Movilidad

Caos en el estreno de la APR de Ópera: «Que sepas que te acaban de multar»

Conductores despistados, repartidores descontentos y vecinos confusos protagonizan las primeras 48 horas de la nueva Área de Prioridad Residencial

MadridActualizado:

Frenazos bruscos, detenciones para examinar meticulosamente las señales, paradas para comprobar la presencia de cámaras, maniobras marcha atrás, vecinos aliviados y miedo a ser multado y desinformación a partes iguales. Ese puede ser el resumen de las primeras 48 horas tras la entrada en funcionamiento de la nueva Área de Prioridad Residencial (APR) de Ópera. Un espacio de tráfico restringido en el centro –delimitado por la plaza de España, la Gran Vía, Callao, la calle del Carmen, la Puerta del Sol, la calle Mayor, la plaza de Oriente y la calle de Bailén– que, desde el domingo, multa a todos aquellos que no sean residentes o cumplan con los requisitos para circular.

Ayer, el primer día laborable en el que las cámaras sancionaron, los «despistes» se sucedieron en puntos como la plaza de Santo Domingo. «Que sepas que te acaban de multar», explicaba un taxista a José Méndez, un tinerfeño que cometió el «error» de intentar aparcar su coche en la pequeña plaza de Santa Catalina de los Donados. «¿Cómo que me han podido multar? ¡No pone nada!», decía contrariado a ABC con la intención de huir para evitar la multa. «No corras. Ya te da igual. Te han cazado por las cámaras sin darte cuenta», le explicó otro vecino.

«Esto es un lío. Nadie sabe cómo circular. Aquí van a recaudar como locos porque viene muchos coches a dejar a gente en la puerta de los hoteles o los restaurantes», dijo con cierta resignación Miguel, un camarero de una de las cafeterías de la zona. Inés Sabanés, concejala de Medio Ambiente y Movilidad, ha sostenido durante el periodo de prueba al que han sido sometidas las cámaras –desde agosto hasta el pasado domingo– que la medida carece de afán recaudatorio. «Lo dudo –sentencia el camarero–. Varias personas me han preguntado si pueden pasar a los parkings, pero no se qué decirles. La señalización no es clara. ¿Y si luego les multan?».

Calle arriba, el cruce entre Jacometrezo –calle por la que sólo pueden circular autobuses de la EMT, bicicletas y residentes con garaje– y la cuesta de Santo Domingo se postula como una de las zonas «calientes» con cámaras de acceso que vigilan ambos sentidos. En total, hay seis repartidas por todo el perímetro de la APR, más otras siete que controlan el tránsito interior de vehículos.

Los vecinos, por su parte, muestran su satisfacción por el cierre aunque la mayoría de los preguntados desconocían que el domingo comenzaron las multas. «Estoy encantado con el cierre del tráfico. Este fin de semana el volumen de coches ha sido horroroso. El centro no está hecho para el coche», comentó a ABC uno de ellos, satisfecho con la medida. No obstante, aseguró echar en falta «más información».

Falta información

«El Ayuntamiento no ha informado a los vecinos de los requisitos de la APR. Podrían haber mandado, por ejemplo, una carta para explicar cómo pedir los permisos para coches de familiares a los que tenemos derecho», apuntó Juan José Peñalver, vecino de Caños del Peral que confiesa no tener, «ni querer», coche.

Quienes si «necesitan» el vehículo son los centenares de repartidores y proveedores que se enfrentaron a su primer día de acceso regulado a la APR. Para ellos, el horario libre para carga y descarga es de ocho de la mañana a una de la tarde. Apurado por las prisas, Luis Miguel Resino, repartidor de pescado en el centro, confiesa que la medida no está «bien pensada del todo».

«Se han tenido en cuenta solo días normales de trabajo, como hoy, que funciona bien. Pero de aquí a unas semanas comenzará la Navidad y no vamos a poder hacer servicios especiales. Nos limitan hasta la una de la tarde, pero ¿qué pasa si no nos da tiempo a repartir o nos hacen un pedido extraordinario? No vamos a poder trabajar como hasta ahora y los restaurantes lo van a notar. Esto va a ser un poco caos en esas fechas», opina. Los vehículos de reparto no contaminantes podrán demorarse hasta las tres de la tarde. Ayer, pasadas las 14 horas, ABC pudo comprobar cómo camiones y furgonetas diesel seguían repartiendo en las calles interiores de la APR.

Motos «indignadas»

Las motos son otras de las piezas clave. Solo pueden circular entre las 7 de la mañana y las 22 horas de la noche. «Pues me hacen una faena muy grande», espeta Ricardo Robles, cocinero en un hotel cercano. «Yo trabajo en la cocina y, si me toca el turno de del desayuno, entro a las 5 de la mañana. Voy a tener que dar una vuelta enorme. Vengo en moto para evitar el coche pero, ¿qué hago si no puedo pasar? Venir al trabajar no es un capricho. Hay gente que, de madrugada, no puede venir desde los pueblos en transporte público», dice desconcertado.

Según la normativa, los hoteles tendrán derecho a cinco permisos de acceso permanente para sus dueños y empleados y autorizaciones puntuales para un número de vehículos equivalente al 10% de sus habitaciones. «Muchos trabajadores tenemos plaza en el parking del hotel y no podemos usarla desde agosto», explica. La empresa está hablando con el Ayuntamiento pero todavía no sabemos nada». David Maeza, de un despacho cercano, coincide con el motorista: «Yo no sé qué manía tiene Carmena con las motos. No entiendo el límite horario».