Isabel Díaz Ayuso, candidata del PP a la Comunidad de Madrid - JAIME GARCÍA | Vídeo: EP

Ayuso se abre a estudiar el documento de Vox pero avisa que no admitirá «retrocesos»

Cs lo rechaza de plano e intentará acuerdos «con los partidos que quieran progresar», y Errejón le pide al menos la abstención por regeneración democrática

MADRIDActualizado:

Isabel Díaz Ayuso sigue dispuesta a sentarse con Vox y con Ciudadanos para alcanzar un acuerdo. Para ello, recibe de forma positiva y «con respeto» el documento que le ha propuesto Vox, y se compromete a estudiarlo -hoy mismo contactará con Rocío Monasterio por este tema- porque cree que tienen muchos aspectos -libertad educativa, políticas fiscales...- en los que «podemos entendernos». No obstante, rechaza lo que puede «abrir debates inútiles y ya cerrados en la sociedad», porque «todo lo que sea retroceder sería un grave error y no quiero hacerlo».

En un día en que la actividad política ha vuelto, por fin, a la Asamblea -a cuatro días de la fecha tope para elegir un candidato a la investidura y después de dos semanas de parálisis casi absoluta de cara a la ciudadanía-, los principales protagonistas políticos, excepto Ángel Gabilondo, han puesto sus cartas sobre la mesa. Ignacio Aguado ha rechazado de forma tajante y sin paliativos el documento presentado por Vox como su programa de mínimos para negociar un pacto de gobierno. «Somos un partido fiable, de centro liberal, que hace frente a todso lso que nos quieren hacer retroceder».

Por eso, ha asegurado -en una intervención muy breve y en la que no ha admitido preguntas- su rechazo total a la proposición de Vox: «No vamos a llegar a ningún tipo de acuerdo con quien frivolice la violencia machista, ataque a los inmigrantes o los derechos del colectivo LGTBI». De hecho, tras asegurar que «mis principios están por encima de un gobierno», ha cerrado su intervención con una críptica frase: «Intentaré llegar a acuerdos con los partidos que quieran progresar», en lo que podría sonar como un guiño al PSOE pero más bien parece un órdago mirando al que hasta ahora ha sido su socio preferente, PP.

Isabel Díaz Ayuso, enormemente tranquila -al igual que los miembros de su equipo- pese a lo que parecería un panorama tormentoso, ha achacado los movimientos del día a la normal marcha de un proceso de negociaciones, con «días buenos y malos». Su principal mensaje ha sido urgir al presidente de la Asamblea, Juan Trinidad, a fijar ya fecha para la investidura, sin esperar incluso a que se cumpla el plazo del día 2 de julio, el tope para señalar esa fecha.

Cuatro días

Lo cierto es que, a cuatro días de ese tope, Trinidad ni siquiera ha iniciado la ronda oficial de contactos con los portavoces de los seis grupos políticos. No le inquieta tampoco eso a Díaz Ayuso, que no cree que se esté utilizando esta herramienta como aram política en la estrategia de presión entre grupos. Ayuso sigue insistiendo en que urge llegar a acuerdos porque es «lo que están pidiendo los ciudadanos» y porque hay «mucho capital parado a día de hoy» esperando a la resolución del gobierno madrileño. «Nadie entendería que esto se prolongue hasta septiembre».

Respecto a las pretensiones de Vox, cree que muchas de ellas pueden ser asumibles y está dispuesta a analizarlas todas, aunque puntualiza que su partido defiende la sanidad universal y en materia de inmigración «siempre los vamos a tratar desde el punto de vista de la humanidad». Sobre las leyes de Identidad Sexual y contra la LGTBIfobia que Vox pide derogar en algunos artículos, asegura la candiadta popular que «sería un grave error retroceder» en estos debates, pero admite que «si en la ley hay aspectos que se pueden mejorar, eso se puede ver» porque «no quiero que haya abusos, ni adoctrinamiento e imposiciones», pero tampoco división social sobre este tema.

Ayuso cree que «sería un grave error retroceder» en debates sobre LGTBI, pero admite que «si en la ley hay aspectos que se pueden mejorar, eso se puede ver»

En algunos casos, despejó las peticiones -por ejemplo, las relativas a la repatriación de inmigrantes ilegales- asegurando que esos temas exceden de las competencias regionales, y sugirió a Vox que lo eleven al Congreso a través de sus representantes allí.

Por su parte, Íñigo Errejón ha hecho una llamada a Ciudadanos para que se una a PSOE y a Más Madrid para, junto con Unidas Podemos, dar paso a un gobierno «de regeneración democrática», algo que a su juicio «no se puede conseguir poniendo al frente al partido de la Gürtel». Pide Errejón a Rivera que «deje la soberbia» y escuche a las muchas voces que le están advirtiendo de «su error».

Ha recordado que PSOE y Más Madrid podría sumar suficientes votos dado que el bloque conservador no tiene asegurado el apoyo de Vox y siempre que Ciudadanos se abstuviera a favor de Gabilondo. Sugiere otras posibles salidas que se pueden negociar: «Sentémonos y hablemos», ha dicho a Cuidadanos, con todos los caminos abiertos, para un «gobierno de mínimos» que deje fuera a Vox y sus «chantajes». Y ha hecho un llamamiento: «Apelo a la conciencia democrática» de los diputados de Ciudadanos a los que no les guste «el trago por el que Rivera les quiere hacer pasar». Y a preguntas de una periodista que planteó una posible desobediencia a la hora de votar de algunos diputados naranjas para no tener que apoyar a Vox, bromeó con lo que sería un «tamayazo democrático».