Los primeros reyes del guateque

El libro «Batería, guitarra y Twist» traza un nostálgico y detallista retrato del nacimiento del rock madrileño

MadridActualizado:

Los Relámpagos, Los Sónor, Los Pekenikes, Los Teen Boys, Los Rock, Micky y los Tonys, Ontiveros, Los Continentales, Kurt Savoy, Los Estudiantes, Los Diablos Negros, Los Jets... Son nombres que recordarán con mucha nostalgia todos los que vivieron la época en la que estos grupos y artistas nacieron, crecieron y se consumieron fugazmente. El lustro 1959-1964, testigo del primer estallido de rock’n’roll en Madrid (y por extensión en España), es el período analizado por Julián Molero en «Batería, guitarra y Twist. Los pioneros del rock madrileño» (ed. La Fonoteca), un libro repleto de datos históricos y relatos de primera mano especialmente seleccionados para recordar (o imaginar) la emoción de las matinales del Price, de los conciertos en las salas de juventud y los colegios mayores, y, sobre todo, hacerse una idea de las dificultades que tuvieron que afrontar sus protagonistas.

«El libro cuenta la historia de unos muchachos que inventaron el rock en un país lleno de prohibiciones y carencias, y pretende ser un homenaje a la generación de músicos madrileños que lograron cambiar la copla por el rock, las maracas por la batería y la bandurria de la tuna por la guitarra eléctrica», explica el autor, un melómano que se hizo socio del mítico programa musical «Caravana» a los 12 años, y a los 16 formó su primer grupo de folk. Flautista y saxofonista en los 70, teclista en los 80, músico de banda en los 90 y ávido consumidor de vinilos y revistas antiguas, es un musicólogo especializado en el pop español del pasado siglo.

«Peligroso para la salud»

El impacto de aquella música ruidosa, que llegó a través de la base militar estadounidense de Torrejón de Ardoz, fue inmediato y originó cierta preocupación en los hogares madrileños, que veían cómo sus jóvenes revolucionaban las calles del centro tras asistir a sus primeros conciertos de rock. «Estamos ante una nueva e insospechada faceta de nuestro Madrid. Jamás habíamos contemplado un espectáculo como éste. Sobre el asfalto se baila el «twist» sin acompañamiento siquiera», decía un artículo de 1964 publicado en «Pueblo», titulado con un alarmante: «En plena calle y a sólo 100 metros de la Cibeles».

El apartado de anécdotas es especialmente divertido en algunos capítulos, como el que recuerda las observaciones emitidas por la Vicesecretaría de Educación Popular al respecto del twist: «Diferentes países han condenado este baile. Irán lo ha prohibido por inmoral»; «Recientes opiniones médicas condenan el twist por considerarlo peligroso también para la salud física».

El gran valor de la obra de Julián Molero reside, sin embargo, en el revelador análisis de las vivencias de algunos personajes fundamentales para el nacimiento del rock madrileño, no sólo músicos, también mánagers, técnicos, vendedores de instrumentos, periodistas y locutores, que tuvieron que empezar literalmente de cero.

Pero los grandes protagonistas son, por supuesto, los artistas. Molero guarda un lugar especial para recordar bandas olvidadas por el paso del tiempo, como Los Shakers, Los Gigantes, Los Marines, Los Tifones; o solistas como la cantante Mimo, una chica que abandonó su carrera por presiones familiares y que tenía el potencial para haberse convertido en una gran estrella internacional.

Los que fueron testigos de todo aquello encontrarán en este libro un verdadero viaje en el tiempo. Y los que no aprenderán a valorar a aquella generación de pioneros que cambiaron España a ritmo de twist.