La explosión destrozó la parte de la vivienda donde estaba ubicado el dormitorio de la pareja
La explosión destrozó la parte de la vivienda donde estaba ubicado el dormitorio de la pareja - M. MUÑIZ

El agresor de Chapela lo preparó todo para «generar una explosión mortal»

Los dos fallecidos fueron alcanzados por una bola de fuego que reventó parte de la vivienda de la víctima

En la habitación aparecieron varias bombonas de butano con el tubo cortado y combustible acelerante

Chapela (Pontevedra)Actualizado:

Doce horas después de que una fortísima deflagración acabase con la vida de María José Mateo y de su expareja Emilio Fernández, el olor a humo y ceniza todavía baña el barrio de Chapela. En el exterior de la vivienda donde se produjo la explosión se acumulan los restos carbonizados del que fue el dormitorio de la pareja, mientras en el interior los agentes de la Policía Científica buscan pruebas de lo que ocurrió. A falta de que las comprobaciones finalicen, todo apunta a que el agresor subió hasta el tercer piso varias bombonas de butano y un pequeño bidón con gasolina tras dejar al hijo de la pareja, de 8 años, con sus abuelos paternos.

Después llamó a «Sesé», como la conocían sus allegados, y le pidió que fuese a casa mientras él cortaba, presuntamente, las gomas de las bombonas para que el gas inundase la habitación. Los vecinos de las casas más cercanas, interrogados ayer por la Policía, no oyeron gritos ni amago alguno de discusión, por lo que los agentes creen que nada más entrar la víctima en casa, el hombre prendió la mecha que originó la explosión.

«Fue como un terremoto, una bomba», explicaron a ABC a la mañana siguiente las vecinas más próximas a la vivienda. Cuando salieron por la ventana, comentan, ya vieron las llamas y a la madre de la fallecida —que vive en la planta de abajo— pidiendo ayuda. Los primeros en acceder a la casa fueron dos muchachos del barrio que entraron apurados por los lamentos de la abuela materna, que temía que su nieto estuviese en el interior. «Entraron y salieron porque la casa ardía y era imposible ver nada», aseguran testigos oculares de la escena.

Tras retirar los cuerpos carbonizados de los dos fallecidos, los bomberos se apresuraron en apuntalar la tercera planta del edificio para evitar que se viniese abajo debido a los daños estructurales causados por la explosión. Ayer las labores se centraron en retirar todos los elementos peligrosos y confirmar que, a la luz de los hallazgos, «el hombre lo había preparado todo para ocasionar la explosión mortal».

Así lo confirmaron fuentes de la Delegación del Gobierno en Galicia, que también indicaron que el suceso de Chapela es un nuevo caso de violencia de género, aunque no constasen denuncias previas por malos tratos en la pareja. Sobre la relación que los fallecidos mantenían, el entorno de Sesé reveló que hacía tiempo que se estaban separando (no llegaron a contraer matrimonio, aunque sí vivieron mucho tiempo juntos) pero que lo llevaban «con mucho secreto». «Él venía menos, pero su coche estaba a veces aparcado delante. Ayer lo dejó más lejos de lo normal, en la explanada de arriba», apuntan sus conocidos.

Tanto la fallecida como su agresor trabajaban desde hacía años en Pescanova. Ella, de 50 años, tenía dos hijos mayores de un matrimonio anterior y se estaba recuperando de un cáncer. En el mismo edificio de tres plantas donde se produjo el trágico suceso vivían la hermana y la madre de la mujer, que tuvo que ser atendida por los servicios médicos debido a una crisis nerviosa. También se desplazaron al lugar profesionales del Grupo de Intervención Psicológica en Emergencias y Catástrofes, que atendieron a los familiares hasta altas horas de la madrugada del martes. «Nadie entiende lo que pudo pasar. Ella no era para él», comentaban algunas de las más íntimas a María José, a las que ella había narrado algún comportamiento «machista y fuera de lugar» del que era su expareja.

Una gran bola de fuego

Aunque el dormitorio de la pareja fue la habitación más dañada por la deflagración, los expertos valoraban ayer la posibilidad de una gran bola de fuego sorprendiese a las víctimas entre esta habitación y el pasillo de la vivienda, por la localización de los cuerpos. Los primeros informes también apuntaron que los dos cadáveres aparecieron abrazados, pero este último dato no ha sido confirmado.