versiones, y a las malas condiciones en que se encontraba, según otros, aunque los periódicos de la época refieren cómo un camión de basura la arrastró al pasar y la dejó maltrecha y descolgada.

Frente al número 184 de la calle General Ricardos, en una pequeña plaza arbolada junto a la primitiva finca de Vista Alegre, están las dos construcciones entre las que se apoyará la cancela en el futuro.

Especialidad recuperada

La reja, como la original, de fundición, una especialidad «recuperada en la actualidad y en la que contamos con muy buenos profesionales», explicó el concejal Herráez.

La cancela de hierro forjado que ahora quiere reconstruirse estaba situada en una de las entradas de la finca real de Vista Alegre.

Eran tiempos, a comienzos del siglo XIX, en que la aristocracia madrileña pasaba largas estancias veraniegas en los carabancheles, lo suficientemente cercanos como para no temer ataques de bandoleros durante el viaje -era la época del temido Luis Candelas, el bandido madrileño - y a la vez lo bastante alejados de las calles de Madrid, sucias y propensas a la propagación de epidemias.

La zona elevó su «caché» cuando abrieron allí residencias la reina regente María Cristina, en Vista Alegre, y la condesa de Montijo, en la antigua quinta de los Miranda.

Regalo de boda

La real finca de Vista Alegre estaba situada hacia el kilómetro 5 de la antigua carretera de Madrid a Fuenlabrada. A comienzos del siglo XIX, los terrenos eran propiedad de diversos vecinos de Carabanchel, aunque la mayor parte de la extensión pertenecía a los cinco gremios mayores de Madrid, que tenían allí instalada una importante fábrica de jabón.

La finca fue adquirida por el Ayuntamiento en 1829, fecha de la boda de Fernando VII con María Cristina de Borbón, y regalada por la Corporación madrileña a la reina como regalo de boda. El regalo debió agradar a la reina porque adquirió otras propiedades colindantes, como el jardín para el recreo público abierto en 1825.

Un año después, la finca fue ampliada nuevamente, cuando la reina adquiere unas casas con su huerta. Así se configura la Real Posesión de Vista Alegre, propiedad personal de la Reina María Cristina, que nunca perteneció al Patrimonio Real.

El perímetro de la finca fue acotado por una cerca de ladrillo que aísla una extensión de «1.289 fanegas y 4 estadales (tres hectáreas)», extendidas sobre un área irregular que se abría inicialmente por cuatro puertas.

La principal de ellas es conocida como Puerta de Bella Vista, y se abría en la antigua carretera de Carabanchel a Leganés.

Pero la más popular fue la Puerta de Madrid, con una espléndida reja de hierro fundido que comenzó a ser llamada «Puerta Bonita» y dio nombre al barrio. Es la que ahora se repondrá.

En la finca de Vista Alegre, dicen los historiadores, vivió la reina, casada en segundas nupcias con el capitán de la guardia de corps Fernando Muñoz, algunos de los años más felices de su vida. Incluso trasladó la corte temporalmente a Carabanchel por la aparición del cólera en Madrid.