El convento ya se demolió casi a la mitad antes de verano
El convento ya se demolió casi a la mitad antes de verano - MAYA BALANYA

El convento de las Damas Apostólicas comenzará su reconstrucción el lunes

La promotora iniciará el apuntalamiento y desescombro tras recibir el permiso de las administraciones

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Las máquinas volverán a entrar el próximo lunes en el Convento de las Damas Apostólicas, en el número 198 del paseo de la Habana. Pero esta vez no será para derribar, sino para apear y apuntalar el edificio, así como para desescombrar. La promotora cumple con ello con las instrucciones que le dieron desde la Dirección General de Patrimonio, que ordenó paralizar la demolición del convento el pasado 22 de junio, 24 horas después de iniciarse el derribo.

Los trabajos de apuntalamiento cuentan también con el visto bueno municipal: ha firmado la orden de ejecución de los trabajos. Este es el primer paso para la futura reconstrucción del convento, una construcción que data de 1929.

El inicio de derribo del convento fue objeto de una gran polémica, promovida en buena medida por los vecinos de la zona, que dieron el aviso a diferentes entidades de protección de patrimonio. La comunidad de religiosas había vendido la parcela, incluido el edificio del convento, a una promotora, Global Alchiba, con la intención de construir allí una residencia de estudiantes.

En el momento de iniciar el proyecto, el inmueble no estaba incluido en el catálogo municipal de edificios protegidos; de hecho, la demolición pudo iniciarse de forma legal a través de una simple declaración responsable, tramitada en la Agencia de Actividades del Ayuntamiento. Pero la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad había protegido por ley todos los conventos construidos antes de 1936, como es el caso.

Asegurar el edificio

Una vez ordenada la paralización del derribo, la Comunidad de Madrid dio instrucciones a la propiedad para que reconstruyera lo derribado. La promotora, que inició su proyecto en un edificio sin protección al que luego le ha sobrevenido un amparo oficial con el que no contaba, ha mostrado su total colaboración con las autoridades del caso.

De hecho, una vez obtenida la luz verde municipal, planea comenzar el mismo lunes con las obras, encaminadas a apear, apuntalar y desescombrar. Son medidas de aseguramiento para afianzar el edificio. Recuerdan desde la propiedad que la demolición se paró de una forma abrupta y sin programar, lo que supone que en la actualidad existan vigas y forjados que están sobre muros, lo que puede suponer un riesgo, y por eso, explican, será necesario actuar sobre ellos, desmontando algunos elementos.

Los trabajos que se iniciarán de inmediato cuentan con todos los permisos, recuerdan. Además del apeo de las partes más inestables, se desescombrarán las diferentes plantas: al paralizar el derribo, quedaron escombros en la parte alta del edificio, en las plantas superiores, y «al retirarlo, se puede producir una modificación de resistencias», lo que aconseja trabajar con mucha precaución.

De hecho, el pasado verano el portavoz de los vecinos de la zona, Paulino Baena, ya apuntaba la necesidad de realizar este apuntalamiento porque temía que el inmueble, a medio derruir, «pudiera llegar a caerse».

Habrá también que reponer bajantes para evitar riesgos debidos a la lluvia u otros fenómenos meteorológicos. Este tipo de trabajos, según calculan fuentes técnicas, pueden tener un coste de entre 150.000 y 200.000 euros, que habrá de abonar la propiedad del convento.

Desde la promotora no se aventuran a indicar cuánto tiempo pueden durar estos trabajos. Adelantan que se actuará «despacio», retirando «con cuidado» todo el material porque hay algunos elementos, como la rejería, que se guardarán por si puede utilizarse para la reconstrucción del convento.

La prioridad será, indican a ABC, «asegurar el edificio de cara a las actuaciones que se van a realizar posteriormente». Recuerdan que los trabajos que ahora se van a acometer «no va a afectar a las fachadas».