Raúl López, dueño de Monbús, al quedar en libertad en marzo de 2015
Raúl López, dueño de Monbús, al quedar en libertad en marzo de 2015 - EFE
ABC ACCEDE AL SUMARIO DE LA INVESTIGACIÓN

Las confesiones de la «operación Cóndor»

El director general de Monbús ratificó las irregularidades que habían sido detectadas por los investigadores

El Ejército quiso pagar la boda de la hija de un alto mando con dinero público

SantiagoActualizado:

Pocos testimonios pueden rebatir una confesión de un investigado, sobre todo cuando suscribe punto por punto el grueso de los cuarenta tomos de un sumario judicial como el de la «operación Cóndor», entregado esta semana a las partes y que revelarían una presunta trama de blanqueo de capitales, cohecho, delitos fiscales, falsedad documental o tráfico de influencias en sus relaciones con terceros. Ese investigado confeso es Francisco Javier Cuesta, el director general de Monbús, que habría admitido algunas de las hipótesis delictivas esbozadas en el sumario por la juez Pilar de Lara.

La suya no es una voz que se escuche en los audios incorporados al sumario —permanece bajo secreto, al igual que una parte de los 40 tomos de documentación—, pero sus confesiones son empleadas por la juez instructora a modo de martillo para rebatir con contundencia a otros investigados, como por ejemplo a su propio jefe y principal acusado en la causa, Raúl López, presidente de Monbús.

Según De Lara, Cuesta habría admitido en sede judicial que Monbús «entregó dinero» a una persona del Ejército; que a cambio tuvo acceso al borrador del pliego de condiciones del contrato de transporte de viajeros del Ejército de Tierra;que obtener información privilegiada era una práctica habitual para ganar concursos; que se le ofreció dinero a la Federación Española de Baloncesto para ser adjudicataria del transporte del Mundial de 2014 celebrado en España...

«La información que me da es contradictoria con la de su director general y lo que dicen las escuchas»
La juez De Lara a Raúl López

La respuesta de López, a lo largo de sus más de seis horas de declaración ante la instructora de Lugo, fue esquivar las preguntas con un «no me consta», «desconocimiento total», «no recuerdo» o un «que yo sepa no», lo que lleva a la juez a endurecer el tono y cuestionar si en realidad en Monbús «las actuaciones irregulares las cometían los trabajadores a espaldas del presidente». «No, no, yo defiendo a mis empleados y hacen todo correctamente, lo que no quita que alguno pueda hacer algo no ajustado a la legalidad», replicó López ante ella.

«Alguna vez los mandos llamaban, insinuaban qué regalos querían por Navidad, vino y jamón»
Una empleada de Monbús

En su versión, Monbús no entrega regalos a administraciones públicas porque «la ley ya no lo permite», aunque «más que regalos eran detalles». En la versión de Nilerya Serrano, una empleada encargada de gestionar el contrato con el Ejército de Tierra, los mandos castrenses llegaban a llamar por teléfono para pedir determinadas marcas de jamón y vino. «A mí me enseñaron que el cliente es lo primero y hay que tratarlo como si fuera único», intentó justificar.

La boda «secreta»

Los testimonios cruzados también arrojan luz sobre el servicio de transporte y azafatas en la boda de la hija del teniente coronel Luis Cortés, jefe del Estado Mayor de la Brigada de Paracaidistas, algo que era «secreto» y cuyo método de pago «no podía saberse», según Nilerya Serrano. Empezó afirmando que «no sabía quién pagó la boda» y acabó por reconocer que el sargento primero Luis Serrano le propuso que 4.500 euros se cargaran a través de «contratos ficticios» entre Monbús y el Ejército. «No sé cómo quedó eso», añadió. El modus operandi era camuflar ese dinero en contratos menores de importes inflados —una práctica habitual— que posteriormente no se corregían.

«Somos una empresa seria. Todo estaba debida-mente facturado y se declaraba a Hacienda»
Dueño de Monbús

El sargento Serrano negó todo a la juez aunque dio una explicación poco convincente. En su versión, el coste del servicio prestado a la boda de la hija del teniente coronel Cortés con un futbolista del Real Madrid fue asumido por Monbús mediante una suerte de patrocinio. Sin embargo, no fue capaz de explicar el destino de 2.500 euros en metálico que le fueron entregados como adelanto para abonar los 7.000 euros en que Monbús cifró el coste del mencionado servicio. «¿Qué sentido tiene que le paguen 2.500 euros a Monbús si finalmente el servicio iba a ser gratuito?», pregunta De Lara sin obtener respuesta. Bien podría darla Rafael Casqueiro, yerno de Raúl López y director comercial de Monbús, pero su declaración también se mantiene todavía en secreto.

No obstante, la empleada Nilerya Serrano admitió que mientras ella estuvo en la empresa «tuvimos varias bodas» relacionadas con el Ejército. Pero el trato para todos no era igual, matizó. De hecho, a un general que también pidió un servicio de autobuses «no se le dio gratis porque no tenía relación» con el departamento de transportes del Ejército, «pero se le facturó a bajo precio para quedar bien» con altos mandos amigos.

Un empresario «de farol»

Otro de los investigados es el empresario Alfredo Vázquez, de Autocares Vázquez S.A., adjudicataria del contrato de transporte del Consorcio para la Promoción de la Música, encargado de la gestión de la Orquesta Sinfónica de Galicia. En los pinchazos telefónicos, que la propia juez reproduce ante Vázquez, se escucha su voz advirtiéndole a Raúl López que el concurso del Consorcio tiene «el pliego hecho a medida». «Las condiciones de los coches ya las puse yo a propósito para subir el listón hasta ahí, para dejar fuera a los demás», se le oye decir.

Sin embargo, Vázquez se enmienda totalmente. «No conozco a nadie en el Consorcio, ni en ese ni ningún otro concurso —alega—. Iba de farol para sonsacarle [a Raúl López] cómo iban a ir» a este procedimiento. «Nunca he amañado un concurso», repite, al tiempo que reniega de sus propias palabras, que no dudó sin embargo en repetir con otros interlocutores, igualmente documentados en el sumario.