Expectación mediática en los juzgados - GUILLERMO NAVARRO

Cifuentes da plantón a la juez en su declaración sobre el máster en la URJC

La expresidenta regional, que ya intentó el lunes aplazar su citación, ha alegado problemas médicos para no presentarse. Está citada nuevamente para el próximo 23 de julio

MADRID Actualizado: Guardar
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Cristina Cifuentes da plantón a la juez. La expresidenta de la Comunidad de Madrid no se ha presentado esta mañana a su declaración en los juzgados de plaza de Castilla para explicar las presuntas irregularidades en la obtención de su máster en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Cifuentes, imputada por cohecho y falsedad documental, ha alegado problemas médicos, con un informe sobre fuertes migrañas.

Fuentes jurídicas han explicado que la juez que instruye la causa, Carmen Rodríguez Medel, ha enviado a un médico a la casa de Cifuentes para determinar qué dolencia sufre y en qué estado se encuentra para no prestar testimonio. Tras la inspección, se confirmaron las migrañas de la expresidenta. La expectación, no obstante, era total, con decenas de periodistas esperando en las puertas principal y trasera del juzgado. La nueva cita para que comparezca se retrasará hasta el 23 de julio (16.30 horas).

Lo cierto es que Cifuentes ya intentó este lunes eludir su declaración, con el argumento de que la causa pasase al Tribunal Supremo por el aforamiento de Pablo Casado, inmerso en una de las piezas en fase de instrucción. El Alto Tribunal, no obstante, desestimó su petición horas después.

48 horas clave

La incomparecencia de Cifuentes añade más polémica y tensión a las 48 horas claves para la instrucción. Su testimonio abría la segunda jornada de declaraciones, después de que el lunes hicieran lo propio el director del máster, Enrique Álvarez Conde; la presidenta del tribunal calificador, Alicia López de los Mozos; la secretaria de este, Cecilia Rosado; dos profesores del curso y la asesora que supuestamente presionó para arreglar el acta, Maite Feito Higueruela.

Álvarez Conde, imputado por falsedad documental y pieza clave del caso, se acogió a su derecho de no declarar bajo el argumento de que no aclarará los hechos hasta que se resuelvan los recursos abiertos: uno sobre su petición de que no se instruyera el caso de Cifuentes como una investigación general y, otro, por la petición (desestimada) de la expresidenta de pasar la causa al Tribunal Supremo por el aforamiento de Pablo Casado.

López de los Mozos, acusada de prevaricación administrativa y que declaró por tercera vez, se reafirmó de sus declaraciones anteriores, centradas en que aprobó a alumnos que no acudieron a clase –entre ellos Cristina Cifuentes–, y añadió que fue Cecilia Rosado quien la amenazó para reconocer su firma en el acta del máster manipulada.

Rosado, que fue quien presuntamente falsificó el documento que mostró Cifuentes para justificarse, también se acogió a su derecho de no declarar. En su citación anterior, sin embargo, aseguró que fue ella quien recibió las presiones, tanto de Álvarez Conde como de Feito.

La asesora de Educación, por su parte, negó las supuestas amenazas pero reconoció que fue a la universidad en plena tormenta. Según aseguró su abogado, estuvo en la URJC, pero para preparar una comparecencia el día siguiente; si recibió llamadas del equipo de Cifuentes y de la funcionaria que modificó las notas (Amalia Calonge) de la expresidenta fue porque era el «único nexo» del Ejecutivo regional con el centro y porque era amiga de la implicada.