David Bruzos junto a miembros de la candidatura crítica con Villares
David Bruzos junto a miembros de la candidatura crítica con Villares - EFE
Crisis en el rupturismo

Guerra abierta en En Marea

La cúpula de la confluencia paraliza las primarias y valora acudir al juzgado tras detectar una «intrusión» en el censo

Los críticos cuestionan la legitimidad del órgano que aplazó las elecciones y piden que se reanuden cuanto antes

SantiagoActualizado:

La guerra interna entre las dos almas de En Marea estalla hasta el punto de que amenaza con acabar dirimiéndose en los tribunales. Las primarias que la formación preveía celebrar este fin de semana para renovar sus órganos de dirección han sido paralizadas después de que la cúpula del partido instrumental, próxima al actual líder del partido, Luís Villares, denunciase una «intrusión» irregular en el censo de inscritos que impediría celebrar el proceso con todas las garantías necesarias. La decisión de bloquear el sistema de votaciones cayó como un jarro de agua fría entre la candidatura crítica con el magistrado en excedencia, que cuestiona la legitimidad de la actual dirección para tomar una decisión de este calado y reclama que las elecciones se reanuden cuanto antes.

En concreto, la plataforma virtual para que los más de 4.000 inscritos en la formación ejerciesen su derecho al voto estuvo operativa desde primera hora de la mañana y fue bloqueada al filo de las 11.00 horas, después de que el representante legal del partido ante la Agencia Española de Protección de Datos y miembro de la dirección de En Marea, Gonzalo Rodríguez, se pusiese en contacto con la empresa responsable de la plataforma de votación para instarla a paralizar el sistema. En rueda de prensa, Rodríguez explicó que tomó esa decisión a raíz de que la comisión de garantías del partido —compuesta por tres personas, dos de ellas próximas a Villares— alertase de que varios miembros del comité electoral —controlado por el sector crítico con el magistrado en excedencia— habían accedido al censo de inscritos «con engaño» y en contra de las indicaciones del propio Gonzalo Rodríguez.

Según el relato del miembro de la dirección rupturista, este hecho no solo permitió que personas sin autorización consultasen «datos ideológicos» de los inscritos en la confluencia, sino que provocó que se bloquease el acceso durante un día entero a la relación de personas llamadas a participar en los comicios internos. «Durante ese periodo no sabemos qué pasó en el censo, si se consultaron datos fundamentales, si se exportaron las claves, si se exportó el censo, cuántas personas entraron, si se dieron altas o bajas...», apuntó Rodríguez, que matizó que ante estas circunstancias concluyeron que no se daban las condiciones necesarias para continuar con la votación telemática. Precisamente, para aclarar el alcance de esa «intrusión», desde la cúpula de En Marea manifestaron que en estos momentos están en marcha dos auditorías, una interna y otra externa. Si se determina que los miembros del comité electoral realizaron alguna alteración sustancial, Gonzalo Rodríguez avanzó que el caso podría acabar en los tribunales, al entender que se habría vulnerado el artículo 79 del Código Penal.

Versión de los críticos

El bloqueo de la plataforma virtual para participar en las primarias rupturistas pilló por sorpresa a los miembros de la candidatura crítica con Luís Villares y encabezada por el exdiputado en el Congreso David Bruzos, que se movilizaron desde primera hora de la mañana para ejercer su derecho a voto haciendo oídos sordos a la suspensión dictada por la comisión de garantías de la formación. Precisamente, en rueda de prensa, Bruzos cuestionó la legitimidad de este ente —formado por tan solo tres personas a raíz de una cascada de dimisiones— para tomar una decisión de este calado. Según el exparlamentario inscrito en Ourense en Común, el único órgano con competencias para dar esta orden es el comité electoral, compuesto por 13 personas, 10 de ellas críticas con Villares. En este sentido, David Bruzos recordó que este organismo remitió un comunicado apuntando que el proceso cumplía con «todas las garantías» por lo que, en su opinión, las elecciones deben reanudarse cuanto antes.

Aunque el cabeza de lista de la candidatura crítica con el magistrado en excedencia quiso mantener un tono conciliador, durante las últimas horas representantes del sector contrario a Villares calificaron esta maniobra de «pucherazo» y acusaron en privado a la dirección de En Marea de querer dinamitar el proceso electoral «al verse perdedores». Por su parte, la cúpula del partido instrumental remitió ayer un comunicado en el que emplaza a las dos candidaturas a «dialogar» para desencallar en conflicto abierto con el objetivo de fijar una nueva fecha de votación «en el horizonte temporal más próximo posible».

«Quieren que nos vayamos»

Lo cierto es que representantes de uno y otro bando admiten en privado que tras este episodio será prácticamente imposible normalizar la vida interna del partido, sea quien sea el ganador de las primarias de la formación. «Quieren que nos vayamos», censuraba ayer un miembro del sector crítico con Villares tras conocer la suspensión de las votaciones. Representantes de las dos almas de la confluencia temen que la guerra abierta en el seno del partido instrumental acabe derivando en una ruptura del grupo parlamentario similar a la experimentada por Alternativa Galega de Esquerda, formación antecesora de En Marea. Sin embargo, las tensiones derivadas a raíz de este episodio y la posible judicialización del mismo hacen que otros vean aún más cerca la posibilidad de imitar otro guión, el de la «traumática» escisión del BNG tras la asamblea de Amio en enero de 2012.